A las mujeres de nuestra generación nos educaron de una manera muy peculiar: no cesaron de reiterarnos que "quedar embarazadas" sería lo peor que nos podría pasarnos. Se referían a embarazos a los 14 o 15 o 16, pero a los 29 o 30 o 31, les seguimos creyendo. Todas esas personas que nos dijeron "acaba la carrera primero" se referían a que termináramos nuestros estudios en el Tec o la UdeM o la Uni, pero el mensaje que se nos quedó fue que acabáramos primero nuestra carrera como arquitecta, casabolsera, escritora, académica, activista. Claro que para entonces, la oportunidad se habrá terminado para tener hijos y nuestras energías para criarlos, también.
A las que no lograron dañarnos la idea de que ser madres es uno de los pasos esenciales en nuestro desarrollo físico/neurológico/emocional/espiritual como mujer, de que tener hijos trae una gran alegría y satisfacción por encima de cualquier éxito material, se nos olvidó que dejar a los hijos en la guardería o con la muchacha no era la mejor manera de desarrollar una nueva generación. De criar una generación que no estuviera tan neuróticamente atrapada en su etapa oral/consumista, que se guiara un poco más por la intuición y menos por la ciencia, que fuera inteligente, compasiva, respetuosa de los demás y de su entorno.
A las que no se nos olvidó esto, o a las que gracias al cuestionamiento, la lectura, la meditación y por qué no, al internet, nos dimos cuenta de esto, nos pasó algo más. Empezamos a tener más hijas que hijos, y los hijos que teníamos nacían con más y más anormalidades sexuales. Esto gracias a todos los químicos derivados del petróleo, que a lo largo de los últimos 70 años han estado interfiriendo drásticamente con nuestros sistemas hormonales, al entrar a nuestros cuerpos acuando como estrógeno y ser transmitidos al bebé en la placenta y después de nacer mediante la leche materna, además del entorno en que viven, claro está. Muchas mujeres nos hemos hecho hiperfemeninas, y muchos hombres se han hecho afeminados.
Estará interesante ver qué sigue, cómo sigue evolucionando la sociedad, con menos hijos, menos hombres, y menos hombres heterosexuales que no sean impotentes. Volverán las sociedades poligámicas, o por el contrario, nos inclinaremos a los matriarcados? Volveremos a adorar a la Diosa Madre en lugar de al Dios Padre? Empezaremos a reverenciar y a darle su verdadero lugar a cada hijo nuevo que podamos tener, por ser tan raro poder tenerlo? Si tratáramos a cada nuevo bebé como el rey del mundo, si lo apoyáramos en todas sus inquietudes, le brindáramos la mejor educación, cuidados, amor, respeto, en lugar de tratarlo como un engorroso problema con el cual hay que lidiar, hasta dónde llegaríamos? Yo me pregunto.
Friday, July 22, 2011
Tuesday, July 12, 2011
Monday, July 11, 2011
Despertarme con las noticias
leerlas hasta que se me desmedre el estómago, hasta que se me ictericie de huertos, de heridas entreabiertas, de carne talada, de sangre que llueve hacia arriba. Tomar esa gotera, ese malestar como arrancarme una gallina del plano transpilórico, ensangrentada, y a arañazos y picotazos convertirlo en poema
Saturday, July 09, 2011
Nomás para hacer un taco
Ayer me dio una crisis taqueril. Nunca he sido una obsesionada de los tacos ni tampoco una antojada, más bien lo que me dio fue extrañar la comida callejera, el acto de salir a comer en la calle con amigos, los 5 tacos x 20 pesos. Estoy harta de tener que pagar mínimo 10-15 pounds (200-300 pesos) por un plato de comida vagamente decente. No entiendo muy bien por qué el fenómeno de la comida en la calle no se da por aquí. Es que las licencias para vender comida son muy caras, es que la gente tiene gustos muy determinados, es que el clima no favorece la convivencia extramuros, es que los ingredientes son caros también, es que la gente se ha olvidado de algo esencial en su condición humana, es que los impuestos que hay que pagar y las trabas que el gobierno les pone a las micro y pequeñas empresas, es que simplemente a nadie se le ha ocurrido? Si la comida en la calle es lo que identifica a México, la pobreza también? Comida barata en la calle va de la mano con pobreza? Si países como México, India y Tailandia fueran ricos, se acabarían los puestos callejeros?
Jennívora revamped
Cerca de su séptimo cumpleaños (o según ciertos puristas como Issa, octavo) y después de múltiples amenazas, finalmente cambié el template del blog de Jennívora; con un suspiro de alivio; qué bonito es el blanco; sacar todo el mugrero de la casa del cerebro; limpiar el escritorio; cambiar de laringe por uno recién creado en el laboratorio; etcétera. A aullar se ha dicho.
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