Monday, October 12, 2009

mini gira por Malmö y Helsinki!

la hora de los anuncios! Me voy pasado mañana a performar mi poesía+música en dos festivales de cine latinoamericano con sección de poesía chicana: la una, Latinoamerika / Fokus en Malmö, 16 y 17 de Octubre, y la otra, Cinemaissí Pueblos en Movimiento, 21 al 25 de Octubre.

También, desde hace años que debí postear esto: los audios de mis y nuestras lecturas de poesía en el último festival Latinale (Berlín) se pueden escuchar acá.

Por otro lado, tengo el honor de tener poema mío en la revista Metrópolis, número 14, así como una traducción mía de la poeta norteamericana y escocesa, JL Williams, en el número 13. Metrópolis me encanta y su web está excelente.

Y ya.

"Y ya."

Thursday, September 24, 2009

Nostalgia de la mugre. Babosas, casitas y ópera punk

Lisa respondió. Me contó que ahora vive en una casa en el campo, en las afueras de Glasgow. La renta está estúpidamente barata y pasa su tiempo sembrando sus propios vegetales y matando a las babosas que quieren comérselos. Tuve la impresión, por unos instantes, de que podría ir a verla, ayudarla a matar babosas y luego abrir un vino y jugar el juego de las preguntas. Pero creo que eso pertenece a la categoría de cosas siempre funcionan mejor en la imaginación que en la vida real.

Como Monterrey. Es mi paraíso perdido, mi ciudad favorita en el mundo, pero no soporto vivir ahí. Le escribí un email a mi vecino de Ramón Treviño. Dos años de verlo casi todos los días y los cientos de favores que me hizo (sin contar el dudoso secuestro/rescate de mi gato) no significaron nada en comparación con el saludo de mano que me dio cuando volví para ayudar a Ernesto a vaciar la casa. Saludo machín, de hombres: pulgares juntos y jalón para recibir un semi abrazo y dos palmadas en la espalda. Wow, pensé. Tengo ese estatus. Luego me apuntó su email en un papelito y me dijo, pa que me mandes fotos de donde estás. En el email le pregunté si ya se había rentado mi casita. Y dijo sí, ahora vive ahí un señor rarito, ya mayor, con tres muchachos jóvenes; él trabaja y los muchachos se quedan en casa haciendo la limpieza, cocinando y lavando ropa. Me fui a dormir pensando en Monterrey, recorriendo con la memoria los quebradizos bordes de las banquetas y las polvosas columnas del metro. Y soñé con un pedazo del centro que nunca había visto, y estaba tan feliz porque descubrí un nuevo rinconcito. Sueño con Monterrey muy seguido, al grado que he dejado de apuntar mis sueños--no estoy de acuerdo con ellos. Monterrey, de donde salí huyendo, que odié-amé toda mi vida, que según yo ya no tenía nada que ofrecerme, me llama de vuelta con sus polvos 'Ven a mí'. No puedo dejar de referirme a esa geografía. Según yo, me acuerdo de lo malo y no sólo de las cosas buenas (en realidad, ¿qué cosas buenas tiene Monterrey?) pero también se puede vivir en la versión idealizada de lo malo. A eso se le llama nostalgia. Como cuando veneramos los desastres de la moda de décadas pasadas, le llamamos 'vintage', y lo ponemos en el escaparate con el triple de su precio original. ¿Por qué la nostalgia es tan poderosa en estos tiempos? ¿Cuándo vamos a de verdad empezar algo nuevo?

Fui a una tocada hoy, y me congratulé por salir de la casa. Luego le conté a un perfecto desconocido que he estado llorando casi todos los días. Creo que se frikeó. Su banda estaba increíble, una chica cantando estilo ópera con ciertos toques post-punk, y varios instrumentos hechos en casa con mucho tsss y distorsiones que nos dejaron a todos boquiabiertos. Lo que está excelente de Glasgow es que ese tipo de tocadas ocurre a cualquier hora, cualquier día, como si nada. Esto era justo lo que quería, rodearme de música que desafiara los cánones. Supongo que aprenderé a disfrutarlo si me quedo el tiempo suficiente, pero seguramente lo que terminará pasando es que huiré de aquí también y luego pasaré el resto de mi vida nostalgiando por Glasgow. Tal vez es la única manera que tengo de amar las cosas.

Wednesday, July 29, 2009

dear Lisa,

Thom and I went to see you at the show, you were amazing and beautiful and amazing, I thought your dog story was the best, and it was good to see you and I really wanted to say hi but then also felt like running away quick before the lights came on. I dreamt about you a few weeks ago, you were moving to Germany forever with your new boyfriend and I arrived too late so I couldn't say goodbye. Then (in the real world) I was looking for flats on a website and saw your room up for rent... and so I figured either you moved a long time ago or you just moved and who knows, maybe my dream is true? Anyway. I'm writing to you and feeling stupid because there's no reason to write to you other than to say you've been present in my mind lately and maybe I'm not supposed to say that because that means you win and you can't win because I've missed you but I've not missed you.

It was so strange seeing you on stage because it was like you were your own hologram, there but utterly not there, and telling a story that you told me in one of those intense questioning sessions where you poured out your guts for me and I knew that no matter how drunk or tired I was or how direct and astute your questions were I was never going to open up to you because I felt utterly humiliated in a way even now I don't understand.

