Wednesday, October 03, 2007

El hambre es buena. // El hombre es bueno.

Nada como tomar un tren en la gran bretaña entre las 12 y las 3, cuando se tiene hambre y en la cartera sólo hay seis pesos, es decir, 30 peniques o £0.30, que literalmente no alcanzan para comprar un chicle para apaciguar las ganas de masticar algo, e ir escuchando la sinfonía de envolturas de celofán, porque así es como les gusta aquí la comida, envuelta en celofán, al parecer les da una sensación de frescura, el cris-cras de abrir un paquete de sándwich en cuya etiqueta dice "cortado a mano" o una ensalada de frutas -de esas que tienen gajitos de mandarina enlatada, la mejor porque no tiene esa molesta pielecita, y en cuya etiqueta dice: vale por dos de tus "cinco al día" porciones de frutas y verduras- es obviamente comparable a arrancar una manzana del árbol y darle una mordida, si estuviéramos en el idílico mundo de ayer, cuando la gente no comía todos esos horribles conservadores.

Nada como tomar el tren a esa hora, porque estarás a punto de darle una mordida a tu libro, cuando veas con el rabillo del ojo que en el asiento de al lado una madre rechoncha intenta que su hijito coma otra uva, de esas que ha empaquetado previamente en porciones individuales convenientes para realizar un viaje en tren, y el niño, aburrido, juega a las canicas con las uvas en el suelo, y la madre, muy consternada, hurga la gran bolsa de refrigerios que ha preparado para el viaje, porque cuando se es mamá hay que ser así de organizada, y ofrece un yogurt, un sándwich sin orillas, un paquete individual de nueces y frutas secas (mezcla tropical), una barrita energética, una bolsita de celofán con pretzels o una manzana cortada en cuadritos, y ante la indiferencia del niño decide comerse ella misma, muy preocupada, otra barrita energética después de terminarse sus palitos de queso, y no es posible cambiarse de lugar a donde no haya gente comiendo comida fresca y en algungos casos ¡horror! incluso unas papitas con sal y vinagre o un milky way. Así que te dedicarás a mirar por la ventana esas vacas y esas muy verdes praderas y por fin te darás cuenta por qué la leche sabe tan bien en este país, y te lamentarás porque en tu cartera no hay 62p, que serían suficientes para comprar 250ml de leche, pero no en el tren sino en la tiendita de la estación, porque en el tren todo tiene que costar ó 1 ó 2 ó 3 libras para conveniencia de todos, especialmente la gente que gana el salario mínimo de 107 pesos la hora a cambio de operar la caja registradora del vagón y no tiene tiempo de andar contando los peniques a la hora de dar el cambio.

Llegarás a buena hora a casa de tu tía, y descubrirás que el pasto en su jardín trasero está poblado de manzanas que se han caído de tan maduras, y todo el mundo ha estado tan ocupado que no ha tenido tiempo de recogerlas y echarlas al bote de basura, orgánica porque ahora según instrucciones del ayuntamiento, hay que reciclar. Y pensarás: podría robarme esas manzanas ahora, si las echo a mi mochila sin que se dé cuenta, porque si se da cuenta sabrá que no me alcanza ni para comprar manzanas, y se preocupará mucho. Pero no habrá tiempo de pensar en todas las recetas, dulces y saladas, que podrían incluir manzanas, porque ya será hora de ir a la bodega de congelados para comprar canapés para los invitados, y planear la logística para preparar y servir toda la comida, porque sólo hay un horno y dos mujeres. Más tarde, andarás entre los invitados con una charola, repartiendo mini-pizzas y empanadas de salchicha, y pasteles rosas y amarillos, y arroz indio y ensalada de coditos, y no sé qué otras cosas de las cuales ya te habrás encargado de tragar grandes cantidades, mientras las preparabas, furtivamente, porque no quieres que tu tía sepa que estás hambrienta, pero quién sabe cuándo vuelvas a tener una oportunidad como ésta para hartarte. Y luego, cuando se haya terminado la fiesta, habrá que recoger todas esas brochetas de camarón empanizado, medio mordidas, y todo ese postre que como no se veía tan bonito ya nadie quiso, y echar todo a la basura, ya no cuidando tanto el reciclaje porque estamos muy cansados, y a la mañana siguiente habrá que tomar el tren otra vez, agradecida porque lo harás a una hora que no es ni del desayuno ni de la comida, así que no habrá que ir todo el camino escuchando la sinfonía del celofán, pero llegarás a casa y te darás cuenta de que con tanta cosa olvidaste robarte las manzanas.

Thursday, September 20, 2007

Messages written in the sky

At times I would prefer to live in a city where there weren't over blown-up photographs of food everywhere you look.

Iván me contó un día que en no sé qué ciudad habían banneado toda la publicidad en exteriores. Qué delicia vivir así! Poder caminar en la calle sin tener que decirte a ti mismo: no leas la publicidad; mejor mira a las pesronas. Es desagradable tener hambre, no tener dinero, y andar por la calle leyendo letreros de cosas que se venden, particularmente comida suculenta y "barata".

