Sunday, August 26, 2007
A veces se me olvida qué demonios estoy tratando de lograr con todo esto
2. Explorando mercados. La diferencia entre los mercados editoriales anglófonos e hispanoamericanos es abismal. Lo que critiqué en el post anterior es la otra cara de una misma moneda: una economía muy movida en donde la gente consume libros y por ende un escritor puede ganarse la vida sin tener que depender de becas y premios del gobierno. En cuanto a música: donde la gente sí consume la música que me gusta, puedo hacer y vender la música que me gusta.
3. Aprendiendo a escribir. Aprovechar lo que este pedazo de mundo me puede enseñar sobre la escritura, que quién sabe si sea mejor que lo que conozco, pero estoy segura de que será muy diferente, y que extraeré justo lo que necesito.
4. Estando en un lugar donde la población en general (y no sólo una o dos personas aisladas) aprecie las mismas cosas que yo. Cosas muy importantes para mí son el amor a la naturaleza y el amor a la música. Qué mejor lugar que Escocia para las dos cosas.
5. Olvidando los momentos malos. El tamaño de mi salto fue igual al tamaño de mi tristeza.
6. Aprendiendo a no echar demasiadas raíces. Sé que tengo más tendencia sedentaria que nómada (algunos dicen que es parte de la condición «femenina» de querer anidar y todo eso), también sé que el nomadismo me hace mucho bien; me endurece.
7. Sentando las bases para después. Lo ideal sería hacer dinero en esterlinas para después hacerlo rendir en pesos, escribiendo en una hamaca en algún lugar paradisiaco de México.
8. Siguiendo impulsos. Soy una persona impulsiva y me gusta conservarme así, aunque implique cagazones financieras, corazones rotos y aventuras desmedidas. Si no, pues qué aburrido. Pude haber esperado al otro año y hacer esto con una beca y más ahorros, pero el principio del endeudamiento es uno bueno: no quiero esperar hasta después para tener lo que quiero tener ahora.
9. Inglés no aprendiendo, español olvidándoseme. Getting closer to poetic image and further from words.
Pero no puedo evitar sentirme un poco fresa; un poco una burguesita hastiada que decidió irse a Europa porque allá está la onda, en lugar de crear la onda en donde estoy; siempre ha sido ese el debate; y: ¿es mejor ser cola de león o cabeza de ratón? ¿tuerto en el país de los ciegos o miope en el país de los hipermétropes? ¿león ciego o ratón con astigmatismo? Y, ¿alguien entiende mis metáforas?, porque yo no.
Thursday, August 23, 2007
Make noise, not love.
Va más allá del shock cultural. Es una especie de shock mercadotécnico.
En México me era bien fácil esquivar los absurdos modos del capitalismo. No consumir comidas procesadas, no consumir ropa de centro comercial, no consumir lo que las librerías quieren que consuma, ni lo que ninguna empresa, para el caso, quiere que consuma. En México, si quiero algo, no hay más que ir a un mercadito y conseguirlo usado, hechizo, o pirata. De este modo se puede sobrevivir gastando el mínimo, siendo cool y no integrándose al sistema.
Acá no sólo no hay piratería, sino que lo "anti-capitalista" ya constituye otro nicho de mercado. Las tácticas de mercado van dirigidas a todas esas personas que, como yo, queremos comida orgánica, mejores negociaciones entre primer y tercer mundo, buenos libros, buen café, objetos de segunda mano, y un estilo de vida sustentable. Cualquier afición que puedas tener ya está institucionalizada y ya te venden los ridículamente caros accesorios especializados. Hay muchas cosas que están mal en el hecho de que una camisa de mi edad cueste por lo menos 300 pesos. Ya ni en Zara.
Cómo no sentirme paralizada cuando navego en un mar de publicidad invasiva, emocionalmente chantajista, y, lo peor, dirigida a una población que lee demasiado.
Striving to fit in? Buy this. Striving to be different? Don't worry, we have a solution specially designed for you. We tailor to every single need. We even create new needs suit to every single product, so that you'll never feel quite so satisfied that you start getting over-anxious and depressed. This is why Britain is Europe's leading country in obesity levels as well as personal debt. We just keep the economy a-rollin' by keepin' ev'rybody a-spendin'!
