Lunes 1 de agosto. Mi primer salida en monterrey fue visitar a mis abuelos. Todo seguia igual, la arquitectura setentera de los nuevos ricos de monterrey en aquellos anios, esa capa de cochambre que recubre todo, el aire acondicionado del anio del pedo, la palmera de plastico, una kitsch foto mia de cuando era joven y flaca, es decir, cuando tenia quince anios y me puse ese vestido gris y me llevaron a una sesion de fotos en el Angel Residencial, fotos de lujo para todo evento familiar. Lo unico que habia cambiado era el peinado de mi abuela -su depresion y su falta de movilidad ya no le permite esas 2 o 3 visitas semanales a la estetica. La encontre en la cocina haciendo una salsa para el pollo hervido. La salsa consistia en crema de cacahuate, mantequilla de mani o peanut butter como quiera que se llame esa cosa, aniadase caldo de pollo y batase con tenedor hasta tener la consistencia deseada. Revolting, fue la unica palabra que se me venia a la mente para describir aquello. Me invitaron a sentarme a la mesa; no acepte comer con la excusa de que mi madre seguro me estaria preparando algo especial para comer mas tarde. Asi que los acompanie comiendo tuna y observando el triste espectaculo de verlos mascullar aquella comida. Dos semanas mas tarde, llego a mi casa despues de una larga maniana en el Idiotec (tm mou) y encuentro a mi madre preparando algo aterradoramente familiar. Te copiaste de la receta secreta de mi abuelita, verdad? Si, me dice mi madre, pero con una innovacion: granitos de elote; a que esta bueno? ... Aniadase la musica de Psycho y teneis mi pesadilla de la vida real. Lo peor fue que no sabia tan malo. Seguramente, en algun futuro, me encontrare a mi misma preparando el mismo pollo hervido con salsa de crema de cacahuate, granos de elote, y mi propia innovacion, tal vez nata montada o algo por el estilo. Porque siempre terminamos siendo aquellas personas a las que odiariamos parecernos.
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