Friday, May 26, 2006

Vamp

Me gustaba mucho Vamp, la única telenovela de vampiros (creo que ese era el subtítulo que le dieron en el canal 7 ¿u 8?). Durante algún incierto periodo de los noventas, yo la veía religiosamente, todos los días a las 6PM, comiendo siempre un sándwich de salchicha con mayonesa en pan blanco.
Dice en IMDB que era una telenovela muy cómica; yo realmente no recuerdo nada de la trama, creo que no le ponía mucha atención, probablemente estaba en portugués y me daba hueva leer los subtítulos y creo que también era de muy bajo presupuesto. Pero las imágenes eran fascinantes. Especialmente el personaje de Natasha, interpretada por Claudia Ohana* (en la foto). Esa mujer me gustaba mucho porque, además de parecerme muy guapa, tenía los ojos muy grandes, y cuando estaba exaltada, enojada o emocionada, los abría tanto que se veía un poco de blanco al rededor del iris. Eso fue antes de que yo descubriera que yo tengo los ojos así, y ahora cuando me dicen que tengo los ojos muy grandes siempre pienso en Natasha.

Tengo varias otras series de televisión noventeras favoritas de las que nadie se acuerda. Al parecer a mí me gustaban las cosas más raras, malas y/o underground vs los programas más populares, porque a pesar de que yo veía mucha tele en mi infancia y pubertad, me es casi imposible entablar una conversación sobre esos temas con alguien que no sea mi hermana.

Ahora no veo televisión, pero sí pierdo mucho tiempo en internet. Y estoy desarrollando una cierta fobia a salir de mi casa. Por ejemplo: hoy tenía que ir a recoger un cheque, ir al banco, ir a lavar ropa, ir a casa de mis padres, etc. Pero no fui y no me explico por qué. Como ya no me asoleo, la piel se me va a poner tan transparente que me veré verde, voy a dejar de producir vitamina D3, me van a fallar los riñones y los huesos. Cuando alguien llama, debo cerrar los ojos para abrir la puerta, porque mis pupilas se lastiman con tanta exposición a la luz. Mi novela toca el tema de la inmortalidad, y debo confesar que me gusta el sabor de la sangre. A veces me pongo muy débil y busco la energía de los demás sin importarme si se agotan o no. ¿No está todo más claro que el agua?

"Todos tenemos algo de vampiresco en el fondo," dijo Cortázar una vez, en una entrevista.




(*Reto para los fans de la investigación como Ivan Santiesteban o Jaime: No he encontrado más fotos de ella más que en sitios porno que te cobran por ver la ampliación del thumbnail. Al parecer actuó en una película llamada Erotique que parece buena. Si alguien puede conseguirme imágenes de ella (o la película antedicha), sería muy bueno.)

Monday, May 22, 2006

Je ne laisserai pas des mémoires

Me gusta la idea de Lautremont de ser inrecordable. Tengo idea (pero soy propensa a los malentendimientos poéticos) de que nadie sabe exactamente quién fue, ni dónde nació, ni cuál fue su verdadero nombre y de él sólo se tiene un acta de defunción. Eso es llevar al extremo la idea de que la escritura debe hablar por sí misma.
A mí verdaderamente me incomodan mis datos autobiográficos, pensar que en el futuro alguien podría utilizarlos para analizar mi obra (si es que llego a producir una algún día, lo cual es dudoso en estos momentos).
Antes dejaba pistas por todas partes, esperando que alguien algún día se molestara en descifrar mis secretos. Aquello me parecía hermoso como para una canción. Ahora que estoy tan derramada en internet no estoy tan segura. Pero este blog es mi sustituto de esas conversaciones estimulantes que rara vez tengo y que necesito tanto para poder sobrevivir.
¿Cómo le habría hecho Lautremont, si hubiera vivido en este país y en este siglo? Seguramente rentaría un cuartucho de doscientos pesos por semana, trabajaría de mesero en unos tacos y jamás saldría del país, ni se daría de alta en hacienda, ni cometería crímenes para no tener que tramitar ninguna identificación. No utilizaría internet y no tendría amigos. Escribiría con lápiz en servilletas y nadie lo publicaría por no entregar las cosas en computadora, a doble espacio y por un sólo lado.

