Veo el punto de mi sueño de esta mañana (me gusta cuando mis sueños son didácticos; me muestran una situación hipotética y cómo serían las consecuencias, y me ayudan a extraer conclusiones de temas de debate que traigo dando vueltas en la cabeza. en los sueños resuelvo muchas cosas. me gustaba por ejemplo soñar mis ensayos. por eso siempre era mejor dormirme como a la 1 am con la idea del ensayo y levantarme como a las 6.30 am para simplemente transcribir el ensayo que soñé. siempre quedaban mucho más frescos, ordenados y originales que si me desvelaba toda la noche. pienso mejor dormida que despierta.) El punto es, la moraleja de mi sueño es, sí, soy celosa. No mucho, pero sí. Quiero creer que no. Quiero actuar como si no. Pongo esfuerzo en no serlo, porque los celos no son "cool". Los celos son inseguridad. Si alguien estuviera seguro de lo que vale, no sentiría celos de los pelmazos. Y si lo dejan por un pelmazo es que la amada era pelmaza también, así que al diablo. Cuando he sentido celos profundos e hirientes, ha sido porque estoy convencida de que ella es mejor que yo. Pero aún con esos celos adentro comiéndome el corazón y torturándome con pesadillas, intenté no demostrarlo demasiado. Yendo hacia muy atrás, no sé de dónde habré sacado esa actitud. Será que siempre me enamoraba de mujeriegos y quería convencerlos de que yo no les iba a dar mucha lata, y para convencerlos tenía que convencerme primero a mí misma. Será mi fijación con el Diario de Frida, y haberme dado cuenta que hubiera sufrido mucho menos si hubiera logrado suprimir sus celos, dominarlos. Será algo -si queremos ponernos psicoanalíticos- incluso de más atrás: mis padres tuvieron a una nueva hija mucho más adorable y requeridora de atenciones que yo, y yo tenía que lidiar con eso sin hacer mucho berrinche. (Y por qué así? Tal vez me hubiera ido mucho mejor si hubiera hecho berrinche. Tal vez debí haber armado un escándalo cuando se (enamoró?) de M. Pero siempre he sentido la obligación de mantener la cabeza fría, y actuar como si nada me importara demasiado. Es mi manera de ser fuerte, salir a flote, sobrevivir. Que si me dejo llevar por los sentimientos muy fuertes, por esos maremotos, quién sabe en qué isla apareceré tiesa.) Quién sabe de dónde lo saqué. Pero lo que sí está claro es que I want the same back. En realidad siempre damos lo que queremos recibir. No es pose de "novia perfecta", la que no da lata, la que acepta, la que... Es que eso es lo que yo hago, con o sin novio, amante, amigos(as), etc. No es contingente, es a priori. Dice Gloria en su blog que abandonará el quest por la autenticidad y sólo será ella misma. El pedo es, las poses como esta, que uno tiene desde siempre, no son auténticas también? Esa pose de aguantarme los celos, no soy yo misma? Qué es yo misma: los celos que siento o mi automático intento de suprimirlos? O tal vez quiera decir Gloria que lo mejor será simplemente dejar de pensar en eso y hacer lo que se nos de la gana. Pero luego cómo sabes qué te da la gana, y qué estás tratando de convencerte a tí mismo de que tienes la gana de hacer? Leí un cuento en las vacaciones en Andalucía del 92, que se llamaba algo así ñoño como The Little Girl That Cried. Se trataba de una niña que lloraba por todo, y que en consecuencia era el blanco de todas las burlas de sus compañeros de la escuela. Entonces una maestra le dijo que fingiera ser un personaje, pongámosle por nombre Ana La Valiente. Fingir ser ella todo el día: Ana nunca lloraba por nada, porque era muy valiente. Y al cabo de mucho tiempo de fingir ser esta persona, acabó vovliéndose ella, y ya ni siquiera tenía que aguantarse las ganas de llorar. (Qué lecturas me proporcionaban mis padres, por dios. Por qué no me tenían leyendo a Homero o a Cervantes o a Poe o almenos a Hans Christian Andersen.) Así que llevo toda mi vida fingiendo ser Jane La Que No Es Celosa. Pero siempre estaré fingiendo, no creo que nunca me convierta en ella. En realidad soy Jane La Que Finge No Ser Celosa, Por No Sabemos Qué Motivos.
Sí, es muy extraña esa creencia de cierta parte de la escena de psicólogos. Bueno, por ahí recuerdo un libro de moda de noventa y siete o más cerca del noventa y nueve quizá, Gimnasia Cerebral. De ahí tengo mi primera referencia a lo de adquirir un personaje, salvatore-el-inteligente, se me acaba de ocurrir el nombre :P Ya no sé qué iba a decir.
ReplyDeletePor otra parte, iba a escribir una entrada acerca de mis sueños. Vi tu página, eres la persona más constante que he conocido en la red y en toda mi vida. Stanley Donwood tenía un proyecto similar. Redactada en espera de que los lectores interpretaran. Sólo que un día dejó de soñar, neurótico él. Término infeliz de su proyecto. Luego, por el noventa y nueve o dos mil quise imitarlo. Pero temí. Soy neuras, qué puedo decir. Desde el otro día en que leía mi blog favorito tuve ganas de llegar antes a la red. No pienso que sea tarde. Sólo que en el noventa y nueve vivía para estar en la red de redes. Tú escribes desde hace mucho también.