Les comparto este poema que Neruda leyó durante un homenaje de despedida en México en 1943.
En los muros de México
Los países se tienden junto a los ríos, buscan
el suave pecho, los labios del planeta,
tú, México, tocaste
los nidos de la espina,
la desértica altura del águila sangrienta,
la miel de la columna combatida.
Otros hombres buscaron el ruiseñor, hallaron
el humo, el valle, regiones como la piel humana:
tú, México, enterraste las manos en la tierra,
tú creciste en la piedra de mirada salvaje.
Cuando llegó a tu boca la rosa de rocío
el látigo del cielo la convirtió en tormento,
Fue tu origen un viento de cuchillos
entre dos mares de irritada espuma.
Tus párpados se abrieron en la espesa amapola
de un día enfurecido
y la nieve extendía su espaciosa blancura
en donde el fuego vivo comenzaba a habitarte.
Conozco tu corona de nopales
y sé que bajo sus raíces
tu subterránea estatua, México, se construye
con las aguas secretas de la tierra
y los lingotes ciegos de las minas.
Oh, tierra, oh esplendor
de tu perpetua y dura geografía,
la derramada rosa del mar de California,
el rayo verde que Yucatán derrama,
el amarillo amor de Sinaloa,
los párpados rosados de Morelia,
y el largo hilo de henequén fragante
que amarra el corazón a tu estatura.
México augusto de rumor y espadas,
cuando la noche en la tierra era más grande,
repartiste la cuna del maíz a los hombres.
Levantaste la mano llena de polvo santo
y la pusiste en medio de tu pueblo
como una nueva estrella de pan y de fragancia.
El campesino entonces a la luz de la pólvora
miró su tierra desencadenada
brillar sobre los muertos germinales.
Canto a Morelos. Cuando caía
su fulgor taladrado,
una pequeña gota iba llamando
bajo la tierra basta llenar la copa
de sangre, y de la copa un río
hasta llegar a toda la silenciosa orilla
de América, empapándola de misteriosa esencia.
Canto a Cuauhtémoc. Toco
su linaje de luna
y su fina sonrisa de dios martirizado.
Dónde estás, has perdido,
antiguo hermano, tu dureza dulce?
En qué te has convertido?
En dónde vive tu estación de fuego?
Vive en la piel de nuestra mano oscura,
vive en los cenicientos cereales:
cuando, después de la nocturna sombra
se desgranan las cepas de la aurora,
los ojos de Cuauhtémoc abren su luz remota
sobre la vida verde del follaje.
Canto a Cárdenas. Yo estuve:
yo viví la tormenta de Castilla.
Eran los días ciegos de las vidas.
Altos dolores como ramas crueles
herían nuestra madre acongojada.
Era el abandonado luto, los muros del silencio cuando
se traicionaba, se asaltaba y hería
a esa patria del alba y del laurel.
Entonces
sólo la estrella roja de Rusia y la mirada
de Cárdenas brillaron en la noche del hombre.
General, Presidente de América, te dejo en este canto
algo del resplandor que recogí en España.
México, has abierto las puertas y las manos
al errante, al herido,
al desterrado, al héroe.
Siento que esto no pueda decirse en otra forma
y quiero que se peguen mis palabras
otra vez como besos en tus muros.
De par en par abriste tu puerta combatiente
y se llenó de extraños hijos tu cabellera
y tú tocaste con tus duras manos
las mejillas del hijo
que te parió con lágrimas la tormenta del mundo.
Aquí termino, México,
aquí te dejo esta caligrafía
sobre las sienes para que la edad
vaya borrando este nuevo discurso
de quien te amó por libre y por profundo.
Adiós te digo, pero no me voy.
Me voy, pero no puedo
decirte adiós.
Porque en mi vida, México, vives como una pequeña
águila equivocada que circula en mis venas,
y sólo al fin la muerte le doblará las alas
sobre mi corazón de soldado dormido.
