Thursday, November 22, 2007

Comida relativa o perteneciente a la basura

Vivir en un país tan caro me ha hecho reflexionar mucho más sobre asuntos de anti-consumismo y casi todo lo que hago se vuelve una cuestión ética. En Monterrey también era militante, pero de una manera mucho más relajada. Por ejemplo, me sentía incómoda manejando, traté de regalarle el carro a mi hermana y trataba de moverme en bici en el centro, pero aún así agarraba el carro para ir al súper, a la lavandería, algún evento nocturno, y la peor: para ir al gimnasio. (¿Así o más estúpido? Pagamos una cuota mensual exagerada, nos compramos el atuendo especializado y de marca, compramos y quemamos gasolina, gastamos 15 o 20 minutos (primero de ida y luego de vuelta) estresándonos por el tráfico y el estacionamiento, todo para hacer una hora de ejercicio en unas máquinas... ¿no nos hubiéramos ahorrado tiempo, dinero y estrés simplemente saliendo a caminar una hora?) Pero aquí no soñaría con manejar: sin contar el hecho de que no tengo carro, la gasolina es muy cara, el seguro lo es más, el ciclismo es ampliamente aceptado como medio de transporte y al final, es mucho más fácil no manejar y de paso decir: es antiecológico. En ese sentido me parece que aquí las cosas tienen el precio correcto: todo es carísimo PORQUE el consumismo es maligno. Así las cosas, es fácil no consumir.

Al principio fue un poco doloroso, pero gracias a que soy pobre he renunciado a muchas de esas cosas "de lujo" que además son malas para nuestro cuerpo y para el planeta.

En Monterrey mi dieta se basaba en avena, leche, fruta, verduras, cosas enlatadas, quesos, carnes frías y comidas congeladas, todo lo compraba en supermercados y a veces prefería el HEB que el Gigante o Soriana, usaba mucho el microondas y la licuadora, comía muchas cosas del seven y del oxxo, y comía en restaurantes 3 o más veces por semana.

En Glasgow mi dieta se basa en avena y pan y sopa que me robo del hostal donde trabajo, comida abandonada o regalada por los huéspedes, o comida que sobró de la cafetería donde trabaja Thom. Lo hice por ver qué pasaba: decidí no comprar comida en lo absoluto por dos semanas y sólo vivir de las sobras de otra gente. Pensé que iba a sufrir hambres y penurias, pero muchas veces tuve más comida de la que podía comer. Y al principio me sentía mal, como avergonzada de no tener dinero, pero luego pensé: ¿no es una arrogancia de mi parte, querer ser independiente y autosuficiente y no necesitar jamás pedir ayuda? Aceptar las sobras de alguien, ¿no es una valiente lección de humildad?

Mel trabaja en una granja y a veces le pagan en vegetales, y con eso nos hacemos unos festines veganos de lujo. ¿Mencioné que decidieron apagar su refrigerador para ahorrar energía? De manera que primero hay que consumir lo que se echa a perder, y las papas y zanahorias, todavía terrosas y guardadas en un lugar oscuro, pueden durar muchos meses.

A veces, cuando ando chiflada, compro verduras en la verdulería, o couscous o arroz o huevos o pan en el cooperativo, y se siente como un verdadero lujo. Nunca jamás voy a los supermercados grandes, principalmente porque me agobian con todas sus "ofertas" y productos tentadoramente listos para comer, pero también porque son grandes corporativos malignos. No compro leche, ni queso, ni carne, principalmente porque es caro, así que me estoy haciendo casi vegana sin querer.

Me gusta comer tanta cosa pre-basurero, pero también quiero explorar la comida post-basurero. Una práctica común entre los círculos jipis, izquierditas, ambientalistas, anarquistas y demás, y que no me he atrevido a explorar todavía, es ir a los basureros de los supermercados a rescatar comida que pasó su fecha de caducidad o que tiene algún desperfecto pero que todavía está buena. Como es de suponer, mucha comida se desperdicia en el primer mundo, y se vuelve absurdo trabajar como esclavo para luego comprar comida que podrías obtener de agratis si tan sólo tuvieras la humildad de meter la mano al basurero. Eso sin pensar todavía en el hambre mundial y la contaminación.

El otro día me chiflé y compré algo enlatado, y sabía asquerosamente a lata. Comí algo procesado, y sabía a químicos. Tomé un café en un café, y aparte de que no sabía tan especial, me sentí super fresa. Por algo es un cliché: entre menos tengo, menos necesito.

10 comments:

  1. Es muy facil escandalizarse por una conducta asi, la mayoria solo lo pensaria al enfrentarse a un desastre o algo parecido. La realidad es que tenemos que hacernos responsables del rumbo que estan tomando las cosas en este mundo. Admiro tu valentia y te deseo lo mejor.

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  2. Ya te había dicho:

    Ash, guácala.

    ...


    ...


    Ne; ya quisiéramos que en los supermercados de aquí nos vendieran basura del primer mundo.

    Abrazo.

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  3. envidio tu nuevo estilo de vida

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  4. Me recuerda esa época cuando la mesada sólo duraba quince días.. En Jalapa realmente es MUY antihigiénico y peligroso comer cosas que sacaste de la basura, pero a cambio te ofrece hartas tortillas de maíz por 20 cts de peso, señoras viejitas que te agarran cariño y te fían aunque nunca les pagues, hongos alucinógenos (que en últimas son buen alimento, pues ya sabes que no sólo de pan vive el hombre), etc. Vivir con poco es delicioso. Tal vez ahora puedas entender un poco más mis extraños hábitos alimenticios.. :)

    Ah! y, de hecho Paco, en los supers de acá sólo venden basura del primer mundo..

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  5. Oye, y por qué siempre se pone sangría en tus comments??

    Arruina mi estilo, ja.

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  6. Mi comentario sobre la compra-venta de basura es negativo: los supermercados mexicanos no nos venden del primer mundo ni siquiera la basura, sino algo nebulosa y peligrosamente peor.

    o_O

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  7. Es bien raro, mira yo antes de trabajar no tenía deudas y ahora con el trabajo en vez de disfrutar mi dinero ya lo debo todo, creo que debo todo mi dinero hasta Enero. :S

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  8. porque digo, no hace de toda la experiencia un tipo de big brother?

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  9. BUENO jen UNA VEZ MAS ESTAMOS VIVIENDO DE LA MisMA FORMA.
    traigo una huelga, a algo asi como no usar mi tiempo en cosas que no me llevan a ningun lado segun yo , como ir al mercado, pasar horas cocinando, pensar en los problemas de los otros, la estufa y yo no somos del mismo equipo ahora, apesar de que tu conoces mi aprension por lo culinario, pero extrañamente deje de comprar comida y vivir de paquetes baratos y callejeros que no exedan los 30 pesos. comida china, fondas de agua mixta, sopas de ajo, y jugos de naranja y una reduccion de dos comidas por dia. entonces parece que las cosas no cambian tanto, sigo emborrachandome y comiendo delicioso solo que ahora ya no me preocupo. no me importa nada parece. que descompromiso el mio.

    abrazos defectuosos.

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