Tuesday, March 31, 2009

Entre el posteo y el publiqueo: Blogger, sólo a tí te quiero

El motivo es complicado. Quisiera postear aquí todo lo que escribo, o mejor aún, destilar sólo lo mejor, dárselos a ustedes lectores de este blog sin importar si son 2, 5, 30, 300 o mil, el emblemático número de ejemplares de un tiraje de un libro escrito por alguien que esté entre desconocido y medianamente famoso. He estado pensando en publicar en papel, lo cual conlleva varias cosas:
-"obtener el derecho de autor de una manera más formal"
-"legitimizar mi trabajo por medio de alguna autoridad editorial"
-y con este "sello de garantía", "atraer la atención de más personas en el medio"
-"legitimizar mi oficio", o bien "convertirme en una escritora de verdad"
-y por consecuencia, al menos en teoría, "poner mi trabajo al alcance de más lectores"

Comenzaré por debatir el último punto. ¿Qué otro medio está más al alcance que un blog gratuito? El internet es pretty much omnipresente en estos tiempos. Y es gratis. Qué maravilla poder leer casi todo lo que queramos gratis en internet desde la comodidad de nuestro hogar. GoogleBooks tiene la capacidad de ir más allá de los más far-fetched dreams, desde la biblioteca de alejandría hasta los ideales del siglo de las luces, en donde todo el mundo, sin importar ingresos, posición social, grado escolar, membresía bibliotecaria, raza, religión o género, puede leer absolutamente todo el conocimiento producido jamás por un ser humano.

Imagínate la fuerza que adquiriríamos como raza humana. Porque sí, la wikipedia y el proyecto Gutenberg... son avances, pero no es suficiente. Es apenas el inicio de algo que si quisiéramos podría ser enorme.

Por desgracia, hace unos meses esa posibilidad dio dos pasos atrás con la resolución de GoogleBooks. Resultó que algunas empresas editoriales y algunos autores consideraban GoogleBooks una violación al Copyright, en una manera que no es violación al Copyright tener un libro disponible para consulta en una biblioteca. ¿Por qué no? Porque Google, muy astutamente, estaba haciendo negocio, con su discreta publicidad en la barra lateral, y no le estaba pasando a los autores y a las editoriales su correspondiente rebanada del pastel.

La ley del Copyright fue modificada en Estados Unidos en 1998 (lo cual nos afecta al resto del mundo, indudablemente) en una enmienda conocida como la "acta de protección a Mickey Mouse", que se dio porque Mickey Mouse estaba a punto de pasar al dominio público, y entonces ¡oh desgracia! ¿qué sería de Disneylandia et al? Antes de la enmienda Mickey Mouse, el Copyright abarcaba la vida del autor + 70 años. Ahora en práctica esto se extenderá a entre 95 y 120 años. Lo cual quiere decir que los trabajos publicados en 1923 tan sólo pasarán a formar parte de nuestro tesoro del saber, nuestra biblioteca en línea, hasta 2019 (a menos que el dueño del copyright (ve tú a saber quién sea, porque el autor estará muerto, opte por lo contrario.)

Quiero hacer algunas preguntas sobre el contexto histórico literario filosófico y científico:
-trabajos producidos poco durante de la segunda guerra mundial no serán parte del dominio público hasta los 2030s?
-a quién le pertenecen en estos momentos los trabajos de Einstein, F. Scott Fitzgerald, e.e.cummings, William Carlos Williams, Robert Frost, Gertrude Stein, John Dos Passos, William Faulkner, Ernest Hemingway?
-no estaría mejor que sus trabajos pertenecieran a la humanidad? qué tanto dinero le pueden seguir exprimiendo sus hijos?

El Copyright surgió originalmente en Inglaterra para proteger a los autores de los monopolios editoriales, y se instauró por 14 años a partir de publicada la obra y se podía renovar sólo una vez. 28 años se consideraba suficiente para que el autor le sacara juguito a su obra y pudiera sobrevivir un poco más, escribir un poquito más, y al final, su obra nos pertenecía los demás. El bien común era más importante que los intereses personales.