Sunday, August 28, 2011
Saturday, August 27, 2011
Para el universo no existe la palabra "NO"; pide lo que SÍ quieres para México
Después de vivir un día muy triste ante los hechos ocurridos el jueves en el Casino Royale, y después de reflexionar sobre las reacciones que se están viendo en las redes sociales, vemos dos cosas: una buena y una mala, ambas acaso con igual peso.
La buena es un cambio de consciencia, una sabiduría muy grande que empieza a brotar de todo lo vivido.
La mala, es que nos estamos dando de latigazos al respecto.
Tenemos esperanza porque sabemos el enorme potencial que tenemos y porque hay una palabra que se ha venido susurrando desde los resquicios de nuestro ser, pasando por Twitter, pasando por los cables de fibra óptica y las señales satelitales, reintegrándose a nuestras células y volviendo a salir de todas nuestras bocas y que con cada bala y con cada gota de sangre que cae va resonando más fuerte: FUERZA.
Proponemos algo pequeño pero que va a funcionar, gota a gota. Hay que tener mucha paciencia. Hay que ver la realidad y aceptar no va a venir nadie a salvarnos, que el problema no se va a erradicar de un día para otro, ni aunque gane Superman en las elecciones que vienen. Que hay que cambiar nosotros mismos. Eso es lo positivo que vemos, que mucha gente se esta dando cuenta de esto.
Pero ojo. Hay que hacerlo bien. El cambio tiene que estar enfocado positivamente.
Dejemos de buscar culpables: "que si yo no fui, fe teté, fue el presidente, fue el PAN, fue el PRI, fue EUA, fue la CIA, qué te pasa obviamente fueron los narcos, fuimos nosotros, que mira que tú y que yo y que la corrupción y los políticos."
Dejemos de darnos de latigazos: "que si lo merecemos, que si todos somos culpables, que si es nuestro destino por algún designio ontológico cosmogónico cosmológico predeterminado."
Dejemos de criticar nuestra cultura: "que si esto nos pasa por ser tan mexicanos, por amar el mariachi, por amar al Papa y a la piratería y a la libertad y a la buena vida, por vivir la vida loca, por que en el mar es mas sabrosa."
Dejemos de criticar las buenas intenciones e iniciativas de los otros: "que para qué se ponen a rezar, hasta creen que echar agua bendita desde un helicóptero va a cambiar algo, pobres pend***s, qué no ven que no hay solución???"
Como quien dice, todos contra todos no es negocio.
Estos pensamientos no nos sirven salvo seguir propagando pensamientos negativos, y atrayendo negatividad. La prueba más clara de que la negatividad atrae negatividad, ha sido el mismo proyecto del presidente: hacer la guerra contra las drogas sólo ha traído más guerra y más drogas. O sea que si en lugar de enfocarnos en erradicar lo indeseable, nos hubiéramos enfocado en cultivar lo deseable (cultura, educación, empleo, unidad social...) otra cosa hubiera sido. Pero no tendríamos la total certeza que ahora tenemos. Ahora sabemos más que nunca la importancia de todos estos otros elementos que conforman y alimentan nuestra sociedad.
Así que, tomando esto como lección, proponemos: dejemos de enfocarnos en lo que NO queremos. Si estamos unidos con un frente común, con propuestas positivas, tenemos mayores oportunidades de vencer. Todos sabemos que ALGUIEN tiene que hacer ALGO. Lo que nos falta es decir qué. Pidamos lo que SÍ queremos y enfoquemos cada célula de nuestro ser en esas cosas:
Quiero paz.
Quiero abundancia para mí, para mi familia, y para el mundo.
Quiero confiar.
Quiero divertirme, sonreír, ser feliz, sentirme bien.
Quiero democracia.
Quiero libertad.
Quiero perdonar.
Quiero ver los cerros en las mañanas y durante todo el día.
Quiero buenas noticias.
Quiero seguridad.
Quiero espacios verdes para descansar, pasear, explorar.
Quiero música, poesía, imaginación.
Quiero trabajar en algo que amo, que me apasiona y que me hace sentir viva.
Quiero inspirar alegría en la gente a mi alrededor.
Quiero que en las escuelas enseñen a los niños a pensar y a hacer preguntas.