Thursday, May 18, 2006

A couple of curiously comforting quotes

There is the type of man who has great contempt for “immediacy”, who tries to cultivate his interiority, base his pride on something deeper and inner, create a distance between himself and the average man. Kierkegaard calls this type of man the “introvert.” He is a little more concerned with what it means to be a person, with individuality and uniqueness. He enjoys solitude and withdraws periodically to reflect, perhaps to nurse ideas about his secret self, what it might be. This, after all is said and done, is the only real problem of life, the only worthwhile preoccupation of man: What is one’s true talent, his secret gift, his authentic vocation? In what way is one truly unique, and how can he express this uniqueness, give it form, dedicate it to something beyond himself? How can the person take his private inner being, the great mystery that he feels at the heart of himself, his emotions, his yearnings and use them to live more distinctively, to enrich both himself and mankind with the peculiar quality of his talent? In adolescence, most of us throb with this dilemma, expressing it either with words and thoughts or with simple numb pain and longing. But usually life sucks us up into standardized activities. The social hero-system into which we are born marks out paths for our heroism, paths to which we conform, to which we shape ourselves so that we can please others, become what they expect us to be. And instead of working our inner secret we gradually cover it over and forget it, while we become purely external men, playing successfully the standardized hero-game into which we happen to fall by accident, by family connection, by reflex patriotism, or by the simple need to eat and urge to procreate. –Ernest Becker. The Denial of Death.

Freud’s greatest discovery, the one which lies at the root of psychological dynamics, is that the greatest cause of much psychological illness is the fear of knowledge of oneself—of one’s emotions, impulses, memories, capacities, potentialities, of one’s destiny. We have discovered that fear of knowledge of oneself is very often isomorphic with, and parallel with, fear of the outside world [...] In general this kind of fear is defensive, in the sense that it is a protection of our self-esteem, of our love and respect for ourselves. We tend to be afraid of any knowledge that could cause us to despise ourselves or to make us feel inferior, weak, worthless, evil, shameful. We protect ourselves and our ideal image of ourselves by repression and similar defenses, which are essentially techniques by which we avoid becoming conscious of unpleasant or dangerous truths. –Maslow, quoted in Becker, Human Character as a Vital Lie.

No. La verdad es

que el lunes debo entregar mi tercer capítulo y no he hecho nada y no veo la manera en que pueda escribir 6000 palabras de aquí al lunes y me considero una decepción para mí misma, para el gobierno, para la sociedad, y para la Literatura. Además ahora resulta que otra vez soy adicta a internet, a los chocolates, al café, a desvelarme, a la hueva y a los dramas. Que no puedo dormir, no puedo leer, no puedo pensar y no puedo ni siquiera mantener mi casa en orden. Un relapso espantoso. Sólo me falta recuperar los kilos que había bajado y estaré lista para sentirme una completa fracasada.

La verdad es

que me cuesta escribir la verdad.
Paradoja estúpida y de mal gusto; algo que escribiría Arjona. Pero es la verdad: me sordeo de lo que en verdad quiero decir. Pienso que nadie soportaría la verdad.

No me voy a ir de viaje. La verdad es que quisiera ahora mismo echar algunas cosas a la mochila e irme a la central, de tin marín, de do pingüé. Quiero alguien que me reemplace. Cuide a mis mascotas, a mis plantas y a nene records. Otra vez, algo nuevo, unos aretes diferentes, otro color de pelo. Pero no lo hago porque los cambios me agotan. Porque soy tiesa y lenta para encontrar el equilibrio que necesito tanto. Porque me da miedo moverme y tropezar; dejar de ser yo.

Pero la verdad es
que me da miedo no ser
lo que creo que soy.

Monday, May 15, 2006

Oh that rock 'n' roll it saved my soul

Ayer fue la tocada Verguera en el Gargantúas. Después de una pesadilla logística, crisis internas en Nene Records (para variar), y un periodo de ayunas excepcionalmente largo, salió todo bastante bien. Logramos que acudieran aproximadamente 130 personas, más o menos igual que en la tocada Wowcers, pero esta vez éramos puras bandas de Nene Records, no invitamos a ninguna de las bandas emo ni a las del happy-fi. Tenemos, pues, un poder de convocatoria relativamente bueno. Para ser Monterrey, claro está.

