Monday, January 29, 2007

Hermética

Ayer manejé mucho. Tomé Garza Sada: ¿norte o sur? Y en vez de ir al norte, hacia mi casa norteña, cogí hacia el sur, pensando en lo que escribí alguna vez: ¿qué es lo que nos contiene en la ciudad?

Mi plan era quedarme en algún hotelito y encerrarme a escribir el fin de semana. Pero después de un rato me dí cuenta de que no me apeteciía ninguno de esos moteles de paso. No tanto por el hecho de meterme sola a un lugar donde se supone que se uno va sólo a tener sexo, sino porque no podía afrontarme a mí misma frente a mi computadora, tratando de resolver mi novela.

Pisé el acelerador y seguí derecho. A ver hasta dónde llego, pensé. Se me ocurrió que ya que el tanque de gasolina estaba lleno, podría ir hasta donde me viniera en gana. Pensé entonces detenerme en el primer lugar bonito que me encontrara. Bajarme del coche, comprar un café, caminar y luego volver a casa. Pero no encontré nada bonito. Esta ciudad es horrible, y sus alrededores lo son más. Iba a retornar en Allende, pero en lugar de hacerlo me metí al pueblucho. Un letrero me preguntó: ¿Cadereyta? Y contesté: sí, qué más da.

Me hubiera sentido perdida de no ser porque de pronto reconocí las montañas a mi izquierda, al revés de como estoy acostumbrada a verlas, recortando el atardecer con su silueta gris. Era un paisaje de postal. Nunca había visto el Cerro de la Silla desde ese ángulo. Pensé: qué bueno que vine aquí, porque nunca más tendré oportunidad de ver esto. Y lamenté como pocas veces el no tener una cámara.

Algunas horas antes había abierto una caja donde guardo fotos y cartas. Encontré un documento singular: una transcripción de una conversación telefónica con Rodrigo C., un chico del que estuve enamorada cuando tenía 13 años. Me doy cuenta ahora de por qué no me hizo caso. No es que yo tuviera 13 y él 17. Sus "... ah, ok..." indican que mis comentarios, cargados silogismos y de oscuras referencias a Sor Juana, le parecían una irrefutable demostración de que era yo una inadaptada social. ¿A cuántos hombres habré ahuyentado de esa manera?

2 comments:

  1. ... ... manejar hasta la chingada de lejos... eso nos trae algunos recuerdos, cierto?

    Me gusta estar contigo. Fuera de hacer o no hacer algo, de decir o no decir algo, de movernos o quedarnos inertes... lo que más me llena el alma cuando estoy contigo es eso, estar contigo.

    ReplyDelete
  2. creo que lo mas impresionante de esta anecdota es que hayas guardado el transcript de la conversacion :p
    afortunadamente yo nunca hice eso porque seria horrible leer los mios

    ReplyDelete

Yes! Please let me know your thoughts!