Saturday, April 22, 2006

Como una nota a mi post anterior.

Anoche me llamó Daniela para convencerme de ir a la boda de Michelle. En verdad esa boda me interesaba porque se casaría con un alemán. Una mexicana y un europeo casándose en México, justo como mis padres. En realidad no soy amiga cercana de Michelle y ni siquiera tenía invitación, no tenía vestido, ni zapatos, ni modo de transportarme (le regalé mi carro a mi hermana) y para acabarla, la boda era por la carretera nacional. Pero de todas maneras fui, no sé por qué me apetecía.

Pues anoche me cayó el ramo de la novia. En realidad le cayó a Liliana y ella me lo aventó a mí, pues ella no quiere casarse todavía. ¿Qué diablos hacía en la fila para atrapar el ramo, entonces? Sólo Liliana sabe. El caso es que ahora hay un bonito ramo de novia en un jarrón con agua adornando mi casa. Claro que el muchacho al que le cayó el liguero no bailó conmigo, y el muchacho guapo que me estaba haciendo ojitos jamás se me acercó. Todo son malos augurios, no hay otra manera de verlo.

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