Era una tocada importante, pues Taladro Supremo se presentaría con una alineación nueva y después de mucho tiempo sin tocar, era el debut de Mockinpott&Frankenputa, era la segunda tocada de Mamá Burger, y era la primer tocada de Ruidos desde que llegaron del DF. Creo que la gente estuvo contenta y que la mayoría se quedó hasta el final. Hasta hubo gente que llegó bien temprano y gente que compró el paquete de lima+disco por 100 pesos.

Pero me sacó de onda un comentario que puso Fer en su blog: "alcancé a saludar a Jen, aunque ya no platiqué con ella, porque se ocupó de la actividad más importante de la tocada: cobrar." Aun considerando que este haya podido ser un comentario de humor negro (creo que a él le gusta el humor negro) mi primer reacción fue ¡¡¡claro que cobrar no es la actividad más importante!!! ¡lo que más importa es la MÚSICA!
Pero, luego me quedé pensando ¿para qué hace uno música si no es para mostrarla? Y, ¿mostrarla no implica ya dar algo para recibir algo a cambio? ¿Qué es primero: el huevo o la gallina, la música, o la necesidad de compartir algo con el expectador? ¿qué otra cosa puede ofrecer a cambio el expectador, aparte de sus aplausos y su dinero?

En un plano menos filosófico, sí me incomoda un poco estar en la entrada con una caja llena de dinero, y estar contando los billetes sintiéndome como un señor maligno con un anillo de diamantes en cada uno de mis gordos dedos y fumando un puro gigantesco, y luego mezclar esa imagen con algo que yo considero de lo más puro, bello y sincero de este mundo. Aunque tal vez eso sea por una vieja idea que no sé de dónde saqué pero que tengo bien clavada en la cabeza: es malo ganar dinero (como si eso ensuciara de algún modo el trabajo, comprometiéndolo, prostituyéndolo). Hasta ahora he intentado tirar a león ese concepto. Porque simplemente vivimos en un mundo capitalista; así funciona el pedo: la verdad es que el dinero lo necesitamos para pagar nuestras deudas por compra de equipo de grabación, para imprimir discos, para mandar a hacer productos, para irnos de gira... y la verdad es que lo que hemos sacado de las tocadas y las ventas está lejos de poder cubrir todos estos gastos.

Charli es el que siempre reacciona más contra la idea de que algunos consideramos a Nene Records como un negocio. Creo que él es el que está más aferrado a la noción antes dicha, y sí tiene algo de razón, el dinero en sí ya puede verse como algo "sucio" de alguna manera, porque ya es algo que compromete tu trabajo; y cuando es un trabajo mecánico no importa tanto, pero cuando es algo que te sale del corazón y te llena espiritualmente, recibir dinero a cambio puede parecer algo contradictorio. Y yo sí pienso esto a veces. Pero la mayoría de las veces me "peleo" con él; le doy un poco la contra. Le insisto: queremos que sea un negocio, no porque nos queramos convertirnos en una entidad corporativa multinacional y maligna (que pone maquiladoras y contribuye a la pobreza, a la discriminación y a la contaminación del planeta mientras que sólo unos cuantos se hacen obscenamente ricos), sino porque no queremos tener que (ni podemos) andarle invirtiendo; queremos tratar de que esto se sustente solo, porque esa es una manera de que nuestras bandas puedan sobrevivir y podamos seguir haciendo música. Y también le digo: no te preocupes, esto nunca podrá ser un negocio, es demasiado el tiempo que le invertimos y muy poco el dinero que le sacamos, especialmente si lo dividiéramos entre los 7 que somos en NR. Y es la verdad, gano más y me canso menos haciendo traducciones. Y con menos de una centésima parte del estrés que me causa andar organizando gente, resolviendo conflictos, y haciendo que todo salga adelante. Para mí eso ya es garantía de que lo hago por amor al arte y no por dinero.