Quiero que todos hagamos preguntas.
Quiero que cambie la estrategia en el problema del crimen organizado en México.
Quiero que haya un debate nacional sobre la legalización de las drogas, y que decidamos todos juntos cuál es la mejor opción.
Quiero que tengamos coraje y fuerza.
Quiero que haya elecciones transparentes.
Quiero que se refuercen las instituciones.
Quiero claridad para nuestros gobernantes.
Quiero compasión para los que se han enfilado en los cárteles, para los que han sentido que esa es su mejor opción, o su única salida.
Quiero procesos legales en regla tanto para criminales como para inocentes, tanto para vivos como para muertos.
Quiero servicios y apoyo para aquellos que buscan salirse de las garras de la adicción a las drogas, o la pertenencia a un cártel.
Quiero que las niñas y adolescentes en México tengan acceso a servicios de salud sexual, y protección en contra de abuso sexual.
Quiero que se respeten nuestras garantías constitucionales.
Quiero apoyos para el comercio informal y para los que se buscan la vida de maneras que no dañan a otros.
Quiero cambios en las leyes de derecho de autor para que más gente pueda beneficiarse de la venta de material artístico.
Quiero autonomía alimentaria y protección y apoyo al campo y a los campesinos.
Quiero vida digna para los migrantes.
Quiero impuestos pagables tanto en proporción a mis ganancias como en la facilidad del trámite.
Quiero que todos paguemos los impuestos que nos corresponden para así estar bien conscientes de que nuestros gobernantes son nuestros empleados, nosotros pagamos su sueldo, y deben obedecernos; exigir que nos obedezcan.
Quiero vivir de la manera más honesta que pueda para contribuir a una sociedad honesta, feliz y en paz.
Quiero un país de gente participativa.
Quiero un México de gente que se ama a sí misma.
Quiero un Monterrey mejor, hasta mejor que el que teníamos antes.
Quiero que haya propuestas. Que todos propongamos.
Quiero poder transitar por las calles de nuestra ciudad sin tener miedo.
Quiero un país donde los puestos sean llevados por los más capacitados para su área. Quiero un país donde trabajar duro y estudiar te regresen la misma energía que le has invertido.
Quiero un país donde las autoridades sean educadas, cultas, con inteligencia emocional. Quiero un país donde el artista sea igual de respetado que el ingeniero o doctor.
Quiero que en mi estado se aprenda a amar la imaginación!!!!
Quiero que aprendamos a exigir lo que nos corresponde.
Quiero un México que reconozca y valore su pasado indígena.
Quiero un México que se dé cuenta de su patrimonio natural, lo respete, lo conserve.
Quiero un México donde hombres y mujeres inculquen a sus hijos la equidad de género, el respeto a la diversidad sexual.
Quiero un México que conviva con la naturaleza.
Quiero un México con ciudades lindas para vivir, y emocionates para trabajar.
Quiero un México donde los medios de comunicación transmitan información valiosa y cultura.
Quiero un México que se enamore de la ciencia, de filosofía, de la poesía.
Quiero un México que recuerde a sus muertos, a sus desaparecidos y que pida por ellos justicia.
Quiero un México con un sistema judicial honorable.
Quiero un México firme ante la tentación de caer en el servilismo hacia poderes económicos nacionales y extranjeros.
Quiero un México donde se honre a policías, servidores públicos que hagan su trabajo de manera respetable.
Quiero un México donde los privilegios y las divisiones de clases se superen.
Quiero un México donde los más chingones sean la gente que hace su trabajo de forma honesta y honorable.
Quiero un México que abrace a sus pobres y repudie la pobreza.
Quiero un México que vomite la basura comercial, el entretenimiento barato, la tv y demás medios chatarra.
Quiero un México de Méxicanos que sigan tendiendo redes virtuales y reales.
Quiero un México donde los hombres respeten y quieran a las mujeres y a los niños, y las mujeres se quieran a sí mismas también, y los niños crezcan sintiéndose valorados.
Quiero un México donde la gente entienda en automático que si algo está jodido se puede cambiar con voluntad y unión.