Es chistoso el hambre-de-letras. Nacemos, crecemos un poco, y luego nos enseñan a leer. y desde que aprendemos el alfabeto es como si en cada lugar que vemos estuviéramos buscando mensajes que leer. Lo cual explicaría por qué nos ponemos a leer los ingredientes en la caja de cereal mientras desayunamos. Al menos a mí me pasa. Ahora entiendo mejor que nunca el arte del disco Hail to The Thief, de Radiohead.

Pero no quiero estarme quejando todo el tiempo. Han pasado cosas buenas y he conocido gente increíble. Empecé un trabajillo en un hostal que me permitirá estancias gratis en todos los hostales de la red, así que podré viajar bastante con poca lana, especialmente si ando de ride. La semana que entra cubriré unos turnos en un pueblo perdido cerca de un lago, gastos de transporte pagados. Esa semana también empieza mi largamente esperado curso.

People say to me: why on earth would you leave paradise sunny Mexico to come to grim rainy Scotland? And then there will be chit-chat and a couple of jokes about how "bad" the weather is. Everybody except a flushed cheeked girl I met a few days ago, who stormed into the room crazy eyes and messy hair, roaring about how perfect the weather was: clouds, wind and a splash of rain to give it an extra tang. I think she's right. This is not cold, it's invigorating. This is not miserable, it's fertile. This is not muddy, it's soft. If nothing else, this weather is certainly perfect for romanticism.

Hay una hora en que el sol está abajo de las nubes, y la luz es horizontal y cristalina, y los picos góticos, y los edificios quemados de carbón y de musgo, y los puentes y las subidas y bajadas; es difícil no sentir ganas de ponerse a llorar por cualquier cosa.

Uno de los problemas que estoy teniendo con escribir en este blog es que había acordado conmigo misma que estaría siempre en español, but English has been creeping into me, y es difícil no dejarlo fluir así como venga. Para no escribir más, me cito a mí misma:

Camino por la calle, audífonos apropiadamente insertados en mis oídos, y me da la impresión de estar caminando en una ciudad poblada de Jennifers. Jennifers porque se parecen mucho a mí, se visten igual, caminan igual, traen audífonos como yo, y tienen cara de apreciar y disfrutar exactamente las mismas cosas que yo disfruto. No son Jennifers desconocidos, o androides, o muertos transeuntes urbanos, sino Jennifers que me miran a los ojos, y me reconocen o me sonríen. Acá mucha gente te sonríe cuando vas caminando en la calle. Eso me conflictúa porque a) me hace sentir especial, porque para mi carácter egomaniaco pienso que me sonríen porque les parezco simpática, o bienvibrosa, o ve tú a saber qué, para de inmediato darme cuenta de que b) probablemente no es nada de eso, sino que es sólo la costumbre local sonreirle a los extraños, lo cual c) me reconforta, porque vivo en un lugar donde la gente es feliz, lo que casi garantiza que yo pueda serlo también porque d) cuando caminaba en Mty y la gente se me quedaba viendo como si fuera una extraterrestre o los automovilistas me mentaban la madre por andar en bici, nada de eso me impedía ser feliz, por lo tanto e) seguramente en Glasgow seré feliz, pero f) eso sólo es porque la gente de Glasgow pertenece a una raza que por siglos ha dominado y esclavizado a varios continentes y gracias a eso ha acumulado suficiente riqueza como para poder vivir tranquilos sonriendo en la calle como si no huibera nada malo en el mundo, lo cual significa obviamente que g) no soy más que una pusilánime que huyó del tercer mundo en lugar de tratar de arreglarlo.

Fin de la cita y fin del post. Alguien me pidió que escribiera sobre sentirse extranjero. Lo haré pronto y agradezco el reto/petición.

Monday, September 10, 2007

This is not a flytrap.

No era ninguna Venus. No se le acercaban ni las moscas. No era un túnel que ocultara tesoros misteriosos; ni siquiera era un bostezo. En realidad era sólo una boca muy mal aseada.

Pero tenía razón en evitar todo contacto con la gente, empezando por desviar la mirada hacia el suelo, y terminando por rechazar todas las amables invitaciones a cenar: tarde o temprano un contacto así sólo podría tener consecuencias devastadoras: corazón roto, SIDA, o ambos.

Wednesday, September 05, 2007

Darwinismo mercadológico?

Hoy en día la supervivencia y el éxito no se basan en el talento, ni en la sabiduría. En este podrido mundo sólo tiene éxito qien sabe mercadearse a sí mismo. Lo cual es afortunado para nosotros los poco talentosos :)

Monday, September 03, 2007

Esa noche dormí acunada en la huella de una llanta de tractor.

Esos que dicen estudiar ergonomía no saben nada. Tampoco los de la NASA, con sus colchones super avanzados que supuestamente se acoplan a tu cuerpo. Mi cadera y mi hombro nunca habían encontrado un nicho tan perfecto; un suelo irregular jamás se sintió tan cómodo. Ahora andaré por el mundo como el príncipe con la zapatilla, buscando la llanta perfecta que zurque el suelo de mi jardín.