Sunday, August 08, 2004
Somebody crying out to me in the dark.
Se me había olvidado que atrás de mi ventana hay una casucha de donde a veces provienen gritos de energúmeno. Mi teoría siempre ha sido que tienen encerrado a un paciente psiquiátrico o con parálisis cerebral, baba colgando de la boca, olor a sàbanas rancias, paredes verde-menta-pobre arañadas, mierda en el suelo, la verguenza de la familia. El vidrio está roto y remendado con cartón. Las cortinas son raídas. (Raído es un adjetivo muy para cortinas, como enjuto para rostro. Siempre se escucha así y nunca de otra manera.) Alguien acaba de gritar: cállate. Eso sí que no lo había oído nunca. Then again, el energúmeno nunca había estado tan insistente como esta noche. Al principio, cuando oía un grito inesperado, pensaba que podría haber sido producto de mi imaginación. Con los años me fui dando cuenta de que en efecto había alguien que gritaba, cerca, muy cerca de mi ventana, muy probablemente en la casucha del vidrio roto y bueno, la teoría ya la he explicado. Los gritos, más que provocarme miedo, suelen ser reconfortantes. Como si me recordaran que estoy en casa. Como si fueran parte del ambiente, de la naturaleza que rodea mi casa. Como si este fuera una especie de río, cuyo ruidito constante es testimonio de tu ubicación en el universo, de cómo funciona tu mundo. Algo muy Del amor y otros demonios, de Garcìa Márquez. Parte de la ambientación de la novela, con esas flores exóticas altísimas y psicodélicas a la Lucy in the Sky With Diamonds, con esa noche pegajosa de olor a sudamérica, con ese convento cruel, parte de esa ambientación es una casa de locas, cuyos gritos se oyen todo el tiempo. Te extrañaré, Energúmeno. Always in the background of my life. Como he dicho antes, las cosas del background, lo que creemos que no tiene importancia, lo que es por mientras, en realidad esa es la vida, el background es la pintura, tienen igual o mayor efecto sobre el mensaje que el dizque objeto principal. La ambientación es igual o más importante que la trama, que el final, sobre todo que el final. El final es la parte menos importante. Y ya no sigo porque debrayo. No hay final ni conclusión, así que solo corto aquí. Feliz sábado en la noche.
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El efecto tranquilizante que tienen los gritos puede deberse a que no eres tú quien los está produciendo: una especie de placebo que te indica -falsamente- que nada te duele A TI...
ReplyDeleteo algo así.
Salús. Que disfrute su viaje.