Quiero un México donde la gente conozca y entienda su historia.
Quiero un México que celebre sus logros.
Quiero un México que se llene de música.
Quiero un México que se llene de escuelas, escuelas con maestros con vocación.
Quiero un México que se llene de libros, de lectores apasionados (aún más).
Quiero un México unido de cabo a rabo por carreteras accesibles y seguras, con familias que se paseen por todos lados y conozcan sus lugares maravillosos...
Quiero un México que reconozca y valore a sus indígenas vivos, que proteja sus culturas, sus lenguas y sus tierras ancestrales.
Quiero un México libre, que permita crecer a la gente honesta y trabajadora que quiere hacer las cosas bien, de una manera distinta, porque siempre hacer las cosas bien reditúa en el bien propio y de los demás.
Agrega tus frases y mándalo a tus amigos. Comienza por "Quiero..." y enfócate en lo que SÍ quieres. Comparte este texto por todos los medios que quieras, email, blog, modificalo como te parezca apropiado, no necesitas atribuirlo a ningún autor. Busquemos las bases comunes, las cosas en las que todos estamos de acuerdo, redactémoslo en un sólo documento, y salgamos a exigirlo. Pero más importante, vivámoslo, día a día, desde lo más insignificante hasta lo más grande.
La buena es un cambio de consciencia, una sabiduría muy grande que empieza a brotar de todo lo vivido.
La mala, es que nos estamos dando de latigazos al respecto.
Tenemos esperanza porque sabemos el enorme potencial que tenemos y porque hay una palabra que se ha venido susurrando desde los resquicios de nuestro ser, pasando por Twitter, pasando por los cables de fibra óptica y las señales satelitales, reintegrándose a nuestras células y volviendo a salir de todas nuestras bocas y que con cada bala y con cada gota de sangre que cae va resonando más fuerte: FUERZA.
Proponemos algo pequeño pero que va a funcionar, gota a gota. Hay que tener mucha paciencia. Hay que ver la realidad y aceptar no va a venir nadie a salvarnos, que el problema no se va a erradicar de un día para otro, ni aunque gane Superman en las elecciones que vienen. Que hay que cambiar nosotros mismos. Eso es lo positivo que vemos, que mucha gente se esta dando cuenta de esto.
Pero ojo. Hay que hacerlo bien. El cambio tiene que estar enfocado positivamente.
Dejemos de buscar culpables: "que si yo no fui, fe teté, fue el presidente, fue el PAN, fue el PRI, fue EUA, fue la CIA, qué te pasa obviamente fueron los narcos, fuimos nosotros, que mira que tú y que yo y que la corrupción y los políticos."
Dejemos de darnos de latigazos: "que si lo merecemos, que si todos somos culpables, que si es nuestro destino por algún designio ontológico cosmogónico cosmológico predeterminado."
Dejemos de criticar nuestra cultura: "que si esto nos pasa por ser tan mexicanos, por amar el mariachi, por amar al Papa y a la piratería y a la libertad y a la buena vida, por vivir la vida loca, por que en el mar es mas sabrosa."
Dejemos de criticar las buenas intenciones e iniciativas de los otros: "que para qué se ponen a rezar, hasta creen que echar agua bendita desde un helicóptero va a cambiar algo, pobres pend***s, qué no ven que no hay solución???"
Como quien dice, todos contra todos no es negocio.
Estos pensamientos no nos sirven salvo seguir propagando pensamientos negativos, y atrayendo negatividad. La prueba más clara de que la negatividad atrae negatividad, ha sido el mismo proyecto del presidente: hacer la guerra contra las drogas sólo ha traído más guerra y más drogas. O sea que si en lugar de enfocarnos en erradicar lo indeseable, nos hubiéramos enfocado en cultivar lo deseable (cultura, educación, empleo, unidad social...) otra cosa hubiera sido. Pero no tendríamos la total certeza que ahora tenemos. Ahora sabemos más que nunca la importancia de todos estos otros elementos que conforman y alimentan nuestra sociedad.
