Cuando estaba en la prepa, tenía la teoría de que existían dos tipos de personas: la gente amanecer, y la gente atardecer. Esta teoría se me ocurrió porque estaba trabajando en las tardenoches y estudiando en las mañanas. Antes de cerrar la escuela en la noche, acomodaba todas las sillas y limpiaba los escritorios y las computadoras para que cuando llegara la gente amanecer encontraran todo hermoso, límpido. Hacía esto por iniciativa propia, no porque me lo hubiera ordenado mi jefe. Cuando apagaba las últimas luces, tenía ganas de dejarles a la gente amanecer un gigantesco ramo de flores frescas en la mesa de recepción, y tener una cafetera programable para que el reconfortante aroma del café los recibiera con un abrazo cálido. Pensaba que la gente amanecer era gente sonriente, que tenía los sentidos agudizados y la mente clara y ordenada, a la que no le gustaría encontrar las sillas atiborradas ni manchas de café en los escritorios, y a la que podrías alegrar con sólo darles los buenos días.
Mientras yo estaba de mal humor, quedándome dormida en clases sin sentido, como Sociedad y desarrollo en México, y Ciencias del siglo XXI, la gente amanecer se habría levantado más temprano de lo necesario para estudiar inglés antes de ir a trabajar. Yo, en cambio, me incluía en el grupo de la gente atardecer, porque cuando atardecía yo apenas iba saliendo de la modorra de la escuela. En el trabajo llegaba a mi pico de entusiasmo del día (o tal vez sólo me habría encafeinado demasiado) y luego llegaba a mi casa a hacer tarea. Para cuando me iba a dormir, la persona que tenía mi puesto en el turno matutino estaría apenas levantándose, para tener la escuela abierta a las 6:45 am.
Me impresiona pensar en esas épocas en que trabajaba tanto y seguía sintiéndome bien. Ahora no puedo ni con un irrisorio empleo de medio tiempo. Siento que tengo vaselina untada en los ojos, por mi manera entumecida de ver las cosas. Y no importa si tomo una rutina de amanecer: puedo levantarme temprano todos los días, obligarme a levantarme cantando, abrir las cortinas a todo lo ancho de las ventanas, sonreír, regar las plantas, pero seguiré siendo la misma persona cansada.
No hay gente de mediodia? Yo croe que serian las mas odiosas.
ReplyDeleteyo soy una y otra. soy las dos, dependiendo del tiempo.
ReplyDeletequiero ser la elegida, jane.