Tuesday, February 24, 2009

Las preguntas al oráculo

Es muy entretenido ver el google analytics de mi blog; me imagino que de cualquier sitio. Se ponen de manifiesto las cosas que la gente le pregunta al Gran Google Siempre Vigilante y Conocedor de Todo Lo Que Existe. Google es Gurú, es God. Me propongo contestar algunas de las preguntas que ha tenido en mente cuando viene a mi blog en busca de una solución a sus problemas.

1. ¿Cuál es el mejor sitio de porno albino en internet?
Después de la discusión de moda en internet por allá del 2006 sobre enanos albinos, este género del porno sigue siendo de interés para mucha gente. Permítaseme redireccionarlos aquí.

2. ¿Cómo hacer una ensalada de coditos?
Se toma una persona de los codos, se le aprieta la espalda hasta que truene, se le agrega mayonesa, apio y nuez picada, sírvase frío con saladitas gamesa.

3. ¿Cómo se anda con tacones es que yo fuera el tacón?
Cuando insertas el tacon a la nieve, tu talón se hunde un poco y es fácil desbalancearse un poco, pero lo de los tacones de aguja es como andar en bicicleta. Hay un verso del Corán (656 d.C.) que dice: "mujer: no azotarás el suelo haciendo sonar los adornos de tus pies y sugiriendo así la belleza que escondes debajo de la falda." Esto efectivamente se parece a una profecía del futuro.

4. ¿Cuál es el antónimo de novio?
Creo que no hay una palabra en español para esto: self-fulfillment.

5. ¿Cómo ser una chica mala en la cama?
"Con experiencia" es la única respuesta posible. Evidentemente aquí la palabra "mala" es bastante problemática porque implica ya un dualismo que seguirá trayéndonos problemas mientras no nos deshagamos de él. La palabra "mala" aquí parece referirse a un estado avanzado de liberación sexual que es a la vez satanizado y glorificado por nuestra ambiguamente represiva sociedad occidental. Ser mala en la cama (en el sentido pecaminoso: movida, con iniciativa, capaz de dar y obtener niveles inauditos de placer) es opuesto a ser mala en la cama (en el sentido estadounidense: frígida, inexperta, tímida) pero también trae a colación la imagen de un hombre preguntándose qué es mejor: ¿una puta arrepentida o una inexperta inocente? El motivo por el que esta chica le pregunta a Google el conocimiento teórico de cómo ser mala en la cama en lugar de ir a averiguarlo por su propia cuenta, me hace pensar que existe el deseo de ser las dos a la vez: Eva y la Virgen. Algo en eso me recuerda a mi mamá diciéndome que si perdía mi virginidad y/o me hacía de una mala reputación, nadie se iba a casar conmigo, porque los muchachos quieren a las "chicas malas" sólo para el rato, pero para hacer un compromiso de verdad, las prefieren "buenas" (obviamente esto debe leerse en el contexto en que el matrimonio es una herramienta muy importante para adquirir un estatus respetable dentro de la sociedad.) Para más insight en este dilema, trillado quizá pero no por ello menos importante para comprender en dónde estamos paradas las mujeres en un mundo donde hace una generación o menos la virginidad femenina era todavía altamente valorada, véase Tu reputación de Arjona (1996), vs Esplendor en la hierba (película, 1961).

6. ¿Cuál es el antónimo de mañana?
Alimaña o, Las mañas de Ana.

7. ¿Cuál es el antónimo de celos?
Dependiendo del novio: confianza, pendejez o poliandria. Copiosas novelas pueden escribirse con tan sólo estos tres términos como tema principal.

8. ¿Cuál es el lenguaje de la religión?
Ni modo, aquí hay que citar a Joyce, cuando Stephen Dedalus despierta del sueño de la culpa católica: "he found himself glancing from one casual word to another on his right or left in stolid wonder that they had been so silently emptied of instantaneous sense until every mean shop legend bound his mind like the words of a spell and his soul shrivelled up sighing with age as he walked on in a lane among heaps of dead language." Retrato del artista adolescente (1904).

9. ¿Cuánto cuestan los cigarros delicados sin filtro?
La última vez que fui a México ya andaban como en 20 pesos. ¿No es esto una aberración?