Así que, tomando esto como lección, proponemos: dejemos de enfocarnos en lo que NO queremos. Si estamos unidos con un frente común, con propuestas positivas, tenemos mayores oportunidades de vencer. Todos sabemos que ALGUIEN tiene que hacer ALGO. Lo que nos falta es decir qué. Pidamos lo que SÍ queremos y enfoquemos cada célula de nuestro ser en esas cosas:
Quiero paz.
Quiero abundancia para mí, para mi familia, y para el mundo.
Quiero confiar.
Quiero divertirme, sonreír, ser feliz, sentirme bien.
Quiero democracia.
Quiero libertad.
Quiero perdonar.
Quiero ver los cerros en las mañanas y durante todo el día.
Quiero buenas noticias.
Quiero seguridad.
Quiero espacios verdes para descansar, pasear, explorar.
Quiero música, poesía, imaginación.
Quiero trabajar en algo que amo, que me apasiona y que me hace sentir viva.
Quiero inspirar alegría en la gente a mi alrededor.
Quiero que en las escuelas enseñen a los niños a pensar y a hacer preguntas.
Quiero que todos hagamos preguntas.
Quiero que cambie la estrategia en el problema del crimen organizado en México.
Quiero que haya un debate nacional sobre la legalización de las drogas, y que decidamos todos juntos cuál es la mejor opción.
Quiero que tengamos coraje y fuerza.
Quiero que haya elecciones transparentes.
Quiero que se refuercen las instituciones.
Quiero claridad para nuestros gobernantes.
Quiero compasión para los que se han enfilado en los cárteles, para los que han sentido que esa es su mejor opción, o su única salida.
Quiero procesos legales en regla tanto para criminales como para inocentes, tanto para vivos como para muertos.
Quiero servicios y apoyo para aquellos que buscan salirse de las garras de la adicción a las drogas, o la pertenencia a un cártel.
Quiero que las niñas y adolescentes en México tengan acceso a servicios de salud sexual, y protección en contra de abuso sexual.
Quiero que se respeten nuestras garantías constitucionales.
Quiero apoyos para el comercio informal y para los que se buscan la vida de maneras que no dañan a otros.
Quiero cambios en las leyes de derecho de autor para que más gente pueda beneficiarse de la venta de material artístico.
Quiero autonomía alimentaria y protección y apoyo al campo y a los campesinos.
Quiero vida digna para los migrantes.
Quiero impuestos pagables tanto en proporción a mis ganancias como en la facilidad del trámite.
Quiero que todos paguemos los impuestos que nos corresponden para así estar bien conscientes de que nuestros gobernantes son nuestros empleados, nosotros pagamos su sueldo, y deben obedecernos; exigir que nos obedezcan.
Quiero vivir de la manera más honesta que pueda para contribuir a una sociedad honesta, feliz y en paz.
Quiero un país de gente participativa.
Quiero un México de gente que se ama a sí misma.
Quiero un Monterrey mejor, hasta mejor que el que teníamos antes.
Quiero que haya propuestas. Que todos propongamos.
Quiero poder transitar por las calles de nuestra ciudad sin tener miedo.
Quiero un país donde los puestos sean llevados por los más capacitados para su área. Quiero un país donde trabajar duro y estudiar te regresen la misma energía que le has invertido.
Quiero un país donde las autoridades sean educadas, cultas, con inteligencia emocional. Quiero un país donde el artista sea igual de respetado que el ingeniero o doctor.
Quiero que en mi estado se aprenda a amar la imaginación!!!!
Quiero que aprendamos a exigir lo que nos corresponde.
Quiero un México que reconozca y valore su pasado indígena.
Quiero un México que se dé cuenta de su patrimonio natural, lo respete, lo conserve.
Quiero un México donde hombres y mujeres inculquen a sus hijos la equidad de género, el respeto a la diversidad sexual.
Quiero un México que conviva con la naturaleza.
Quiero un México con ciudades lindas para vivir, y emocionates para trabajar.
Quiero un México donde los medios de comunicación transmitan información valiosa y cultura.