A lo mejor eventualmente encuentro mi manera de integrarme o de esquivar el sistema sin que afecte mi bolsillo de manera trágica. A lo mejor algún día podré salir a la calle y no sentir la necesidad de entrenar a mis ojos para que no lean ningún cartel publicitario, y sentirme como que vivo en un mundo la-la donde todo está muy bien. Pero no creo que eso sea ni la mitad de fácil que era en México. El que en México sea tan fácil huevonear, ¿era el motivo de mi falta de compromiso político?
Wednesday, August 22, 2007
Quiero amigos punto com
No sé a qué horas perdí todas esas habilidades sociales que me esforcé tanto en cultivar durante la pubertad.
Tengo que salir más a la calle.
Saturday, August 18, 2007
Hoy lamí mi piano.
Thursday, August 16, 2007
AAAAAARRRRRGHHH!!!!!!!!!
El amante del método
Cada noche, enfundada en mi bolsa de dormir -mi capullo de poliéster rojo- pienso: si supiera lo que pasará después, si no tuviera frío; si tuviera una onza de cal por cada tonelada de arenosas historias, y en lugar de árboles contra viento siguiera escuchando maquinaria de taller y perros sarnosos, entonces sabría exactamente cómo mover las piezas.
Pero, oh, hay que andar sin saber lo que hacemos, intentando parecer que conocemos de antemano el resultado exacto. Hay que -lo dijo Huidobro- huir de nuestra lengua materna, del reino de lo conocido, hacia el reino de lo vagamente familiar pero que sorprende en cada esquina. Hay que haber pasado toda una vida odiando las plazas mexicanas: un rectángulo con jardineras bien recortadas y orillas pintaditas de blanco, con una catedral, quizá un kiosko en el centro, muchas bancas y viejitos y -no pueden faltar- puesteros; hay que haber pasado, como dije, una vida odiando esos lugares, como para querer encontrarle, como por instinto, la circunferencia a un parque británico, deliberadamente sinuoso, hecho no para darle vueltas, como un hámster amaestrado, sino para atravezarlo en el camino hacia otro lugar, disfrutando el paisaje simplemente.
Monday, August 13, 2007
El hombre del capullo y la espera eterna
Y cosas así.
Lo estoy pasando un poco mal. Disculpad.
No había por dónde escapar. El silencio después del beso abrió un hueco oscuro y húmedo entre ambos. Dolían los labios mancillados y los ojos blandos. La llovizna enredada en las pestañas se sentía como lágrimas pero nadie quería llorar. Las palmas de las manos dolían con el frío hasta el vientre y hasta el centro de los huesos. El viajero no sabía cómo no ser callado cuando se aprietan los dientes para no temblar.
*
Un día, un hombre ignorante iba caminando por un hermoso sendero, bajo un hermoso cielo, sintiéndose feliz e inteligente. Al pasar por donde había un viejo y sabio árbol, tropezó con sus raíces que salían maliciosamente del suelo, y cayó tan duro y le dolieron tanto las rodillas que no se quería levantar.
*
El niño jugaba con coches miniatura-ultraveloces y de colores fugaces en el vasto jardín. Las tardes le hacían sonreír. El pasto verde y húmedo era el mejor lugar para ver, recostado, el cielo jugar entre las ramas del viejo y sabio árbol. Le gustaba imaginar que las raíces de éste, enormes y añejas, eran espaldas de feroces criaturas, enredados dragones endemoniados, o pequeñas montañas, y saltar de una a otra como un gigante. No había reja que dividiera su jardín del sendero. Sólo estaba el árbol que marcaba el principio y el final, el horizonte de un nuevo al que iría un día, cuando creciera, lejos de todos y de todo, donde no hubiera quién le conociera y le dijera qué hacer. Donde no hubiera personas, y por ende tampoco mentiras.
Lejos de sentirse inaceptado o triste por jugar solo, vivía absorto, ausente, casi feliz en su mundo irreal. Nada es tan real como lo es el dolor y el invierno; y él no los conocía. Padre llegaba a casa a las seis en punto, justo una hora antes de la cena. A veces el niño escuchaba las discusiones, pero casi nunca ponía atención. Su mundo eran los coches, el árbol, el cielo y a veces, las burbujas de jabón, creadas con soplidos estratégicos.
El viejo y sabio árbol le miró crecer lleno de miedos. Miedo al invierno, a crecer. Un vaso se quebraba en la cocina, se escuchaban otros ruidos no identificables y cerrones de puertas (bombas que hacían a los coches volar por los aires). Madre se soltaba a llorar, o tal vez era la tele. Luego atardecía y ya era hora de cenar, ver las caricaturas, lavarse los dientes, repetir el padrenuestro, darle un beso a Madre y esperar con los ojos abiertos a la oscuridad que empezara otro día. Su única preocupación era la llegada del invierno, porque no le permitía salir a jugar. Nunca el miedo a la oscuridad. Nunca preguntar a Madre por qué los cerrones de puerta o por qué lloraba. Nunca el temor a que Padre, algún día, no llegara a las seis.