Me gusta publicar en mi blog lo que a mí se me dé la gana y en el momento en que lo sienta correcto. Me gusta su carácter efímero, su template noventero, su ausencia de autoridades académicas y su absoluta ausencia de elementos monetarios. Aquí he ido publicando cosas terminadas, medianamente incompletas, embriónicas, incorrectas o de plano (e)jaculatorias. Porque es lo más fácil y porque soy incorregiblemente huevona, pero también por el acceso instantáneo que le da al resto del mundo. Este vértigo me es terriblemente seductor. Me da un impulso tremendo e invaluable para seguir escribiendo. Alguien me puso en un comentario lo siguiente:

Hoy encontré esta página buscando información sobre "ruidos en el techo". Porque el contenido me parece muy personal, y por la falta de comentarios, sospecho que la página es privada, y eso me hace pensar que probablemente no deseas visitas. La posibilidad de lo anterior es el motivo de este comentario, pues quizá no sabías que esta página puede ser encontrada en google por personas extrañas, o conocidas, y no te guste esa idea.


Al contrario, mi buen amigo, esta es precisamente la adicción. Es como un exhibicionismo incurable, pero no creo que sea más o menos exhibicionista que publicar un libro. Sólo está menos filtrado.

En parte no he querido enviar una selección de mis escritos a un editor/autoridad para que los valide y los ponga en papel como Él quiere. Hay algo de anarco-punk en esto. ¿Por qué ha de ser necesaria la autoridad? Si se trata de que alguien me lea, de que estos escritos estén disponibles al mundo, pues ya lo están. El único motivo sería el de legitimización, de inclusión en algún círculo de exitosos dotados del birrete de la autoría. Que alguien me ponga la estrellita: ya es usted una escritora. Guácala, ¿no?

Yo no quiero que a 95 años de aquí algún magnate editorial o mis tatarasobrinos sigan exprimiéndome el dinero de las palabras. I don't want anyone to profit, not even myself, ni ahora ni nunca.

Pero otra parte de mí dice: ya, no seas infantil, ponte a mandar tus escritos a revistas literarias tan siquiera, las publicaciones serán como una tarjeta de membresía y te traerán innumerables ventajas. Serás leída por una élite de escritores selectos, que después pueden ayudarte a trepar la escalerita del éxito. Y me he estado esforzando en esta dirección, quizá porque me siento desamparada y hay demonios dentro de mí que me dicen todos los días: eres una fracasada, eres una perdedora, jamás lograrás nada en la vida, tu tiempo en el mundo ha sido un tremendo desperdicio de energía! Me he estado esforzando, pues, pero siempre resulta que tengo que escribir cosas nuevas, porque las revistas no aceptan cosas que hayan sido publicadas previamente, y lo de las publicaciones previas incluye mi blog. Lástima, porque mi corpus favorito de escritura propia es la que está en este blog. (Dios quiera que los dueños de blogger no me lo borren un día por considerarlo ilegal o algo, qué precariedad esto de la era digital.) En consecuencia, todo lo que escribo y me guste mucho, he de guardármelo en mi computadora, sin enseñárselo a nadie, para un mejor momento. Lo cual me paraliza y me entorpece.

Y lo cual se parece mucho al asunto de la virginidad. Don't sleep around. Don't publish around. No le andes dando tu virgindad a quien sea, porque luego no vas a encontrar buen marido. Los hombres decentes quieren mujeres vírgenes. Las revistas decentes quieren poemas vírgenes. Y esto es una cosa que me paraliza de veras. Vivo por compartir, de manera instantánea e inmediata, lo que siento, pienso, imagino, sueño. Vivo por comunicar, a dos vías. Por eso me gusta tocar en vivo. La música está viva, se comparte, no hay línea entre espectador y performador, es una experiencia común. No entiendo, de verdad no entiendo esta política editorial. Quizá es sólo las revistas de aquí, país de casposos cerdos capitalistas. Pero también opera por ejemplo en los concursos de poesía en México. Es como si una disquera no aceptara nunca canciones que hayan sido tocadas en vivo. ¿No sería eso inconcebible? De alguna manera, el músico tiene que tocar su canción muchas veces, lograrse un público y una fama, antes de que una disquera lo acepte. Está claro que la música y la escritura son muy diferentes, pero en parte no lo son tanto. Las dos requieren, dependen del espectador para existir. Si no, sólo son palabras en un papel en el relleno sanitario, frecuencias en un disco compacto roto, en el relleno sanitario.