Quiero un México que se enamore de la ciencia, de filosofía, de la poesía.
Quiero un México que recuerde a sus muertos, a sus desaparecidos y que pida por ellos justicia.
Quiero un México con un sistema judicial honorable.
Quiero un México firme ante la tentación de caer en el servilismo hacia poderes económicos nacionales y extranjeros.
Quiero un México donde se honre a policías, servidores públicos que hagan su trabajo de manera respetable.
Quiero un México donde los privilegios y las divisiones de clases se superen.
Quiero un México donde los más chingones sean la gente que hace su trabajo de forma honesta y honorable.
Quiero un México que abrace a sus pobres y repudie la pobreza.
Quiero un México que vomite la basura comercial, el entretenimiento barato, la tv y demás medios chatarra.
Quiero un México de Méxicanos que sigan tendiendo redes virtuales y reales.
Quiero un México donde los hombres respeten y quieran a las mujeres y a los niños, y las mujeres se quieran a sí mismas también, y los niños crezcan sintiéndose valorados.
Quiero un México donde la gente entienda en automático que si algo está jodido se puede cambiar con voluntad y unión.
Quiero un México donde la gente conozca y entienda su historia.
Quiero un México que celebre sus logros.
Quiero un México que se llene de música.
Quiero un México que se llene de escuelas, escuelas con maestros con vocación.
Quiero un México que se llene de libros, de lectores apasionados (aún más).
Quiero un México unido de cabo a rabo por carreteras accesibles y seguras, con familias que se paseen por todos lados y conozcan sus lugares maravillosos...
Quiero un México que reconozca y valore a sus indígenas vivos, que proteja sus culturas, sus lenguas y sus tierras ancestrales.
Quiero un México libre, que permita crecer a la gente honesta y trabajadora que quiere hacer las cosas bien, de una manera distinta, porque siempre hacer las cosas bien reditúa en el bien propio y de los demás.
Agrega tus frases y mándalo a tus amigos. Comienza por "Quiero..." y enfócate en lo que SÍ quieres. Comparte este texto por todos los medios que quieras, email, blog, modificalo como te parezca apropiado, no necesitas atribuirlo a ningún autor. Busquemos las bases comunes, las cosas en las que todos estamos de acuerdo, redactémoslo en un sólo documento, y salgamos a exigirlo. Pero más importante, vivámoslo, día a día, desde lo más insignificante hasta lo más grande.
Saturday, August 20, 2011
Sobre la "pasividad" política
Sí, somos una generación de desertores, somos apáticos, somos la versión "beige" del anarquismo y la revolución de antaño. Es más fácil dar click a un "Like" que salir a la calle y cavar un pozo en el cemento para plantar un árbol, que viajar a África a ser maestro, que acampar en una mina de carbón para evitar que sigan cavando, que encadenarse a un árbol y arriesgar ser asesinado, arrestado o ridiculizado. Eso es obvio. ¿Pero eso qué?
Intention goes a long way. Un maestro espiritual le dijo a un amigo muy sabio: el simple acto de dar una moneda a un limosnero es bueno. No porque aplaque la consciencia: se sabe de antemano que no soluciona nada, pero eso no es lo interesante. Lo interesante es que el simple acto de generosidad repercute de maneras que no podemos calcular. Tiene un peso simbólico, energético, espiritual, tanto para el que da, como para el que recibe, como para el que observa, como para la misma moneda que cambia de manos. Es el tipo de actos que sería bueno cultivar. Que dar sea normal, y sí, también esa odiada palabra: fácil. No tener que debatir con uno mismo o pensarlo antes que dar.
Para un monje tibetano sentir amor hacia alguien "que no lo merece" es fácil, o al menos más fácil que para nosotros entes no iluminados. ¿Eso significa que el amor que transmite el monje no tiene valor?
Pasé años en Monterrey no dando limosna porque filosóficamente "no quería apaciguar mi consciencia con un acto fácil". Y qué logré? Que ahora mi reacción por default es no dar. Mi consciencia mejoró gracias a esto? No creo. La mayoría de los días paso sin parpadear a los limosneros (que, yo calculo, han aumentado en Glasgow como en un 600% desde que me vine a vivir acá) y sentir empatía hacia ellos es muy difícil. Es el resultado forjado gracias a años de conscienzuda anti-generosidad.
