Sunday, July 04, 2004

i don't give a damn about my reputation.

Las tontas y las locas desfilando por madrid en medio de una orgía de confeti, plumas, pistolas de agua, escarcha y plastimúsica y atuendos: ayer todo se veía más interesante a través del lente de la cámara. Es increíble cómo tener una cámara cambia la perspectiva de la realidad. Tal vez estaría chido ir por la vida con una cámara, tal vez así las cosas se apreciarían mejor. Retiro lo dicho antes sobre los gays: no son un montón de pijitos caprichosos que sólo viven para ir al gimnasio, despreciar a las mujeres y bailar música plastielectrónica y cuya única preocupación es la imagen. (pensándolo bien yo nunca dije eso pero tal vez lo pensé secretamente y en plan: pero yo estoy a favor de la diversidad) Sí, la imagen es una gran preocupación de todos. Pero en el desfile del orgullo gay me di cuenta que no sólo es la imagen de lo perfecto as portrayed in magazines. Es LA imagen. (Estoy pensando en una parte de las puertas de la percepción de Huxley, en donde habla de la importancia que se le da al atuendo en la pintura: cómo la caída y la textura de la tela pueden decir más que la expresión del rostro. En definitiva, la imagen se vuelve el retrato de la espiritualidad). Todo el asunto de la imagen en este contexto tiene mucho de barroco, en el sentido de que la distorsión de la propia imagen no busca complacer al ojo ajeno, sino impactar y persuadir. Me gustó, porque el tema de la estética barroca había estado dando vueltas en mi cabeza ultimamente. (sí, ultimamente no lleva acento). Pensé que sería más sano para mí dejar de buscar complacer (tanto en lo que hago como en lo que digo como en cómo me veo) y buscar más bien impactar y persuadir. (Persuadir hacia qué? no importa mucho, con que haya un cambio o una aferración al no-cambio; con que haya un efecto que me convierta en causa y no en mero adorno complaciente.) Tal vez tenga mucho que aprender de los gays en ese sentido. Por cierto que los trasvestis son expectaculares, hermosos (as?), impresionantes. Habían varias de Monroe, y algunas con unos cuerpos envidiables, otras grotescas y sumamente impactantes: el maquillaje, los atuendos, la escarcha por todos lados. Unos gordos y unos esqueléticos, unos peludos y otros con la piel rojita de depilarse, los quise mucho a todos, también me dieron mucho miedo sus ojos abajo de todas esas pestañas y sombras y cejas pintadas. Era como contemplar bestias divinas, infundían temor y respeto. Definitivamente los trasvestis son mi parte favorita de la gayez. La miro mucho a una y me cierra el ojo y me manda un besito sexy. Las quiero mucho a todas.

No comments:

Post a Comment

Yes! Please let me know your thoughts!