Sunday, December 07, 2008

Me acuerdo de México y su deéfe

y de su luz idílica, con sus arboledas y sus bellas artes, su metro y su chapultepec sus tortas suizas y su xochimilco, sus quesadillas de flor y la casa de Icaza, llena de elepés que compró a cinco pesos en el tianguis más arrabalero del cual por supuesto ya olvidé el nombre, y que el chico fresa que me sacó en un date en su coche fresa me dijo que cómo pude ir ahí, que era el peor lugar, que me debería de andar con más cuidado, mientras seleccionaba otra canción en su ipod, nunca escuchando una canción completa porque no es necesario, y controlar la palanca de cambios y el volante y el ipod y la conversación con una agilidad que me dejaba estupefacta, hasta que tuve que pedirle que me dejara bajar aquí, donde sea, pero ya, y aparecí en una avenida no sé dónde, y caminé un par de horas en busca de alguna parada de metro, o de perdido de una nieve o un elote, pero al no encontrarlos me metí a un sanborns y pedí un chocolate caliente y me lo trajeron tibio, y al día siguiente era una mañana relavada y nos atoramos por tlalpan en un tráfico repleto de vochotaxis, tratando de encontrar el periférico, y en la noche nos idiotizamos en el alicia y de regreso a nuestro hotel tuvimos que dar muchas vueltas porque reforma estaba tomado por amlo, y en coyoacán comimos chococrispis hasta que nos dolió la panza, y elisa lemus me prepara un litro de té de manzanilla para llevar en el camión, explicando que a clementina se le echó a perder el plan de atrapar al novio para siempre, y la mamá del primo de Carlos nos explica que nunca prenden el clima ni usan cobijas, y me dio una pastilla para los gases, que seguro en un viaje tan largo tendría la panza hecha un desastre, y nos recuerda que cerremos el portón eléctrico cuando salgamos en la mañana porque sí es la roma pero better safe than sorry. Y claro que debe ser una visión demasiado romantificada, puros viajes de tres, cuatro días que me dejan la impresión de que el deéfe ha de ser la mejor ciudad donde se puede vivir, qué parís ni qué new york ni qué ocho cuartos. Por otro lado cuando pienso en los problemas, pienso en Monterrey, al que conozco mejor, pienso monterrey y pienso polvo, montañas sí pero que nunca hay tiempo de trepar, conductores de camión que se clavan la feria, puente del papa con chatarra china a cambio de nostalgia, pienso mamá, camioneta, banamex, galerías, eich-i-bí constitución, mitras norte, mi gato atropellado, mecánicos grasientos, enormes almacenes de llantas, fundidora, basílica, gimnasio, la risca, trasvestis en la noche, dolor de ovario, gobierno. Pienso en mi casa con el balcón apestando a perros, los tubos salidos, los mosquitos en el refri, mis libros. Pienso en los treviño y sus ortodoncistas, la facultad de medicina, los herbolarios de magia negra, los vagabundos durmiendo en cartones afuera del seven, las naranjas podridas por juan méndez en la noche y mi vida que se iba pareciendo cada vez más a una parodia de Sex and the City. Recuerdo, como para convencerme a mí misma de que no quiero vovler, que el único lugar donde podía tomarse un café decente era el starbucks, que había que andar en coche a todos lados, que yo iba a los quinceaños en el Vat Kru, que me iba en bici al trabajo contra mareas de mentadas de madre de los traileros, que me sentía muy sola. Pienso Monterrey y pienso carne asada, villancico, taco contra cruda, pizza del iguanas, museo del títere. Y cómo volver sin sentirme atropellada, cómo volver a aprender a cruzar la calle sin esos botoncitos para semáforo de peatones, cómo volver a no darle limosna al que pide en el semáforo, o decirle al que te lava el parabrisas que ahorita no que no tengo nada de feria, y escuchar pacientemente mientras tu mamá te cuenta el último episodio de la muchacha, o leer que algún antropólogo gringo ha certificado que los pandilleros de sierra ventana en el fondo son buenos. Qué fácil es quererte, así de lejitos, cuando por fin me han ofrecido un trabajo de verdad y yo me he dado el lujo de decir que no, porque aquí mi cumbre borrascosa se está estupendamente sin enterarme de que afuera hay un mundo, y claro que esto ya lo he dicho muchas veces y ya perdiendo el chiste, pero no te voy a salvar, México, eso ni capulina lo puede.

8 comments:

  1. hey que onda como estas? entiendo tu desesperacion porque en monterrey no se puede andar a pie... pero es casi como querer andar a pie en Texas... simplemente no se puede jajaja. Aqui no es Europa.

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  2. jaja los choferes que se clavan la feria ya no me acordaba


    pero cuándo llegas y cuánto te quedas?


    mándame un mail y dime porfis

    corazón zon zon

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  3. hey oye espero que mi comentario no haya parecido como que me estoy burlando o algo asi. ultimamente ya trato de no dejar comentarios porque siempre termino cagandola... es como que ya me lo prohibí, tengo un problema para comunicarme por ese medio.
    bueno espero que estes bien y a ver si nos vemos ahora que estes en monterrey!
    cuidate

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  4. bsb, no me pareció ofensivo tu comentario ni nada de eso... nada que ver! ya quiero verte y cotorrear! un abrazo.

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  5. jejeje...curioso leer tu blog hoy, que celebran 50 años y publican una edición conmemorativa (la RAE) de "la región más transparente", digo por aquello que trata del deefe...y vivir allí...tenia como 26 ó 28 años cuando la escribió fuentes...weno, saludos

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  6. morra
    dnd andas?
    la alemana y yo nos quedamos
    y jen
    vino?

    jajajaja

    vino?
    vino?
    vino?

    en fin
    se te extraña por estos lares


    :D

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  7. un bu por irte sin avisar

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  8. No te conozco, soy de donde estás y estoy de donde eres... Ambos extrañamos lugares, situaciones y complejidades de nuestro orígen, males hay en todos lados, por lo menos en México, nunca encontraremos un lugar donde estar en paz, sin embargo cuando pienso en tus recuerdos, no los quiero como míos y prefiero respirar un momento de lo que escribes hoy, de cualquier detalle mínimo que me haga recordar y anhelar mi regreso a esa caótica pero hermosa ciudad a la que casi todos acá temen u odian abiertamente...

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