Es precisamente en las cosas pequeñas e insignificantes que tenemos que empezar, aunque parezca que no cambian nada. No se puede empezar a cambiar el mundo, a derrotar ejércitos imperialistas, empresas glotonas, gobiernos intransigentes... si en la vida cotidiana, personal, pequeña, hacia las personas cercanas, se es cascarrabias, mezquino, pesimista, obsesivo, ególatra, machista, racista, intolerante, intransigente, aniñado, posesivo, neurótico, destructivo, misántropo, odiador de la vida...
Quién sabe, a lo mejor lo que nos hizo apáticos in the first place, fue el rasgamiento de vestiduras de la generación anterior, fue ver que aún con tanto pecho inflado y lágrimas en los ojos, con tanta acción directa e importante, el mundo siguió poblado de cabrones, los peces gordos seguían comiéndose a los peces chicos, la crueldad se reveló en los "héroes" tan pronto como llegaron al poder. Así quién no acabaría por tener oídos sordos? Pero la incoherencia, a mi ver, es pasar de ahí a acusar: "tú, que siempre has cerrado los oídos, ahora quieres amar la música?" Deberíamos más bien exclamar a todo pulmón: "es un milagro! vive!"
Intention goes a long way. Un maestro espiritual le dijo a un amigo muy sabio: el simple acto de dar una moneda a un limosnero es bueno. No porque aplaque la consciencia: se sabe de antemano que no soluciona nada, pero eso no es lo interesante. Lo interesante es que el simple acto de generosidad repercute de maneras que no podemos calcular. Tiene un peso simbólico, energético, espiritual, tanto para el que da, como para el que recibe, como para el que observa, como para la misma moneda que cambia de manos. Es el tipo de actos que sería bueno cultivar. Que dar sea normal, y sí, también esa odiada palabra: fácil. No tener que debatir con uno mismo o pensarlo antes que dar.
Para un monje tibetano sentir amor hacia alguien "que no lo merece" es fácil, o al menos más fácil que para nosotros entes no iluminados. ¿Eso significa que el amor que transmite el monje no tiene valor?
Pasé años en Monterrey no dando limosna porque filosóficamente "no quería apaciguar mi consciencia con un acto fácil". Y qué logré? Que ahora mi reacción por default es no dar. Mi consciencia mejoró gracias a esto? No creo. La mayoría de los días paso sin parpadear a los limosneros (que, yo calculo, han aumentado en Glasgow como en un 600% desde que me vine a vivir acá) y sentir empatía hacia ellos es muy difícil. Es el resultado forjado gracias a años de conscienzuda anti-generosidad.
Es precisamente en las cosas pequeñas e insignificantes que tenemos que empezar, aunque parezca que no cambian nada. No se puede empezar a cambiar el mundo, a derrotar ejércitos imperialistas, empresas glotonas, gobiernos intransigentes... si en la vida cotidiana, personal, pequeña, hacia las personas cercanas, se es cascarrabias, mezquino, pesimista, obsesivo, ególatra, machista, racista, intolerante, intransigente, aniñado, posesivo, neurótico, destructivo, misántropo, odiador de la vida...
Quién sabe, a lo mejor lo que nos hizo apáticos in the first place, fue el rasgamiento de vestiduras de la generación anterior, fue ver que aún con tanto pecho inflado y lágrimas en los ojos, con tanta acción directa e importante, el mundo siguió poblado de cabrones, los peces gordos seguían comiéndose a los peces chicos, la crueldad se reveló en los "héroes" tan pronto como llegaron al poder. Así quién no acabaría por tener oídos sordos? Pero la incoherencia, a mi ver, es pasar de ahí a acusar: "tú, que siempre has cerrado los oídos, ahora quieres amar la música?" Deberíamos más bien exclamar a todo pulmón: "es un milagro! vive!"
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