Qué bueno que al menos consideras la posibilidad de que ustedes también sean "samputrinos".. Casi me evitas la necesidad de este comentario, digo casi.
El asunto es que es bien fácil andar quejándose desde esa postura intelectualoide que puede ver con claridad al bicho y hacer juicios 'ingeniosos' como: "Ah, claro, debe ser por la postburguesía neohippie de cloaca que el México prehispánico está en bancarrota. Lo que el mundo necesita es gente con iniciativas afterpunk 2.0" ¿Por qué no se regresan a México y comienzan a hacer algo de verdad?
Hablas de campesinos porque viste una nota en el periódico; pero cuando te involucras -como yo lo he estado haciendo desde hace casi dos años- y hablas con ellos, te das cuenta de que el problema es mucho, pero mucho más profundo de lo que te puedes imaginar, Jén.
En fin, no lo voy a hacer más largo. Me meto aquí porque es un tema que me importa, y porque se me hace bien pinche cobarde e hipócrita criticar lo que los demás no hacen desde sus refugios extranjeros. Nada malo con los refugios, es sólo que no combina el "compromiso social desgarrado y la denuncia visionaria" con el hábitat en donde, a diferencia de aquí, puedes relajarte a pensar en estas cosas sin preocuparte por otras tan básicas que ya se te olvidó lo importante que son: como poder cruzar la calle sin temor a ser atropellado, o caminar y dejar caminar por la noche sin miedo a que un pinche enfermo rapte, viole, o ambas, a tu chica.
Qué bueno que me saques las verdades, que no les tengo miedo. Lo he dicho en numerosas ocasiones: sí soy una cobarde y una hipócrita, mi vida sí está llena de contradicciones, sí me he aprovechado de mis privilegios para refugiarme, sí me ha faltado compromiso. Pero por eso puse hasta donde pude las cosas en TERCERA PERSONA DEL PLURAL. Yo sé que no hago nada cuando podría hacerlo. Yo sé que me falta compromiso. Eso es lo que estoy diciendo. Pero es un problema que nos afecta a muchos de nuestra generación, no nada más a mí, y tiene que ver con situaciones políticas y culturales en las que no voy a ahondar en este post.
Lo único que quería ser acusatorio en esos dos posts, lo que sí critico de otras personas y que yo nunca he hecho, es trabajar en corporativos cuyos objetivos no entiendo, y pasarme la vida tratando de hacer mucha lana para poder comprar un chingo de pendejadas. A veces sí me he pasado de workaholic, pero siempre he dado un espacio para tratar de hacer lo que en verdad quiero hacer, que es escribir. Creo que es la única responsabilidad que tiene la gente es hacer lo que en verdad quiere hacer. A eso me refiero. Critico a la gente que no hace lo que en verdad quiere por pavor a la pobreza. Gente que se pasa la VIDA ENTERA en trabajos que ODIA. Esos trabajos odiados son los que mantienen un sistema asesino, devorador, maligno. Ese horripilante sistema que ha dado lugar a lo que es México hoy. Si todo el mundo que lo desea decidiera renunciar a esos trabajos, ¿qué pasaría?
Lo personal es lo político.
Violeta Parra nunca militó políticamente, pero eso es una mentira. Su vida entera fue una militancia.
"Lo más comprometido que alguien puede hacer es lo que hace con su vida personal, en su vida diaria, lo que muestra de sí mismo a los demás, todos los días." -Desconocido.
Te admiro y felicito por lo que estás haciendo y me alegra poder contarte entre mis amistades (aunque probablemente tú no me cuentes a mí, ja). He tenido algo muy bueno toda mi vida, y es gente que me rodea, que deslumbra, que me enseña mucho, que me pone mucho a qué aspirar.
Yo me fui de México porque había ramas que me impedían crecer. Una madre dominante que me prohibía decir la verdad, un padre dominante que me prohibía ser optimista, los dos en conjunto migrantes, cuyo mensaje para mí fue sistemática y terminantemente: "NO PERTENEZCAS", "NO TE INVOLUCRES", "NO ECHES RAÍCES". Así he deambulado toda mi vida, sin involucrarme en ningúna actividad escolar, ni social, ni religiosa, ni política, sin trabar siquiera amistades demasiado profundas, siempre tomando distancia. Luego varias relaciones amorosas trágicas y victimizadoras con hombres machistas, inquebrantables, infranqueables: heridas que años después todavía me pesan. Estuve 7 años de mi vida estudiando en el Tec, bombardeada por todos los días con esos ideales del neoliberalismo que aunque tapié y tapié todavía lograron algunos infiltrarse en mis creencias más básicas. Sentía que en Monterrey no podía vivir una vida tranquila. Nunca fui lo suficientemente inteligente, ni lo suficientemente fuerte, como para salirme del rol de víctima, madurar, convertirme en adulta. Otro rollo hubiera sido si yo hubiera nacido hombre y ese ha sido siempre uno de los grandes penares de mi existencia. Si hubiera sido hombre no me hubieran prohibido terminantemente cuando tenía 20 años hacer mi research para una novela que quería escribir: quería irme a la sierra de Durango a pasar una temporada con una comunidad remota que estaba desforestando su propia tierra para vender la madera sin darse cuenta que destruían sus propios medios de subsistencia.
Tenía que irme no sólo para alejarme del bicho de méxico y analizarlo a distancia, sino para alejarme del bicho de mis enfermas relaciones sociales para sanarme a mí misma. Es una verdad bien sabida que alguien bien jodido emocionalmente no puede ayudar a nadie hasta que no se ayude a sí mismo.
Y conozco mucha gente que se ha ido de México y en el proceso se han encontrado con sí mismos. Por qué? Porque en México vivimos la mentira como institución; la violencia psicológica, emocional, espiritual y física contra la mujer; la intolerancia a la homosexualidad; la tiranía de la iglesia; mares de prejuicios. Vivimos obedeciendo a padres y madres castrantes, a familias chismosas; estamos muertos de miedo de ser pobres, nos han tratado de enseñar que es "muy normal" seguir viviendo en un sistema de castas, que sea normal ver al "mozo" o a "la muchacha" como inferiores... Éstas son las violencias que están en el fondo de muchos de nuestros problemas.
Voy a regresar. No sé cuándo, pero sí veo cómo este ciclo que estoy viviendo comienza a cerrarse. No sé qué voy a hacer, puede que no me salga de seguir escribiendo. Pero no me quites el derecho de hablar de los temas que a mí también me interesan.