acaso tengo tabaco
si no tengo de'onde saco
lo más cierto es que no pito
ay ay ay me querís
ay ay ay me querís
ay ay ay
voy a hacerme un cigarrito
con mi bolsa tabaquiera
lo fumo, boto la cola
y recójala el que quiera
ay ay ay me querís
ay ay ay me querís
ay ay ay
cuando amanezco con frío
prendo un cigarro de a vara
y me caliento la cara
con el cigarro encendido
ay ay ay me querís
ay ay ay me querís
ay ay ay
(Algún día cantaré esta canción en la calle para que me avienten monedas. Tocando el banjo, además.)
Sunday, November 18, 2007
Friday, November 16, 2007
Slow tree strip tease
Intenté decirlo muy rápido muchas veces, pero cada vez me salía algo diferente:
snow trees tripped ease
stow sleaze ripped ease
show please slip cheese
Como los árboles, lentamente me voy deshojando. Lo que ocultaban los piadosos árboles, con su follaje piadoso y brillante, poco a poco se devela, excepto que no es un velo sino hojas. Lo que hay ahí no es nada particular, sólo corteza húmeda y algunas casas grises como de humo. Un ardilla, de pronto, en la superficie, corre a lo largo de una rama, hacia abajo, deja de impresionarnos. A diferencia de los árboles, lentamente me voy deshojando. Lo que ocultaban los piadosos árboles, con su follaje terroso y pillante, poco a poco se deshoja, excepto que no son hojas sino palabras. Lo que hay ahí no es nada particular, sólo pereza húmeda y algunas caras grises como de humo. Una idea, de pronto, en la superficie, corre a lo largo de una rama, hacia abajo, deja de impresionarnos.
snow trees tripped ease
stow sleaze ripped ease
show please slip cheese
Como los árboles, lentamente me voy deshojando. Lo que ocultaban los piadosos árboles, con su follaje piadoso y brillante, poco a poco se devela, excepto que no es un velo sino hojas. Lo que hay ahí no es nada particular, sólo corteza húmeda y algunas casas grises como de humo. Un ardilla, de pronto, en la superficie, corre a lo largo de una rama, hacia abajo, deja de impresionarnos. A diferencia de los árboles, lentamente me voy deshojando. Lo que ocultaban los piadosos árboles, con su follaje terroso y pillante, poco a poco se deshoja, excepto que no son hojas sino palabras. Lo que hay ahí no es nada particular, sólo pereza húmeda y algunas caras grises como de humo. Una idea, de pronto, en la superficie, corre a lo largo de una rama, hacia abajo, deja de impresionarnos.
Tuesday, November 13, 2007
This is your key, you're in room one one five,
Las señoras españolas me miran asombradas cuando digo: aquí tienes la llave, es la habitación uno quince. (Mi lengua se siente rara, no sabe bien cómo pronunciar, me sale un español cuatrapeado, chistoso.)
Muy bien dicho, me dice una de las señoras, excepto que se dice "çiento quinçe".
Es obvio que piensan que estoy aprendiendo a hablar español. Sonrío, ofuscada, herida en mi orgullo, apilando una tarjeta más en la pila de momentos de desconsuelo.
Que pasen buen día, les digo.
Muy bien dicho, me dice una de las señoras, excepto que se dice "çiento quinçe".
Es obvio que piensan que estoy aprendiendo a hablar español. Sonrío, ofuscada, herida en mi orgullo, apilando una tarjeta más en la pila de momentos de desconsuelo.
Que pasen buen día, les digo.
Sunday, November 04, 2007
Todos los días I imagine
cómo sería being married to you
financial hardship, porque there's always deudas, hipotecas
lips, naked shoulders
next day amanecemos
tú poniéndote los zapatos
yo haciendo café
tendríamos cats for kids
books for lovers y huajes to drink
I was never much for linen
pero lo era en el fondo.
