Wednesday, January 17, 2007

Gato, el pez Betta de mi hermano,

se agita dentro de su pecera pidiendo comida. ¡Pobre Gato!, no recuerdo cuándo fue la última vez que le di de comer. Y pensar que mi hermanito lo puso a mi cargo.
–Mejor que viva una temporada aquí en tu librero, –dijo mi hermano un par de meses después de que le regalé a Gato– aquí va a estar más contento y ya no intentará escaparse.
Suicidarse, más bien, pensé.
–Tal vez si no subieras tanto el volumen de tus videojuegos, a Gato no le daría por tratar de huir de su pecera –le dije, y de inmediato me mordí la lengua porque me sentí como mi mamá. Pero es que esa música de los videojuegos es de verdad insoportable. Estúpido pez nihilista. No te mereces estas apestosas hojuelas de alimento para peces que con tanta voracidad deglutes. Te regalé a mi hermano para compensar el que su recién adquirido gato callejero se hubiese «escapado», y tú no puedes hacer más que decidir que la vida en una pecera no vale la pena.

–Se llama «Gato» –le había dicho a mi hermano, entregándole la pecera, sin dejar de echarle una resentida mirada de «¿cómo pudiste?» a mi madre, quien se hizo la desentendida.
–Mira, Ximena, a mi me gustan mucho los gatos, pero tienes que entender que las mascotas peludas son muy antihigiénicas; no son buenas para los niños –me explicó después, como para contestar a mi pregunta.
–Sí pero, ¿por qué no le dijiste la verdad?
–Bueno, ¿y a ti en qué te afecta?

1 comment:

  1. Sip, por lo general los peces betta suellen suicidarse, sera por su tempramento en extremo violento? o sera por el reducido espacio en el que viven? dicen que ellos viven en pequeños espacios, pero como saberlo? alguine les pregunto, lo dudo, triste vida, como no suicidarse bajo esas circunstancias....saludos...

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