Wednesday, July 18, 2007

Violando casi todas las prohibiciones anteriores,

contare un poco de mi viaje, mientras espero que los idiotas de CheapTickets me contesten la llamada por Skype para poder cancelar mi boleto de regreso a México.

El tiempo que pasé en Helsinki fue extremadamente maravilloso. Lo primero que hice al llegar a la ciudad fue checar mail y recibir la noticia de mi expulsión de Caza de Letras. Bla, bla, bla, triste, buscar un teléfono público para llamar a México porque no se que reportere que me quería entrevistar urgentemente, dar muchas vueltas porque en Finlandia ya no existen las tarjetas para teléfono público aunque sí existen los teléfonos públicos. Sentarme en el suelo de la estación de tren a esperar a que Gaby salga del festival metalero y que la gente me hable en finlandés. Pasar los siguientes dias mirando el sol, el atardecer de cuatro horas, la noche-crepúsculo, escribiendo a Raf, caminando en bosques, mirando lagos, visitando islas, leyendo poesía finlandesa. Estancia gratis en el depa del amigo ruso de Gaby.

Luego en barco a Tallinn, Estonia. Hacemos una corta parada ahí. La primera palabra estoniniana que aprendemos es: suletud, cerrado. Arquitectura medieval, pero me gustaría saber mucho mas de arquitectura para entenderlo todo. Turistas viejitos. Combinación entre San Miguel de Allende y Toledo. Autobús largo a Vilnius, Lituania. Dos dramamines y vino tinto para perder el conocimiento y dormirme todo el camino. Mala idea hacer eso cuando tienes que cruzar dos fronteras y enseñar tu pasaporte y convencer a los oficiales de que eres una buena persona.

Siete de la mañana y de pronto estamos en Vilnius sin saber hablar una sola palabra en lituano, y con necesidad de checar mail para averiguar si Domas, de couchsurfing, nos podrá hospedar. Primera palabra lituana aprendida: kavine, cafetería. Ya que no hay internet en las calles cercanas a la estacion de autobuses, opino que ante todo debemos tomar café, y luego dejar las mochilas y buscar internet. Entramos a un kavine y hay hombres entrando rapidamente para tomarse una cerveza en menos de un minuto antes de ir a trabajar. Un hombre muy borracho se me acerca y me dice cosas. Yo contesto, con cara muy enojada: no, niet! hasta que se va. Bebemos un café muy rico.

Eran ciertos los rumores, no es fácil encontrar internet (internetas) en Lituania. Domas vive con su exnovia y nueve hurones. Nos deja dormir en su sala, nos da llave de su depa, nos quedamos en Vilnius varios dias. Llueve. De Vilnius jich-jaiquiamos (hitchiking) a Kaunas, pero el segundo tipo que nos recoge decide que no debemos ir a Kaunas, sino que debemos ir a Klaipeda, que es mucho mejor, y nos aloja en su casa, y su mamá nos cocina deliciosa comida lituana, y nuestras panzas y cachetes crecen. Luego yo me aburro y me siento parásito (y mal tercio), asi que abandono a Gaby y me voy a Juodkrante, y a Nida, y a Kretinga, y a Siuliai, y a Joniskis, jichjaiquiando sin saber pronunciar los lugares a los que quiero llegar. Camino mucho tiempo sola por la carretera. Los campos de trigo. Los bosques. Escucho el soundtrack que Ernesto me empacó durante los ultimos minutos que pasamos juntos en casa. Llego al Monte de Cruces, y extraño a México, porque en México los cristos son mas sangrientos y la religión es mas dolorosa y retorcida como nudos y espinas y rizomas. Aquí todo es más... pues... excomunista. Cansada, pienso en acampar ahí mismo, pero descubro que no tengo agua, así que camino.

Decido que debo reconciliarme con mi catolicismo. Ya fui niña católica, ya fui rebelde anticatólica, ahora quiero ser nada.

En un hotel fresa, tomo el mejor baño de mi vida, y pido de cenar: sopa, te, agua, y jugo. (Deshidratada.)

Me paniqueo porque un trailero toma una desviación que no lleva al lugar acordado. Trata de explicarme, en estoniano, que es lo que pretende hacer, y yo trato de aparentar que no tengo miedo, y observo mi mapa con cara de saber lo que sucede. (Perdí mi brujula hace tiempo, y pensé que eso sí que era estar perdida, pero luego descubri que ya la tengo integrada, y casi siempre, si pongo atencion, siento una aguja que flota y gira lentamente para mostrarme hacia dónde está el norte).

Riga parece una ciudad harto interesante. Primer y tercer mundo a la vez, me parece muy familiar. La moneda vale igual que la libra esterlina (es decir, veinte pesos, cosa que no me esperaba, porque los eeks (que Gaby y yo pronunciamos "iik", como el inglEs de guácala) valen igual que el peso mexicano, y los lits valen cinco pesos). Internet kafes, por todas partes. Reconfortante. Aqui encuentro a Gaby y le platico todo, y me dice que hasta parece que me gusta hablar. Tiene sentido porque he estado en silencio mucho tiempo.

4 comments:

  1. Te falta ser niña popis.

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  2. Hola Juana Girasola.

    Te lei durante tu estancia en casa le letras, me encanta como escribes "encantar" puede sonar muy cursi pero realmente me trasmites.

    Que bien que estas conociendo nuevos lugas, estoy segura que eso se convertira en nuevos textos llenos de aquellos lugares.

    Tu escrito sobre Raf me parecio fasinante...

    Nunca dejes de escribir.

    Tee-shí

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  3. Hola J.,

    lindos tus recorridos. Como lector quizá el equilibrio llega más temprano, pero como actriz en el Báltico espero que la nivelación bajo cero poco a poco empiece a sacar puntas para arriba.

    Recibe un abrazo y si tienes oportunidad, ¿qué plato lituano comiste? ¿Cómo era?

    Igual, si tienes chance da una vuelta por el blog.

    SOY13

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  4. @mol
    Bastante, sí. Seguro tendría menos problemas.

    @Tee-shí
    Gracias, muchísimas. espero poder seguir escribiendo textos que te sigan encantando. Un abrazo desde Glasgow.

    @soy13
    Esperemos. De comida Lituana, un pescado muy salado con tomate, un pay de papa, unas empanadas de carne de cerdo, unas cosas llamadas "cepelin" que son cépelines de papa relleno de carne, unas moras que parecían globos oculares, una cosa llamada "krabu" que es una ensalada de surimi con elote, una funky sopa fría de betabel, un refresco de cebada, ah!! y lo mejor, Baikal, la bebida de cola rusa desde tiempos soviéticos! sabe vagamente a cocacola pero diluída con flores y hierbas! una delicia!

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