I have a few memories/reclamos: desayuno trepadas como gatos en las bardas, a labyrinth of back gardens, chilly morning April sun, your birthday donde te cumplimos todos tus caprichos - my birthday a few weeks later with no sign of you like one of my two friends in the whole world didn't love me anymore. Dancing late at night, getting stoned in a stranger's flat (did we get stoned or was the evening just trippy in itself, with all the crazy stories the dude was telling us, and the fiery heating and my crazy-thirsty nightmares?), hitch-hinking back to Glasgow in a milk van, peeing by the side of the road, inspecting an abandoned half-burnt house, the writing games, the mind games, the sex-hurt longing which we each had our own ways of dealing with: me, chocolate and food in general; you, double espressos and snus and nicotine patches and making fun of me because I suddenly looked like a girl: skirt, makeup, plats and ribbons in my hair - up until then you'd only known me as a queer filthy hippy climate change passivist, lost and guilty. And lonely. And helpless. One day I bump into you in the street, you give me some vitamins and a postcard and next thing I know it's been over a year and I know we will not speak to each other again. The vitamins have meanwhile been sleeping in the dark glass jar and becoming heavier every day, as if to tell me you could not take care of me any longer and now the vitamins would take your place if I would only let them.

One other memory makes you even more unreal, belonging more to romantic melodrama films than to actual life: I'm helping you fill out a form and hence discover Lisa isn't your real name. Your real name is something long and in Swedish and I will never be able to remember it.

Thursday, July 09, 2009

Granny

The hospital was so far away I never came to visit
and so it was decided without me: these were the last moments
and it would be a lot more convenient to take her directly in the casket
rather than a wheelchair, or the sickbed
besides the casket was transparent so she’d be able to see
it had white silk lining and she’d be so much more comfortable

It was a beautiful summer day, my parents opened the sunroof
and we watched the trees file down and the sun glimmering through the clouds.
Granny was quite chirpy and talked a great deal, so much
I worried she might run out of air inside her glass casket and die before her time.
I wanted to say something; protest, but then
I imagined what would happen if she didn’t die before we got there,
and how abandoned she might feel as we threw soil over her.
So I thought maybe it would be better if she did run out of oxigen
just from chatting with us in the car

It was a long way to the cemetery, so it was decided
that we’d make a short stop to see the Wilsons.
Granny got out of the car too, fit as a whistle, and we all had tea and biscuits
she didn’t look ill at all.
I took my dad aside and told him maybe it wasn’t time yet. He said
‘No, it was just the drive
after all a drive in the car on a day like this
can lift anyone’s spirits’
‘I’d have taken her out every day if I’d known’, I wanted to say.
I wanted to believe it, too

Wednesday, July 01, 2009

el es dí... No puedo estar más sin ti!

¿Nunca les pasa que tienen días o incluso semanas de lela total? ¿Que no pueden leer ni un párrafo sin perder la concentración, que no pueden pensar en nada concreto sin perder la concentración, que no pueden sentir ni desear nada, mucho menos escribir o hacer algo creativo, y, en suma, pasan el tiempo sin darse cuenta de que están vivos? In a daze.

En momentos así lo único que quiero es usar algún tipo de droga psicodélica, que me ayude a experience something, aunque sea un malviaje, aunque sea a myriad of images sin ningún valor poético, aunque sea un torremolino emocional o un terrible dolor de cabeza al día siguiente, anything. Pero luego ni siquiera tengo la voluntad de preguntar dónde puedo conseguir. Como no tengo amigos que le entren a eso, es difícil. Y como tampoco tengo lana, pos peor. Al final termino por escuchar atentamente una rolas rebajadas del Tostador de Anelo e imaginar que así se siente tomar ácido. No puedo creer que a mis 27 años jamás he cedido a la tentación, si siempre he sabido que lo psicodélico es lo mío. Revisando todos mis discos favoritos, resulta que sus creadores todos eran unos acid heads. Y creo que mi cerebro tiene ciertas mismas tendencias por sí mismo. Si no me he atrevido hasta ahora es porque 1) jamás me he dado ese tiempo; siempre estoy trabajando como esclava hasta para las cosas que no necesitan que uno trabaje como esclava; 2) creo que es más interesante y retador llegar a estados de conciencia alterada por vías más naturales, como la música, los sueños lúcidos, la meditación, etc.; 3) aunque eso es posiblemente sólo parte de mi afán de trabajar como esclava para todo, hasta para loquear tengo que hacerlo de la manera difícil y laboriosa; y 4) en algún recóndito lugar de mi ser, me da mucho miedo lo que pueda sucederme... la mayor parte del tiempo me gusta mucho cómo es mi cerebro al natural, y la parte que no me gusta, que son mis muy depresivas tendencias, pues creo que alterar mis químicos cerebrales can push me over the edge. Si muy apenas puedo lidiar con tomar una cerveza, o 2 cafés con azúcar.

Pero también esta lela total en la que estoy se siente muy nociva. Pensé que estaría chido pedirle a alguien que me mande un juego de Tecnocopias de Larga Sinfonía en D, que alguien sabía a ciencia cierta que era un accurate portrayal de cómo se siente estar en ácido. Pero eso parece casi igual de complicado que actually conseguir un dealer. Dios mío, qué situación más patética.