Friday, July 09, 2004

Love for $19.95.

Bien es sabido cómo funcionan las etiquetas de precios para hacernos comprar. Ponerle el .95, .90 o .99 no impide que nosotros sigamos redondeando para abajo en vez de para arriba. No podemos pensar sino en números redondeados. 189.99 siguen siendo menos de 200, así que no es taan caro. Y este truco barato funciona porque queremos comprar. Queremos que el pantalón o la cámara estén baratos para poder comprarlos. Es gracioso, pero creo que este mismo instinto insano de conservación funciona en el amor. Aunque la persona te esté mandando señales luminosas y con altavoces de que no "cuesta" 10, ni 11, ni 15, sino 19.95 -precio tan cercano a 20, que simplemente no concuerda con tu asequibilidad económica- tú sigues dándole el beneficio del redondeo hacia abajo, y lo compras repitiéndote que no es taan malo porque sigue siendo menos de 20. Pueden ser defectos, o simples incompatibilidades, lo cierto es que sólo vemos el primer dígito y el resto, bah, ya se arreglará. Pero no, la verdad está ahí gritándote y es que la persona casi nunca termina siendo la indicada. Y esos tres dígitos que no quisiste ver siempre regresan de alguna manera. Casi siempre en copiosos torrentes de lágrimas. Tal vez no me explico bien. Cuando conoces a alguien, lo más fácil es encontrar las compatibilidades: qué casualidad, a mí también me encanta la nieve de pistache! Es evidente: somos el uno para el otro. Ejem, dice el otro, no dije "nieve de pistache" dije "hasta las nueve de pista Cherilón continuó su búsqueda" lo que es uno de mis pasajes favoritos la novela barroca fantástica de la que te estaba contando. Y tú pones cara de haber comprendido, dices "Ah, por supuesto" y luego "qué calor hace, no?" brusco cambio de tema. Pero el otro también quiere cooperar: "Aunque la nieve de pistache definitivamente es muy rica. Recuerdo que mi madre siempre la pedía de ese sabor. De hecho tengo una anécdota bastante graciosa... corrían los años ochenta y yo todavía era un crío de biberón jugando con las cucharas del danesa 33..." Luego les cuentas a tus colegas: "es verdad, tiene unos hobbies raros que no entiendo en absoluto, pero me encanta cómo coloca las llaves en la ignición del coche."

2 comments:

  1. Tienes razón, Girasola. Esto del amor es cosa complicada -y muy costosa casi siempre-. Me divierte la amanera en la que planteas este asunto.

    La pregunta es: ¿porqué no seremos capaces de ver el resto de los dígitos? ¿será por el hechizo momentáneo?

    Nos vemos en la próxima. Saludos hasta Helsinki. Felicitaciones por tener la oportunidad de estudiar en aquellas heladas tierras.

    Abrazos.

    Dra. Lewis.

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  2. Me acuerdo de tus viejos textos en las situaciones más raras. No sé qué tenga tu escritura que se me queda grabada en el seso como con cincel.

    Un abrazo virtual, como todos los que te he dado, je.

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