Es el slag
del tiempo
I was to live
under.
I don't sé
qué me da más miedo:
conventions, routine,
falling head first,
all that I no pude,
giving up what hurts.
I've been despidiéndome of you
desde before we met
que entraste into the room
wearing my skirt
and I knew
you no eras all para tenerte
y yo would both siempre be going lejos away.
financial hardship, porque there's always deudas, hipotecas
lips, naked shoulders
next day amanecemos
tú poniéndote los zapatos
yo haciendo café
tendríamos cats for kids
books for lovers y huajes to drink
I was never much for linen
pero lo era en el fondo.
Es el slag
del tiempo
I was to live
under.
I don't sé
qué me da más miedo:
conventions, routine,
falling head first,
all that I no pude,
giving up what hurts.
I've been despidiéndome of you
desde before we met
que entraste into the room
wearing my skirt
and I knew
you no eras all para tenerte
y yo would both siempre be going lejos away.
Thursday, November 01, 2007
Tu título en mi cajón
Van cuatro meses desde que me fui de ti, casa bonita, blanca, texturizada, de alfombra sucia, de un baúl que se sienta en medio del piso de la sala, de un sillón que me jodió la espalda a puro abrazo para mi fatiga, para los días que me la pasaba ahí sentada escribiendo, permitiendo al día iluminarse y apagarse sin moverme de ahí. Casa, tus puertas transparentes, tus rayones oxidados en el piso, tu mesita para dos, tu lámpara japonesa y tus cuatro julietas, una para la lámpara, una para el librero, una para la escalera, con su hoyo en la pared, y una llorando su larga cabellera desde el balcón. (A esa le puse "Rapunzel"; ese chiste a nadie pareció hacerle tanta gracia como a mí.) El azucarero que vivía encima del microondas que vivía encima del refri, al lado de la lámpara-bola de cerámica, ahí donde las pantuflas de Ernesto llegarían sonando despacio, siguiendo a su primera tos del día, y se meterían al baño portando a un Ernesto fantasmal, quizá su cuerpo etéreo estaría envuelto en una gran bufanda, y yo estaría disfrutando una soledad-en-compañía que siempre pensé imposible. Y después desayunaría (yo) en silencio mientras él fumaba un cigarro y bebía nescafé demasiado dulce -por algún motivo al principio bebíamos nescafé- y luego le hablaría al gato, que todavía no se llamaba Angus. Pero eso fue al principio porque después me dio por levantarme temprano todos los días, quizá si llovía decidía manejar, y dejaba atrás la lavandería con sus charcos y su desorden, el balcón con hamaca, el árbol. Y en la noche en mi cuarto mi aliento hacía un vapor blanco, y por debajo de la puerta entraba toda la tundra a la casa, y nunca hice el remedio casero contra esto, aunque Ernesto me dio todos los materiales, y había que meterme abajo de muchas cobijas y dormirme con los guantes puestos. En algún momento a Angus, que todavía no se llamaba Angus, le dio por dormirse a mis pies, pero aún así me compré una cama grande para enfatizar mi soledad. En efecto, la primera vez que fui a verte, el abogado me dijo: es mucha casa para usté sola, condenándome a siempre querer compartirte. Casa: 1908 te llamabas, el año del diluvio vivía aplanado entre tu pared y la de los vecinos del año de la revolución mexicana: el golpeador de mujeres, el señor de los cuatro perros, el bar clandestino. Te adorné con mis dibujos y sus fotos, cubrí tus paredes con mis libros, cociné leguminosas largas horas para que el vapor te calentara, pero no terminé de vivirte. En realidad, ¿cuántos metros cúbicos se pueden vivir al año? ¿Por qué no eres mía, tan barata que eras? ¿Por qué no intenté comprarte, con todo y tu mala instalación eléctrica y tu plomería chapucera? Entonces estaría aquí y no sería tan doloroso haberte dejado.
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