*
¿Cómo podía ella entender el silencio, si se sentía hasta en el aire lo apretado de su quijada? Amo el amor de los marineros, besan y se van, dejan una promesa no vuelven más. Sabía que él no quería el amor que anida y regala flores en cada aniversario. Que mutila, se asienta, envejece y mira crecer hijos, sumidos en contento tibio. Así son los viajeros. Para qué cortar el silencio con promesas, piensa. Decide levantarse, pero titubea. Él no dice nada.
*
Cuando finalmente pudo levantarse, el hombre ignorante trepó el estúpido árbol que le había hecho caer, y ya postrado en una de sus ramas, se tejió un enorme e impenetrable capullo, con hilos de algodón minuciosamente entrelazados. Así, si alguna vez volviese a caer, no le dolería, pues su capullo amortiguaría la horrible caída. Por supuesto, el capullo era sólo un estado temporal en el que se quedaría hasta encontrar a su mujer. El hombre ignorante se sintió aún más inteligente de lo que ya se creía que era.
El capullo estaba equipado con un innovador hilo que al ser tirado abriría el capullo por la mitad, permitiendo una fácil salida de éste; y tenía un hoyo especialmente diseñado para que su ojo derecho pudiese mirar a las sonrientes mujeres que pasaran por ahí. Cuando viera a una mujer con zapatos color verde menta, sabría inmediatamente que ella es a quien había estado esperando, y abriría su capullo y correría a su lado, ya sin miedo, pues ella no lo dejaría caer nunca más.
Y el hombre ignorante se sintió feliz de haber concebido un plan tan ingenioso.
*
El niño nunca se casaría, para qué. Las familias no sirven de nada, es mejor estar solo, pensaba una tarde mientras jugaba con sus coches.
Madre estaba llorando en la cocina y el niño quería jugo de uva. Hacía calor. Era agosto y todo estaba bien: faltaban largos (casi eternos para él) meses para el invierno. Eran ya pasadas las seis y media; Padre no había llegado. Madre le dio su jugo en un vaso de vidrio. El niño nunca había tomado en vasos de vidrio antes, eran demasiado peligrosos, sólo los grandes tomaban su jugo en vasos de vidrio. No obstante, después de beber el jugo y colocar el vaso cuidadosamente en el fregadero, el niño regresó a jugar con sus coches. No le dio ni si quiera curiosidad saber por qué Madre lloraba esa tarde. A la hora de cenar, Padre aún no había llegado. Al desayuno del día siguiente tampoco. Cena. Desayuno. Cena. Padre no llegaba. Nunca le preguntó y Madre nunca le dijo, pero la sentencia estaba entendida. Ahora él debía crecer y dejar sus coches.
Los días en la escuela eran aburridas y solitarias, subterráneas y eternas. El patio del recreo era árido; no apto para recostarse a mirar el cielo. Y los árboles de ahí eran jóvenes, escuálidos y débiles. Los otros niños le decían que era extraño. A quién le importa lo que digan ellos, pensaba, mientras miraba por la ventana, añorando las tardes felices que jamás regresarían.
*
Finalmente la abraza y la siente tan suya, tan su igual, que no necesita palabras. Las cosas más bellas son las que se quedan sin nombre, piensa. Pero ahora es ella quien aprieta la quijada y, con la mirada baja, finge ser indiferente, y busca un subterfugio imaginando figuras en el tronco del viejo y sabio árbol en el cual se hallan recargados.
*
Y a toda hora, el hombre en su capullo, colgando del viejo y sabio árbol, miraba el sendero sin perder la esperanza de encontrar a la mujer de los zapatos verdes. Permaneció de esta manera por treinta y dos años, siete meses y veinticuatro días... sus barbas largas y su larga cabellera iban rellendando los espacios alguna vez vacíos en su capullo de algodón. Al veinticincoavo día, la tan esperada mujer pasó con sus zapatos verde menta a un lado del árbol. El hombre, lleno de alegría, se dispuso a tirar del hilo que le permitiría salir, pero se encontró con que su cabellera y sus barbas ya eran blancas, como el algodón del capullo. El hombre buscó y buscó entre sus cabellos y su barba, pero todo intento fue inútil. Su mujer se alejaba del viejo y sabio árbol, por aquel hermoso sendero...