Cuando estábamos en prepa (la era en que mucha gente tenía muchos estereotipos falsiformes en la cabeza) se hablaba mucho de música comercial y de música no-comercial. Música comercial era lo más conocido, lo más pop, y lo más frecuentemente catalogado como basura. Música no-comercial era básicamente un montón de grupos alternativos cuyos discos eran difíciles de conseguir en monterrey o cuyos videos raras veces aparecían en MTV, aunque esto no siempre aplicaba porque podía salir mucho en MTV pero ser no muy pop, y entonces era cuando nos metíamos en debates interminables, que si tal grupo es más comercial que tal otro, etc.

Bárbara, una amiga muy incomprendida y muy inteligente, intentaba con mucha seriedad comprender de qué estaban hablando cuando decían no-comercial, y llegó a la conclusión: "Es una estupidez pretender que alguien haga música no-comercial". Algunos se sintieron agredidos por ese comentario. Pero en definitiva, lo "no-comercial" era una facha, tal vez con la oculta intención de vender más; la facha de "somos rebeldes y no nos importa nada", "somos 'alternos' y no nos unimos al mainstream". En suma, era la facha de los 90s. Creo que pocos nos dábamos cuenta de que al final de cuentas todas eran bandas que estaban intentando salir adelante. Todas habían invertido tiempo dinero y esfuerzo en conseguir quién les grabara su disco, y que habían puesto su trabajo a la venta, esperando lo mejor. Que algunos discos fueran más comprados que otros no indica nada sobre qué tanto querían ellos hacerse ricos, ni nada sobre la calidad de la música, ni nada sobre qué tanto les importa llegar a ser número uno en la lista de éxitos. Básicamente no es un indicador de nada.

Porno dice que (bueno, al menos así entiendo yo su postura) en México todo va mal en la música precisamente porque nos metemos en estos dilemas. Porque no nos acostumbramos a cobrar por nuestro trabajo y a darnos nuestro lugar. En los países civilizados todo es negocio: si alguien me organiza una tocada, yo le pago. Si yo voy a tocar, pongo precio. Y así se crea una verdadera economía de la música que se mueve con mucha mayor fluidez, permitiendo que alguien pueda hacer en serio su carrera como músico y vivir de eso. Aquí todavía estamos con nuestra idea retrógrada de que es malo cobrar. ¿Demasiado influenciados por los ideales socialistas? ¿Por eso no salimos del hoyo? ¿Cuántas veces repetí la palabra "trabajo" en este post? ¿Ya me desordené toda en la concadenación de los párrafos? Mejor me voy a dormir ya.

Sunday, May 14, 2006

Orange Orgasm

Hay personas que están tan seguras de lo que piensan, que me da hueva hablar con ellas.

Stand up

You've got to manage
I won't sympathize
Anymore.
And if you complain once more
You'll meet an army of me

You're alright
There's nothing wrong
Self-sufficience please!
And get to work.
And if you complain once more
You'll meet an army of me

You're on your own now
We won't save you
Your rescue-squad
Is too exhausted
And if you complain once more
You'll meet an army of me
Arme of me

Saturday, May 13, 2006

I like to bleed

Nadie se había dado cuenta porque eran sólo unas cuantas gotas que caían al pavimento, los coches iban muy rápido y los únicos otros peatones eran gordos en shorts y camisetas transparentosas concentrándose únicamente en seguir caminando. Sacudí mi mano para quitarme el exceso de sangre. Una mano extrañamente pesada, mis pasos pesados bajo el sol. Abrí la puerta y me formé en la fila. Entonces era innegable. Pero el aire acondicionado me hizo bien. Sólo quedaba esperar. Sangre roja sobre piel blanca, o sobre nieve, como en los cuentos. Gotitas sobre el piso de mármol.

