Nadie se había dado cuenta porque eran sólo unas cuantas gotas que caían al pavimento, los coches iban muy rápido y los únicos otros peatones eran gordos en shorts y camisetas transparentosas concentrándose únicamente en seguir caminando. Sacudí mi mano para quitarme el exceso de sangre. Una mano extrañamente pesada, mis pasos pesados bajo el sol. Abrí la puerta y me formé en la fila. Entonces era innegable. Pero el aire acondicionado me hizo bien. Sólo quedaba esperar. Sangre roja sobre piel blanca, o sobre nieve, como en los cuentos. Gotitas sobre el piso de mármol.
La señorita de la ventanilla finjió no darse cuenta, aunque creí reconocer un atisbo de horror en sus movimientos torpes. Temí manchar los documentos así que alcé la mano sangrante y con la otra busqué una servilleta en mi bolsa. Siempre tengo demasiadas cosas en mi bolsa y siempre me falta exactamente eso que busco. Señorita, ¿no tendrá un kleenex? La mujer, nerviosa, me dijo que no, luego buscó revolviendo algunos papeles, y al final decidió mejor terminar con la transacción para que me fuera rápido de ahí. Mi pantalón estaba manchado también. El guardia se acercó y me dio una servilleta del 7 Eleven. Para entonces todos los que estaban haciendo fila me estaban viendo sin saber qué hacer. Creo que los desconcertó la naturalidad con que actuaba. La servilleta se empapó en seguida, pero para mí no tenía importancia. Para mí era sólo una costra que no se había terminado de formar bien, un débil filamento que se había roto. Aunque debo admitir que me gustó recibir tantas miradas preocupadas en tan poco tiempo.
Entonces supe por qué quizo morir así.
Let's go swimming, so we can watch the water turn red.
Let's go bleeding, so we can watch the blood turn colourless.
hace rato veía futbol al día ( Bofonos!)
ReplyDelete