*
El árbol lo miraba crecer con rapidez. Los inviernos parecían perseguirle. El tiempo columpiarse, agarrando vuelo: invierno, verano, invierno. Después de tantos años en la escuela, el niño, ahora no-niño, no-adulto, decide a viajar a donde nadie lo conozca; huir de los inviernos fríos en su alcoba.
*
Ella se va aguzando los oídos, esperando que él diga algo que la haga quedarse. Él se queda sentado, ignorante, ignorado, y espera que vuelva. Espera pero no vuelve, espera pero. Largo rato largo se queda sentado esperando, largo. Largo como el camino que no termina, como el camino que siguió, triste y con miedo, cuando vio que no volvería.
*
Y el hombre ignorante, sentado en las ramas del viejo y sabio árbol, hurgaba entre los pliegues de su enorme e impenetrable capullo, calculando dónde empezaba la costura y cómo poderla deshacer.
Sunday, August 12, 2007
Nunca teclearás en mis huesos tus secretos
Antes mi espejo me irritaba. Cuando iba a la máquina del café, me asomaba para ver quién era esta persona odiosa, siempre malhumorada, siempre tecleando duro, como si detestara cada palabra que transcribía. Sólo alcanzaba a verle la espalda encorvada, el cabello teñido de negro y enrollado en un nudo con desenfadado, cerca de un pequeño corazón rojo tatuado en la nuca. El reloj, demasiado grande para la muñeca frágil, antecede a una mano izquierda lánguida que mueve el ratón. Procuraba mirarla con pesadez, a ver si se daba cuenta de que debía contenerse un poco, teclear, por urbanidad, con mayor delicadeza. Pero nunca se daba cuenta y yo me veía obligado a regresar a mi lugar sin poderle decir nada.
Su condición de zurda la convierte en mi espejo: cuando yo muevo el ratón, ella mueve el ratón; nuestros ratones se acercan y se alejan, cliqueando reverencias como en un baile de la corte. No es odiosa como la imaginé al principio. Me di cuenta de eso el día que me la topé afuera de los baños. Ella salía y yo por entrar, me tiró una sonrisa desconcertante y amable. No fue una sonrisa coqueta, ni tampoco parecía ir dirigida a mí en lo particular, sino a la persona que arbitrariamente se cruzó en el camino de regreso a su cubículo. Fue la sonrisa de alguien que disfruta su vida a pesar de trabajar de capturista, haciendo dobles turnos varias veces por semana. Sus dedos menudos y blancos recogieron un mechón de cabello que se había salido de su lugar, y bajó la mirada como para no invadir mi espacio.
Cuando regresé a mi lugar, me puse a escucharla detenidamente. Ya no era una persona amargada que tecleaba como si quisiera matar cada tecla, sino una chica alegre, educada en un colegio de monjas, donde alguna maestra frígida y gritona la habría instruído en mecanografía. La imaginé en un aula mal iluminada, con cuarenta alumnas sentadas ante máquinas de escribir viejísimas, mecanografiando planas como esta:
FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ
FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ
FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ
FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ
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FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ FFFF JJJJ
Por eso teclea tan duro, y por eso utiliza los diez dedos al escribir. Pero he notado que no utiliza tanto el Shift derecho, es decir, el meñique. Se lo habrá lastimado jugando basquetbol, o simplemente será el dedo más débil. Después de que sus manos abandonan el teclado para dar vuelta a la hoja, o para tomar un sorbo de agua, los dedos barren el teclado, haciendo un sonido suave y ágil, buscando su posición inicial. Los dos índices, posados como mariposas en la jota y la efe, no son tan delicados como parecen; están listos para el ataque.
Shift con el meñique izquierdo y una pequeña pausa indica que la mano se estira para alcanzar la letra que va en mayúscula, quizá una té o una erre, luego un montón de letras que no termino de identificar, luego se ha equivocado un poco, y ágilmente el dedo medio, derecho, que es el más largo de todos sus dedos, golpea Del tres o cuatro veces seguidas, corrige la palabra, espaciadora con el pulgar derecho. Y griega con el índice derecho, Shift izquierdo, mayúscula, palabra, espaciadora, palabra, tab, palabra, alt y y su anular izquierdo se estira hasta el dos para poner un arroba, sigue una palabra corta y el anular derecho se agacha para alcanzar el punto, ce, o, eme, eso sí lo reconozco cada vez, enter, enter.
