Una vez, en Madrid, salí con un grupo de amigos madrileños. Fue una introducción, no sólo al mundo nocturno madrileño, sino al mundo fresa, que debe ser más o menos igual aquí que allá. El rol, o la marcha, consistió en dar vueltas en el coche, cambiando las canciones en el ipod, y mandando y recibiendo mensajitos de texto en el celular. Toda una biblioteca de amigos, toda una biblioteca de canciones, y no aterrizar nunca en ningún lado.
No sé si yo a veces me paso de jipi, pero la vida de estas personas era como una metáfora del internet: acceso ilimitado a toda la información que se te antoje, para terminar usándolo sólo para checar mail y chatear en msn.
No comments:
Post a Comment
Yes! Please let me know your thoughts!