La señorita de la ventanilla finjió no darse cuenta, aunque creí reconocer un atisbo de horror en sus movimientos torpes. Temí manchar los documentos así que alcé la mano sangrante y con la otra busqué una servilleta en mi bolsa. Siempre tengo demasiadas cosas en mi bolsa y siempre me falta exactamente eso que busco. Señorita, ¿no tendrá un kleenex? La mujer, nerviosa, me dijo que no, luego buscó revolviendo algunos papeles, y al final decidió mejor terminar con la transacción para que me fuera rápido de ahí. Mi pantalón estaba manchado también. El guardia se acercó y me dio una servilleta del 7 Eleven. Para entonces todos los que estaban haciendo fila me estaban viendo sin saber qué hacer. Creo que los desconcertó la naturalidad con que actuaba. La servilleta se empapó en seguida, pero para mí no tenía importancia. Para mí era sólo una costra que no se había terminado de formar bien, un débil filamento que se había roto. Aunque debo admitir que me gustó recibir tantas miradas preocupadas en tan poco tiempo.

Entonces supe por qué quizo morir así.


Let's go swimming, so we can watch the water turn red.

Let's go bleeding, so we can watch the blood turn colourless.

Monday, May 08, 2006

"I wanna get married

yes, I need a spouse
I want a nice Leave it to Beaverish
golden retriever and a little white house
I wanna get married
I need to cook meals
I wanna pack you cute little lunches
for my Brady bunches
then read Danielle Steele
I wanna escape
this rat race I’ve created
I’m feelin’ enervated
I don’t care if I make it
I just want to bake a sugar cake for you
to take to work in the morn
and I’ll stay home cleaning the dishes
and keeping your wishes all warm
I wanna get married
that’s why I was born

I wanna partake in bake sales for the classroom
I wanna hear the sweet tune
of Sally’s little vroom-vroom
as she zooms around my broom
as I exhume the gloom
of my shallow life
I wanna be simple and honest and dimpled
‘cause I am your wife
I will never tarry
I’m not even torn
I wanna get married
that’s why I was born.
"


[copyright ©Nellie McKay 2003-2004]



I used to laugh a lot when I heard this song. I thought it was pure genius fantastic sarcasm. But now I'm feeling a bit uneasy about it. What if one day I do want to do all these things?

Sunday, May 07, 2006

Spoiled brat

Yes, I hate having stuff. I hate being middle-class: having enough money to buy things but not enough money to throw things away and replace them if I ever want to. I hate having too many keys to places and too many things to keep clean. Every object is just another un-important thing to worry about. So I gave my car to my sister. After having it parked on the street for about a week and a half because I just wouldn´t make up my mind in replacing the flat tire, getting all existentialist about how I was raised to be a lady and to not know the first thing about motor-vehicle maintenance because I would or should always have a decent male around to do the job, and about not feeling capable of handling suspicious salesmen that were most probably going to pick the most out of my naive pockets, I realised maybe I didn't really need the car and this was unfair because my sister surely did need it, as she goes to school and work and spends so much money on taxis and so much time quarrelling with my parents about getting a lift to places.

A year back, when my parents gave me the car as a surprise birthday present (yes, the 11-year old white ugly car was parked outside and wearing a huge golden bow) I couldn't bring myself to tell them I didn't want it, that I honestly preferred walking and that I wasn't used to driving anymore, I could't see the point. But they were so enthusiastic, and they were trying to be nice and make up and all, considering a few weeks before I had just told them I was moving out and they, not very justifiably, had yelled at me like there was no tomorrow. So I just used the damn thing. Of course only now I realise how used I'd gotten to driving instead of walking. I had forgotten how much public transport sucks here. I bought a bike and tried to use it as transport, but I forgot I don't live in Europe and nobody goes around on bikes here, and young un-coordinated girls on bikes equals angry traffic trying to kill you and horny homeless drunkards trying to get you. So driving wasn't that bad after all. I could go out by myself at night and wouldn't have too much to worry about. I could get to the other side of the city in 20 minutes without worrying about the heat. But somehow I couldn't help feeling a little bit uncomfortable, maybe a bit guilty about having it so easy.

Besides, I think cars are luxuries people don't deserve. Why should we ride around by ourselves all comfortable in our little air-conditioned bubbles for four, freewheelingly contaminating the earth and flipping through the radio stations, while everybody else struggles all day with the over-priced third world public transport system. Don't we all have two legs to walk with? Or am I being too idealistic and/or stupid?