Una salida sería sustituir este blog por los open mics. Ir a los estúpidos "micrófonos abiertos" literarios, y leer mis trabajos del día de hoy, y escuchar los trabajos diarios de otros poetas, en un ambiente esencialmente efímero y deprimentemente democrático, entre cervezas, llovizna y aplausos obligados. Quién sabe, tal vez hasta haga amigos.

Por lo pronto este blog es afortunado: aquí no pongo los desperdicios de mi escritura, lo que me sobró y no pude publicar en una revista o libro de verdad, the refuse, las migajas de mi hamster intelectual. No: lo que posteo aquí lo escribo para mi blog, y lo hago únicamente por amor al blog, sin intereses que vayan más allá de simplemente compartir algo. Nadie me paga, no le pago a nadie; si algún día publico algo en papel será una de dos: el editor habrá aceptado abandonar su ridícula política de virginidad o bien, habré producido el texto específicamente para ese medio. En esto no llego ni siquiera a testaruda idealista; es que no soy capaz de hacer otra cosa.

Wednesday, March 04, 2009

jennívora va a una mezquita en minifalda

Es interesante escribir este post porque quisiera ser toda blasphema y tajante pero hay en mí una tendencia muy fuerte hacia la political correctness aquí porque no conozco el islam lo suficiente y no quiero ser ni parecer intolerante.

(Esto me hace pensar que ser políticamente correcto sólo es necesario cuando no conoces algo lo suficiente como para saber cómo blasfemarlo de manera tajante.)

La blasfemia, como la parodia, es de los niveles más altos de comprensión de un tema.

Por ejemplo, me siento totalmente a gusto blasfemando en contra del catolicismo, poniéndole pene a Dios, burlándome de los santos como kitsch o a lo mucho como politeísmo y diciendo que la culpa que nos instiga el catecismo es una neurosis que luego es muy difícil curarnos... porque fui criada católica; conozco los alcances y desalcances de esta religión y entiendo todas las maneras en que me ha afectado como persona.

Con el islam hay muchas cosas que de entrada me dejan estupefacta: cómo pueden estas cosas existir y ser perfectamente aceptable para toda una cultura. Primero que nada está el asunto del dualismo. Y, por supuesto, cómo el dualismo entra en juego en la cuestión de géneros. Luego está el asunto de cómo una religion tan autoritaria (y con esto sólo quiero decir, que se mete tan a fondo en la vida privada de las personas) puede prevalecer con tanta fuerza contra los discursos holliwoodenses de libertad personal.

Voy a la mezquita en minifalda. No porque lo haya planeado; simplemente tuve ganas de ponerme falda, mallas y botas de montaña esa mañana porque estaba de muy buen humor y no llovía. Después resultó que fui a la mezquita en la tarde. Nadie me acusó de indecente ni me lanzó pedradas, pero para rezar tuve que irme al lado de las hermanas. Subimos las escaleras y pasamos a unos lavabos de configuración curiosa. Aquí hacemos ablución: nos lavamos las manos, la cara, la boca, los pies, nos purificamos para estar en contacto con alá. Dejamos los zapatos en unos estantes. El lado de las hermanas consiste de un balcón, un balcón de barandal sólido, es decir, que no se puede ver lo que sucede abajo, excepto por unas rendijas muy delgadas. Después me doy cuenta de que las rendijas han sido diseñadas para ese propósito. Para que tú mujer puedas asomarte y espiar a los hombres, pero los hombres abajo no puedan verte. Mi primera reacción, como la del resto de las hermanas occidentales que como yo nunca ha ido a una mezquita, es pararnos de puntas y asomar la cabeza por encima del barandal. Cuando los hombres devotos allá abajo voltean sobre sus hombros me doy cuenta de que estamos cometiendo una indiscresión. Siento en mí una furia y una confusión muy intensas. ¿Por qué yo no puedo ver la cara del imám y los hombres sí? ¿Qué identidad es ésta que me estás imponiendo, sólo porque tengo tetas? ¿Y si yo no quiero identificarme como mujer? (She said, con su minifalda puesta) ¿Y si mi pareja se pone un vestidito, como a veces le gusta hacerlo, a qué sección le van a mandar? ¿Y si un día me pongo overol, decido ser plomero y ganar el dinero para la familia, mientras mi esposo se queda en casa limpiando y cuidando a los niños, por qué no puedo ir yo al lugar privilegiado? Y hay algo, como una patada en mi estómago, una indignación tan fuerte que no puedo ni hablar.

