El último día que estuve en Monterrey escribí hasta que se me cayeron los dedos, y luego, como tributo a «lo regiomontano» me puse a ver la novela, me tomé una coca-cola bien fría, y me comí un machacado con huevo y unas tortillas de harina. Luego agarré mi bici y pedaleé hasta el pie del Cerro de la Silla, donde me puse a aullar como loba hasta que un par de señores panzones se me acercaron. Me preguntaron si estaba perdida o si necesitaba ayuda, pero no porque les molestara el escándalo que hacía, sino porque traía una falda extraña y quizá demasiado corta. Les dije que únicamente me sentía extranjera, que nadaba contra corriente todos los días, que los camiones eran muy toscos y el aire muy sucio. Me dijeron que si no me gustaba podía ir a chingar a mi madre.
Los nuevos métodos del aeropuerto tienen un aire de holocausto. Hay que quitarse cinturones, abrigos, monedas y zapatos; pronto habrá que desnudarse por completo y ser rociado con raid matabichos. Pasando por el detector de metales pensé: ojalá que mis pulgas no los alarmen. Después de que me tocaron de pé a pa pensé: esto no está tan mal, este habrá sido el mayor contacto físico en mucho tiempo.
En el puerto bailé con un marinero barbón y borracho. I get seasick when I'm at land, me dijo. I get homesick when I'm at home, le contesté.
Cuando digo: en donde vivo, tengo que morderme la lengua y jurar que la próxima vez diré en el lugar de donde vengo, porque ya no vivo en ninguna parte.
El primer día que estuve en Glasgow me hirieron los árboles: mucho más chaparros que los de Finlandia; unos arbustos casi. Me hirieron los camiones, amables y puntuales pero 15 veces más caros. Me hirió el monocromatismo del río y los edificios, pero me reconfortó el asfalto parchado, la basura, y los viejos negocios abandonados: se reparan televisiones a color. Ni siquiera me aturdió que el tráfico estuviera al revés: me puse a caminar hasta que un señor bonachón se me acercó: are you lost, love? Me tomó del hombro y me ayudó a leer el mapa con un acento que apestaba a whisky.
Todo va a estar bien, lo presiento.
Se escucha bien, ya.
ReplyDeleteEl whisky no apesta.
ReplyDeleteHas escrito algo curioso. Seguramente -y con mayor razón en la actualidad- la vivencia y procedencia son términos interesantes. De algún modo muchos vivimos donde nos apetece: desde la ensoñación hasta la virtualidad, pero la procedencia que es irrebatible a estas alturas también se va fundiendo, de manera que sí, como has dicho, todo va a estar bien. Además, conviene acordarse para estos temas del regio Reyes (Alfonso, claro).
ReplyDeleteSaludos
cuando yo llegue a glasgow iba con mi hermano y walter. veniamos de un ferry y habiamos llegado a un pueblo escoces con cara de que nunca se habia parado un turista ahi. de todas formas conocimos a un venezolano que se entero ese dia que tendria gemelos con una inglesa y estaba planeando huir lo antes posible a canada. le dijimos que habia muy buenas viejas en canada. despues le rolamos un toque de mota en el baño de la estacion de camiones y luego lo sordeamos porque queria que rentaramos un carro y manejaramos hasta birmingham. eran los dias antes del t in the park asi que habia muchos backpackers cools que iban para alla. nosotros ibamos a un viaje de 12 horas en camion hacia londres... londres, that boring city! nunca le encontre el sabor a esa ciudad, ni creo que lo hare. prefiero trier, amsterdam, dublin o hasta saarbrücken. pero no londres.
ReplyDeleteperdon, por este comment tan largo. pero es que estoy solo, y aburrido. y pues necesito alguien con quien hablar jjajaja saludos
Please take pictures of the garbage :D
ReplyDeleteLes dije que únicamente me sentía extranjera. Me suena.
ReplyDeleteSaludos!
@iván
ReplyDeletey hasta ahorita todo sigue por buen camino. es imposible no sonreir. me acuerdo mucho de algo que dijiste: así debe vivir una persona. creo que esto se acerca a ese ideal.
@anonymous
no, pero el escocés sí :P
@soy13
fíjate que el regio Reyes se suma a mi interminable lista de autores a los que debería pero nunca he leído.
@be somebody baby
me gusta mucho tu manera de narrar anécdotas, siempre tienen ese tinte de juventud perdida en un mundo posmoderno... qué pasó con tu libro de relatos, por cierto?
@zadkiel
claro, cuando compre una cámara :S
@marat
saludos :D