Wednesday, April 26, 2006

Into soon the sky

Tal vez no debería contarles esto pero lo voy a hacer de todas maneras. En mi novela hay dos voces. Una es lo más cercano a mí que puede haber, y la otra es lo más lejano. La primera es un personaje llamado igual que yo, que ha vivido las mismas cosas, y que piensa, habla y lee igual que yo. Le puse mi nombre porque me parecía estúpido estar tratando de fingir que ella no era yo. Y también porque me pareció una manera de destrabarme para empezar a escribir. La segunda es de un hombre (nunca he sido hombre) de ciencias (nunca he estudiado ciencias) de aproximadamente cincuenta años (nunca he tenido cincuenta años) que nació en 1853 (nunca he vivido en el siglo XIX) que está casado (nunca he estado casada) que tiene hijos (nunca he tenido hijos) y que es un misántropo (yo soy filántropa).
Así juntaré en una sola narración mis dos opiniones antitéticas sobre cómo debe hacerse la literatura: de lo que se conoce o de lo que se desconoce, de lo autobiográfico o de la más pura ficción. ¿La manera de que algo suene verosímil es acercándose lo más posible a la propia experiencia? ¿La manera de que sea auténtica literatura/ficción es alejándose lo más posible de la propia experiencia?
Y en última instancia, ¿se puede uno alejar de uno mismo?
Espero poder comprobar mi hipótesis una vez que el libro esté terminado: da exactamente lo mismo. Quiero que ambas voces estén igual de perfectas, bellas y bien construidas.

Ahora bien: será lícito plagiar material de mi blog para que mi personaje llamado Jennifer lo diga en sus soliloquios? He seleccionado algunas cosas. Espero que no les aburra leer esas cosas otra vez cuando publique el libro. Aunque para eso faltan muchos años, así que probablmente ya se les habrá olvidado lo que hayan leído aquí.

Tuesday, April 25, 2006

a galope
una palabra
otro sobre

a matacaballo
corta corta
tu cabello

a contraluz
una mirada
que se esconde

en el matasellos
corta corta
tus dos labios



avispando
tu partida
tú pasiva,

a clavíjula
entretísona
me derivas.

Cilantro love

"¿Recuerdas cuando ir al super con tu pareja era divertido?"-estuve a punto de decirle, pensando en una época lejana en que nos divertíamos llendo al super escogiendo los ingredientes para hacernos una suculenta cena, sintiendo el poder del carrito y del dinero en la bolsa, el poder de la desición, de la independencia, del amor de adultos. Pero luego no pude recordar con quién pasé esa época lejana, ni si la pasé en verdad o simplemente me decepcioné tan sólo de imaginarla. Encima de todo me contuve porque pensé que él no había pasado esa época nunca. No quería que él se diera cuenta de que yo no estaba disfrutando ese momento, mientras él elegía el vino y yo los vegetales. Aunque en realidad sí lo estaba disfrutando, pero de una manera muy diferente a la manera en que él -suponía yo- la disfrutaba.
También disfrutaba caminar media hora en el sol hasta el Al Costo y pagar 3 euros por 5 ramitas de cilantro para hacer un guacamole con pico de gallo sin chile que jamás había hecho en México pero que a él le gustaba. Me sentía como mi mamá, y lo disfrutaba como si fuera un pecado.
Ahora tengo una mata enorme de cilantro en el refrigerador y no sé qué hacer con él. Alguien se sabe alguna receta donde se ocupe mucho cilantro, poco tiempo y nada de compañía?

Sunday, April 23, 2006

He has the key to the

(Creo que en Inglaterra, cuando cumples 21 años, te cantan una canción acerca de las llaves. La llave como un símbolo de independencia y de muchas cosas. Me gustaría encontrar la letra. Le preguntaré a mi padre.)

Odiaba el sonido de las llaves de mi mamá. Tenía tantas. Se escuchaba su condescendencia tan solo con el movimiento que hacía con su llavero, al separar una llave de las demás para abrir tantas. Para mí, tener un llavero repleto siempre ha sido algo repugnante, aunque no entendía por qué.

"Más que llaves son candados", dijo Bullé una vez.

Creo que por eso estoy en un proceso de intentar deshacerme de llaves. Ya no quiero las llaves de casa de mis papás, de casa de mou, de mi carro. Mi objetivo es llegar a tener sólo una llave. No me gusta cómo se han ido acumulando las cosas.

Saturday, April 22, 2006

Como una nota a mi post anterior.

Anoche me llamó Daniela para convencerme de ir a la boda de Michelle. En verdad esa boda me interesaba porque se casaría con un alemán. Una mexicana y un europeo casándose en México, justo como mis padres. En realidad no soy amiga cercana de Michelle y ni siquiera tenía invitación, no tenía vestido, ni zapatos, ni modo de transportarme (le regalé mi carro a mi hermana) y para acabarla, la boda era por la carretera nacional. Pero de todas maneras fui, no sé por qué me apetecía.

Pues anoche me cayó el ramo de la novia. En realidad le cayó a Liliana y ella me lo aventó a mí, pues ella no quiere casarse todavía. ¿Qué diablos hacía en la fila para atrapar el ramo, entonces? Sólo Liliana sabe. El caso es que ahora hay un bonito ramo de novia en un jarrón con agua adornando mi casa. Claro que el muchacho al que le cayó el liguero no bailó conmigo, y el muchacho guapo que me estaba haciendo ojitos jamás se me acercó. Todo son malos augurios, no hay otra manera de verlo.