When I was a child I wanted to become a nun. I was in love with the idea of having no material possessions of my own and spending all day helping people and praying and being good. Of course, when I found out nuns can't have sex I went off the idea. They really should leave that as optional, as much as they seem to leave the being poor part as optional too. Isn't avarice a sin worse than feeling healthy sexual pleasure?

What I wanted to get at is, my mother just gave me more furniture for my house. And I feel all rotten and spoiled. I wonder if I was too hard on myself in giving my car away, or if I'm so spoiled I don't appreciate what people do for me. This must sound so teenager-like. I always get all existentialist about these things. I just want to burn all my furniture and run away, sleep on the sand, hitch-hike around the globe and hopefully eat nothing but wild fruit.

And the whole world scheming against me

Una de las experiencias tempranas fue cuando mis padres me regalaron, en mi cumpleaños número 18, un celular ladrillo Pegasso. A mi modo de ver, ese no era un regalo para mí, sino para ellos, pues de ese modo podían controlarme más, vigilar cada uno de mis pasos, ponerme nuevas reglas como "deberás contestar tu celular a toda costa" y, "el que no tenga batería no es una excusa aceptable". Peor fue cuando una vez se marcó solo y mi madre escuchó una escena comprometedora con mi amante bandido. Aparte se me acabó todo el saldo en eso.
Pero lo más terrible empezó a mediados de febrero del 2004. Decidí que tenía que comprarme un móvil pues me iba a ir de viaje sola y el móvil obviamente me proporcionaría la seguridad necesaria en un país donde nadie hablaba mi idioma. (Es un chiste sarcástico, ríanse.) Lo primero que hice fue meterme a la página de internet de Vodafone a buscar precios, y había una sección en donde podías pedir que te trajeran el móvil a domicilio. "De aquí soy", pensé, puesto que eso me evitaría salir a la calle, cosa a la que le tenía tanta aversión en ese entonces. Así que hice mi pedido y esperé y esperé y esperé. Como no llegaba el dichoso móvil decidí llamar a servicio al cliente en donde me contestó una señora que no tenía ni puta idea de qué le estaba hablando. "¿Puede darme su número de móvil?" insistía ella, sin comprender que yo lo que quería hacer era comprar un móvil. "Por supuesto, con el programa de puntos, usted puede cambiar su móvil a uno de tecnología GSM y con pantalla a color." Pero no entendía que para empezar yo no tenía uno. Parece que no cabía en el espectro de posibilidades. "Señora, yo hice un pedido por internet, en la página de Vodafone, y decía que el móvil me llegaría en 10 días." "¿Por internet?", me pregunta, y ante mi afirmativo, me transfirió al departamento de asistencia técnica para idiotas que no saben usar su conexión a internet, donde esta vez, además de no tener ni puta idea de lo que les estaba hablando, no les interesaba y querían transferirme de nuevo al departamento anterior. Suspiro. Así que fui a una tienda de Vodafone. En Tres Cantos era más fácil y rápido sólo ir al Al Costo porque ahí tenían tienda de Movistar, pero yo tenía cierta idea de que Movistar era peor que Vodafone. Y no me equivocaba. Por desgracia, la tienda de Vodafone estaba cerrada (a las 4 de la tarde entresemana!!) y mi autobús zarpaba esa misma noche. De modo que terminé yendo a Movistar de todas maneras. Gasté casi 100 euros. La señorita de la tienda no me avisó que venía con poquita batería, de modo que al llegar a Montpelier, sola, a las 6 am cuando todavía estaba obscuro, sin un puto taxi a la vista, sin saber nada de francés excepto "Ye shershe an taxi alla Cité Iuniversité Vert Bua", y sin saberme el teléfono de Ilsa, mi móvil estaba descargado. De modo que el móvil no fue de gran ayuda en mi caminata, en pedir feria para el tranvía, y en preguntar dónde llegar a ese lugar. Después de hablar con Ilsa cuando nos andábamos buscando en Comédie, y no sé qué otra llamada hice, se me acabó el saldo. Y por supuesto que Movistar no existe en Francia, así que no había modo de recargar. Así que el móvil no sirvió de una chingada en ese viaje.