Después el imám nos da el tour por toda la mezquita, y podemos entrar a todas partes, incluyendo el baño de hombres; no era que las mujéres no pudiéramos ver esos lugares, era sólo una cosa de dónde congregar a la gente a qué horas. Le pregunto por qué la división y me contesta, muy bondadoso y amable, que después podemos sentarnos a platicar con calma la filosofía de estas cosas, pero que como resumen, para las hermanas el cubrirse es muy importante, así mantienen ellas su dignidad, su belleza. Mientras me dice esto me siento levemente avergonzada de mi minifalda, que ni siquiera había notado hasta entonces. Intento, desde mi minifalda, con toda la empatía de la que soy capaz, imaginar que la túnica y la pashmina cubriendo el pelo, el balcón segregado, son lugares privilegiados donde la mujer está a salvo. Privilegio que no ha de confundirse con la discriminación. Qué difícil concepto. Para mí la separación, el sistema binario, siempre ha sido una de las raíces más fuertes de la discriminación (en su sentido político y negativo).

Intrigada, llego a mi casa y leo más.

Resulta que el islam fue revolucionario en el siglo 7 d.C. cuando declaró que las mujeres deberán tener derechos similares/iguales a las de los hombres. Consideremos que estos eran los tiempos en que las mujeres no podían heredar, se debatía si tenían o no alma, jamás iban a tener acceso a la educación, etc.

Leo más y me doy cuenta de que el Corán tiene instrucciones muy específicas sobre todos los aspectos de la actividad humana. Desde a qué horas lavarse los dientes pasando por cuándo, cómo y con quién tener sexo, qué tipo de comida comer y cuándo, qué ropa ponerse, cómo gastar dinero y hacer transacciones de negocios, cómo consumir, cómo heredar, cómo casarse, con qué tipo de personas relacionarse e incluso cuándo es permisible matar. Tiene una respuesta a todos los dilemas que nos atormentan en la vida moderna: los temas del aborto, la eutanasia, la circucisión, la pena de muerte; todo ya está decidido. ¡El blog de jennívora no cabría en el islam! Jennívora tendría que dejar de perder tiempo en estas sandeces y dedicarse a vivir su vida.

Por un lado las instrucciones son duras; por otro, te facilitan la vida. Está todo en blanco y negro y ya no hay que preocuparse por decidir si esto es bueno o malo. Obedeces y ya. Y vale madre lo que te diga Hollywood, andar con escote no te va a traer la realización personal. Y vale madre lo que te diga Hollywood, abandonar a tu familia en busca de dinero no te va a traer la realización personal. A veces duro obedecer, pero alá sabe lo que es mejor para tí. Wow.

Sigue pareciéndome dudoso, sin embargo, que exista un texto sagrado, dictado por un hombre (aunque los testimonios de sus esposas también son una fuente importante para los teólogos) y que el texto interpretado por un grupo de estudiosos, todos hombres, constituya la religión, las reglas que han de aplicarse al mundo real para bien o para mal. Estos hombres deciden cuál es la naturaleza de la mujer y qué cosas le convienen mejor. Afirmaciones del tipo: "por naturaleza* la mujer no se excita tan fácilmente como el hombre, por eso la mujer debe cubrirse y el hombre no" parecen abundar. Y las reglas de modestia y protección de dignidad le impiden a la mujer convertirse en estudiosa del texto sagrado. Y así se van. No digo que esto no opere en otras religiones, de hecho así es casi siempre, pero nunca lo había visto tan claro, tan delimitado. El islam parece ser muy bueno para eso. Habrá que leer más sobre el dualismo en el islam.





*Me opongo firmemente y me opondré siempre a cualquier afirmación esencialista sobre la naturaleza inherente de lo femenino, por más fundadas estén en la biología, la evolución y los estudios científicos controlados. Decir que algo es fundamentalmente "femenino" es tan ridículo como afirmar que es fundamentalmente "humano". Todo es relativo a la cultura, a la socialización y a la historia. Y aunque no lo fuera, sería imposible comprobarlo.