El meñique izquierdo alcanza el tab para saltar a otro campo, seleccionar una palabra de la lista desplegable, tab otra vez y el anular derecho le pega triunfal y con más fuerza al enter; es un modo el botón de Guardar formulario y está lista para comenzar otro registro. Nuestros formularios son casi iguales, los he comparado, esperando a comenzar el mío cuando ella comenzara el suyo.
Shift: ojalá tocaras el lóbulo de mi oreja derecha mientras tu palma descansa en mi mejilla y la espaciadora en la comisura de mis labios. Entonces la efe recorre desde mi lagrimal hasta juntarse con el pulgar, y yo giraría un poco para besarte, una por una, la efe, la dé, la ese, la a.
Espejo: nunca escribirás en sucesión las letras eñe, ele, ka, jota, como tus dedos nunca tamborilearán mi rodilla izquierda.
Nunca teclearás en mis huesos tus secretos. Pero borra eso, es cursi, para qué imaginarlo. Dedo medio derecho, espejo de mis letras dé, e y ce, tú que eres el más largo de todos sus dedos, pégale a Del, una, dos, cuarentaidós veces, letra por letra para que se borre bien.
Saturday, August 11, 2007
Friday, August 10, 2007
Suéñame aquí para saber que no estoy allá
Soy una persona utilitaria: me parece un desperdicio ignorar mis sueños porque paso un tercio de mi vida dormida. Claro que para utilizar los sueños hay que aprender a tener sueños lúcidos, cosa que requiere mucha práctica.
Llevar un diario de sueños de manera consistente (cosa que no he hecho como he querido) es el primer paso para aprender a tener sueños lúcidos, es decir, tener la consciencia de que se está soñando y llevar el sueño en la dirección deseada. No me digo experta en este arte, pero sí he podido hacer algunas cosas, desde crear animales fantásticos y volar hasta escribir libros... de hecho todavía no termino de "transcribir" un libro que escribí en una sola noche. Cuando estaba en carrera solía soñar mis ensayos en lugar de pasar toda la noche sin dormir. Así me levantaba fresca a las seis de la mañana y sencillamente transcribía los párrafos que había soñado. Y siempre sacaba excelentes notas. Era muy práctico.
Los sueños son mágicos y sagrados; estoy convencida de ello. Le he puesto la etiqueta de alquimia a mis sueños preferidos. Siento que en ellos estoy creando algo de la nada de mi inconsciente. Todavía no termino de etiquetar todos los sueños (el diario empezó con tecnología atrasada*), pero quiero armar otra categoría llamada "bestiario", y cosas similares. Estoy segura de que hay un orden subyacente; en este diario se cuenta una historia. Nomás es de encontrarla. (Ajá, igual que en todos mis proyectos ese "nomás es de" es precisamente la parte difícil).
En los sueños obviamente me digo cosas que no me atrevo a decirme cuando estoy despierta; de ahí que este diario sea un intenso trabajo-autopsicoanalítico**. Pero mi vida soñada no es tan autista como pudiera parecer: también creo que cuando sueño puedo percibir las «vibras» de otra gente, conocida y desconocida. Dicho en términos aburridamente académicos, creo que mi imagen soñada de una persona X es una ventana más hacia la vida de X; en mi sueño veo lo que X no ve de sí mismo. Debe funcionar al revés también. Lo que yo hago en los sueños de otras personas debe ser un buen complemento a este diario, de modo que si aparezco en sus sueños alguna noche, no importa si es de manera ridícula, os ruego me lo hagan saber. Tal vez recogiendo los pedacitos de mí que aparecen en los Sueños, propios y ajenos, logre encontrarme a mí misma un día. (En esta época, todos lo sabemos, nuestras vidas se tratan en gran parte de encontrar nuestra propia identidad.)
Más aún, me gustaría, en algún futuro, armar el blog de comunidad de soñadores lúcides. Creo que las posiblidades son interminables. ¿Alguien interesade***?
*Ha migrado por libretas, geocities terriblemente mal construidos, y blogs noventeros de angelfire. Todavía no termino de migrarlo a Wordpress (faltan los años 2004 y 2005) y ni siquiera estoy segura de estar utilizando la mejor opción. Se agradecen consejos técnicos. También estoy considerando irme de blogspot a un lugar mejor. ¿Ideas?
**Algo que me gustó mucho de Nabokov, en Lolita, fue su desdén a Freud. Ojalá fuera yo más leída en el tema como para poder estarme burlando cuando digo "auto-psicoanlálisis".