Regresando a España, conocí a un tipo Argentino quien sugirió intercambiáramos móviles. Todas las otras veces que me había sucedido eso y les decía que yo no tenía un móvil, recibía miradas de asombro y estupefacción ante mi simple y sencillo "es que no tengo móvil", así que me estaba sintiendo muy feliz de finalmente tener la oportunidad de darle mi número de móvil a alguien. Por supuesto que no tuve la oportunidad porque este muchacho tenía la rara estrategia de dar su número en vez de pedir el de la chava, no sé si para crear misterio o evitarse las decepciones o ambas cosas. El caso es que llegué a mi departamento con un móvil con saldo en la mano, y un número de móvil al cual mandar mensajitos. Pronto, mandar mensajitos se volvería adictivo, y el no recibir respuestas inmediatas una gran tortura. El móvil era como un gran protagonista de todos mis días. Cabe destacar que aproximadamente un mes después, mi compañera de piso me dijo: "Te llamaron de Vodafone para preguntar de qué color vas a querer tu móvil."
Finalmente, regresé a Monterrey, en donde no tenía móvil ya que mi viejo celular ladrillo ya no funcionaba. Fiu. Pero en cambio, Hobbes muy amablemente me prestó su Movistar otrora el más moderno Pegasso del mercado. Y sí, lo necesitaba, y sí, le he sacado provecho, y sí, ha sido uno de los mejores préstamos que me han hecho en mi vida, comparable con aquel bajo Washburn que Abelardo tuvo a bien prestarme, o con la bocina Marshall y el Rat que me prestó Jaime. Pero esto no le quita sus desventajas.
Siendo una persona que sistemáticamente intenta deshacerse de sus pertenencias materiales (y escribiré de esto en mi siguiente post), el celular representa para mí cierta carga también. Más ahora que Movistar se ha decidido a hacer que compre un celular nuevo. Movistar me manda mensajitos todos los días, es como un pretendiente muy atento que tiene sólo algunas desventajas como: no ser ni feo ni guapo sino una entidad corporativa multinacional y maligna, quererme únicamente por mi dinero, decir las mismas frases-fórmula cuando me llama por teléfono y no ser emocionalmente receptivo ante mis preocupaciones, y no aceptarme y quererme tal como soy, es decir, una ascética y austera no-telecomunicadora. Para acabar de redondear su estrategia de mercadotecnia/seducción, Movistar logró que mi celular ahora agarre a veces sí y a veces no el cambio de horario, de modo que jamás sé con certeza qué horas son (siendo que yo, como mucha gente que conozco, utilizo el celular como reloj más que como teléfono.)
¿Es que no existe manera de resistirse contra el sistema? ¿Qué tal si yo no quiero comprar un celular nuevo?
Lo más triste es que probablemente terminaré sucumbiendo. Necesito saber la hora con precisión, no con un margen de error de +/- una hora. Y también necesito saber quién me manda los mensajitos que recibo, para no ilusionarme cuando me llegan mensajes como "di massimo 9 pm" pensando que tal vez me lo mandó algún admirador. También sería útil poder responder a dichos mensajitos con la función de mandar mensajitos que mi celular arcaico no posee.
Creo que esta noche fue la gota que derramó el vaso, pues llegué a la cineteca sola a las 9:50 pensando que apenas eran las 8:50 y que podría entrar a la última función. En cambio sólo me quedó regresar a mi casa entre los aullidos gratuitos de señores borrachos para escribir en mi blog un sábado en la noche. La, lala la.

Tuesday, May 02, 2006

My Cratilian etimology. Intentionally misunderstood and unverified facts, part II.

*Historia deriva del griego hyster, que significa útero. Al igual que como se creía que la histeria tenía una relación con la matriz y que por ende era una enfermedad propia de las mujeres, también se creía que la narración era más propia de las mujeres, pues éstas siempre parecen estar mucho más apegadas al pasado que los hombres. Piénsalo: cuántas anécdotas has escuchado sobre la infancia de tus abuelas y cuántos de tus abuelos, cuántas de tu madre y cuántas de tu padre. ¿Sabes dónde está la tumba de los padres de tu abuela materna? ¿La la tumba de los padres de tu abuelo paterno?