Sobre la "pasividad" política

by jennivora on Saturday, August 20, 2011

Sí, somos una generación de desertores, somos apáticos, somos la versión "beige" del anarquismo y la revolución de antaño. Es más fácil dar click a un "Like" que salir a la calle y cavar un pozo en el cemento para plantar un árbol, que viajar a África a ser maestro, que acampar en una mina de carbón para evitar que sigan cavando, que encadenarse a un árbol y arriesgar ser asesinado, arrestado o ridiculizado. Eso es obvio. ¿Pero eso qué?

Intention goes a long way. Un maestro espiritual le dijo a un amigo muy sabio: el simple acto de dar una moneda a un limosnero es bueno. No porque aplaque la consciencia: se sabe de antemano que no soluciona nada, pero eso no es lo interesante. Lo interesante es que el simple acto de generosidad repercute de maneras que no podemos calcular. Tiene un peso simbólico, energético, espiritual, tanto para el que da, como para el que recibe, como para el que observa, como para la misma moneda que cambia de manos. Es el tipo de actos que sería bueno cultivar. Que dar sea normal, y sí, también esa odiada palabra: fácil. No tener que debatir con uno mismo o pensarlo antes que dar.

Para un monje tibetano sentir amor hacia alguien "que no lo merece" es fácil, o al menos más fácil que para nosotros entes no iluminados. ¿Eso significa que el amor que transmite el monje no tiene valor?

Pasé años en Monterrey no dando limosna porque filosóficamente "no quería apaciguar mi consciencia con un acto fácil". Y qué logré? Que ahora mi reacción por default es no dar. Mi consciencia mejoró gracias a esto? No creo. La mayoría de los días paso sin parpadear a los limosneros (que, yo calculo, han aumentado en Glasgow como en un 600% desde que me vine a vivir acá) y sentir empatía hacia ellos es muy difícil. Es el resultado forjado gracias a años de conscienzuda anti-generosidad.

Es precisamente en las cosas pequeñas e insignificantes que tenemos que empezar, aunque parezca que no cambian nada. No se puede empezar a cambiar el mundo, a derrotar ejércitos imperialistas, empresas glotonas, gobiernos intransigentes... si en la vida cotidiana, personal, pequeña, hacia las personas cercanas, se es cascarrabias, mezquino, pesimista, obsesivo, ególatra, machista, racista, intolerante, intransigente, aniñado, posesivo, neurótico, destructivo, misántropo, odiador de la vida...

Quién sabe, a lo mejor lo que nos hizo apáticos in the first place, fue el rasgamiento de vestiduras de la generación anterior, fue ver que aún con tanto pecho inflado y lágrimas en los ojos, con tanta acción directa e importante, el mundo siguió poblado de cabrones, los peces gordos seguían comiéndose a los peces chicos, la crueldad se reveló en los "héroes" tan pronto como llegaron al poder. Así quién no acabaría por tener oídos sordos? Pero la incoherencia, a mi ver, es pasar de ahí a acusar: "tú, que siempre has cerrado los oídos, ahora quieres amar la música?" Deberíamos más bien exclamar a todo pulmón: "es un milagro! vive!"