***La "e" indefine género.Monday, August 06, 2007
TV o la decadencia de los pueblos
México: ¿cómo puede la audiencia soportar que el gobierno acapare casi la mitad del tiempo de los comerciales en radio y televisión? Este tipo de propaganda se vio ni en el bloque soviético, yo creo. Le pregunté a Domas si en Lituania había comerciales del gobierno. Claro que no, me contestó frunciendo el ceño, como si hubiera dicho yo alguna barbaridad: el gobierno nunca se promociona a sí mismo.
Finlandia: sólo hay 4 canales: dos en finlandés, dos en inglés con subtítulos en finlandés, lo cual explicaría por qué, a diferencia de otros países, casi la totalidad de la población habla inglés. Los canales en inglés son: a) las noticias de la bbc, y b) el discovery channel. En serio ¿qué país tiene el discovery en su tele local? Estos tipos no están en decadencia, muy al contrario, creo.
Lituania: alcanzo a ver una telenovela mexicana mal doblada al lituano: una sola actriz hace todas las personajes femeninas, y un solo actor hace los masculinos. Son muy monótonos, más que actores de doblaje parecen intérpretes de una sala de juicio. Abajo del doblaje se escuchan las voces sobreactuadas en español. Por eso tenemos fama de "apasionados". Y por eso se puede encontrar en el former-soviet-bloc algunas hijas llamadas María del Mar, y cosas así. Pero no está mal, para alguien que quiere ponerse a aprender lituano. Aparte de eso, un poco de series rusas noventeras, malísimas, en serio que no he visto peor televisión, hablado en ruso y con subtítulos en lituano. Me contó Domas que cuando los rusos tomaron el TV Tower en Vilnius, poco antes de que muriera la Unión Soviética, pasaban MTV gringo en la tele local - una táctica mañosa, pues siendo casi los noventas, y siendo que los jóvenes estaban hambrientos de rock and roll, pues nunca habían tenido nada parecido, todos estaban pegados a la tele cuando hacían interrupciones y los soldados rusos leían las noticias oficiales (a falta de reporteros). Me gustaría ponerme a documentar ese tipo de cosas.
Latvia: El MTV ruso es de lo peor que puede existir en el mundo de la música: ahora veo los videos del pop plasticoso genérico (que había venido escuchando en todos los lugares cerrados en el báltico, desde un taxi hasta un restaurant de alta categoría), y "divos" ñangos que hacen que Enrique Iglesias parezca atractivo, T.A.T.U. suene a música de calidad y que No Doubt suene gloriosamente a punk rock.
Mierda. No vi tele en Estonia. Pero me supongo que era más de lo mismo.
Escocia: Tantos programas de DIY y mejora del hogar significan que hay mucha gente con mucho dinero encerrada en su casa (por las lluvias) y sin nada que hacer. Tantos realities y shows de cocina que ya no sabes qué es la realidad. Pero me dio una nueva perspectiva sobre Caza de Letras: seguro en este país sería todo un éxito, porque acá les encanta ese tipo de concursos, desde quién es el mejor cocinero o el mejor superviviente supermodelo en una isla del caribe, hasta quién es el mejor diseñador de modas: Big Brother, en comparación, ha quedado muy atrás. Friends, lo pasan tanto que yo creo que es una temporada al mes, o algo así. Los comerciales: laxantes, seguro médico para mascotas, y programas de donaciones para que los niños en África no tengan que caminar media hora en el sol para traer agua. CSI, nunca había visto CSI y no puedo creer que alguien algún día lo haga, ni siquiera da para burlarse: los diálogos son tan falsos y explicativos, los métodos detectivescos terriblemente tontos. Las noticias, mucho énfasis en el reporte del tiempo, nubecita negra sobre Glasgow mientras el resto del Reino Unido tiene solecitos. Mucho se habla de los asuntos de África y de India, cosa que nunca vi en los pocos noticieros mexicanos que vi en mi vida. Las comedias locales escocesas tipo La Carabina de Ambrosio dejan entrever, aparte de un albur y un acento del cual entiendo la mitad, un machismo demasiado enraizado, que no esperaba encontrar acá.
Mantengo mi postura de siempre: la tele es maligna, no hay que verla ni a la hora de las noticias.
Saturday, August 04, 2007
Para no perderte,
Friday, August 03, 2007
Cólicos menstruales
+ innovadores productos de limpieza
+ vino tinto
= fin de semana deprimente