10. ¿El plátano qué reacciones hace con los dolores de panza?
Por lo general el plátano cae bien en una panza adolorida, excepto cuando se trata de apendicitis, en cuyo caso no debe tomarse plátano bajo ningún precepto. Hablando del plátano, pensé que su reciente escasez en el mercado británico se debía quizá a la temporada invernal o a la recesión. Pero hoy descubrí que desde 1992 el plátano se encuentra amenazado por un hongo epidémico que vive en Australia y el sureste de Asia. Aún no llega a Latinoamérica, pero ya ocurrió una vez en 1960, cuando murió la variedad gros michel, y existe la posibilidad de que ocurra de nuevo. El plátano puede extinguirse por completo y nadie podrá traerlo de vuelta.

11. ¿El pulparindo se echa a perder?
No.

12. ¿Es malo andar con tacones después de una cirugía?
Sí.

13. ¿Cómo hacer una maldad a una mujer?
Véase esta discusión.

14. ¿Israel Cavazos Garza trabajó en una carnicería?
Sí. En el marco de la presentación de "Actas del Ayuntamiento de Monterrey de 1596 a 1775" se dio a conocer que el historiador regional D. Israel Cavazos Garza se encuentra en el proceso de documentación que finalmente desembocará en su obra maestra, la foucaultiana Historia de las Carnicerías en Monterrey. Para ello se ha disfrazado de mozo en múltiples ocasiones, tomando empleos temporales en establecimientos como Kir, Carnicería Ramos, Trocy, Empacadora de Carnes Camargo e inclusive varios puestos del mercado de Abastos para aprender los trucos y discursos inherentes a este tipo de negocio.

15. ¿Cuál es el antónimo de escuela?
Anarquía. Consúltese Vigilar y castigar: métodos de excelencia para la propagación del liberalismo de derecha de Rafael Rangel Sostmann (2001).

16. ¿Cuál es el contexto socio-histórico de la estufa?
Esta es una pregunta muy importante que no ha de tomarse a la ligera. En efecto, De Certau, en su La invención de lo cotidiano (1979) y Perec en su Especies de espacios (1974), sin contar a Bachelard en su Poética del espacio (1957) y por supuesto Kristeva en su Lo femenino y lo sagrado (2000) -- todos ellos se han interesado en la imagen de la estufa como centro funcional del hogar y un símbolo muy importante en el advenimiento de los tiempos modernos. El tema es demasiado amplio para ahondar aquí.

Tuesday, February 17, 2009

El arte de la vuelta de rueda

No me pregunten cuándo ni con quién, pero resulta que un día Mou y yo cargábamos unas mochilas pesadísimas, en un polvoso pueblo en medio de la nada mexicana, y no teníamos dinero y el sol calaba y no teníamos tampoco dónde quedarnos y yo acababa de comerme la última naranja. Y teníamos que llegar a un lugar, no me pregunten a dónde ni para qué, que eso no es lo importante, y no teníamos ni puta idea de cómo llegar ahí y ya nos estábamos empezando a poner de malas y a sacarnos insignificantes rencorsillos del pasado para tener algo que decirnos el uno al otro aunque fueran majaderías. Y por más que pedíamos direcciones no nos llevaban a ningún lugar, de hecho parecía que llevábamos horas caminando en círculos porque yo ya había visto esa paletería y esas telas parisinas. Y estábamos por sentarnos en una de las bancas de la plaza cuando se nos ocurrió preguntarle a una señora que por allende pasaba.
-Uy, está pero que bien requetelejos -nos contestó.
-¿Como cuánto hacemos a pie?
-Ps yo diría que como unas tres, cuatro horas. Pero si se van despacito sí llegan.

Desde hace años me atormenta esta paradoja, que es en esencia el cuento de la tortuga y la liebre. ¿Cómo va a ser necesario irse despacito para poder llegar a un lugar que está lejísimos? Esto también me recordó a Anel cuando, ante mi prisa por irnos, replicó:
-Es que estoy comiendo bien despacito para que me quepa todo.
A Anel le gustaban mucho esos champiñones y esa plasta quesosa y cremosa que había servido mi mamá; de hecho, me pareció que lo que le gustaba más bien era la comida hecha por una mamá y la mesa puesta con mantel y toda la cosa. Dentro de la locura de disfrutar de comer en casa de mis padres, hacía sentido: si masticas más lento de lo que haces digestión, seguro podrás seguir comiendo para toda la eternidad.

En la ocasión de mi decimoctavo cumpleaños Choix le dijo a Nat:
-A Jane no se le debería permitir manejar, ¿sabes el desastre que esto va a traer al tráfico de Monterrey?
-¿Por qué?
-Manejar tan a vuelta de rueda causa muchos choques, Nat. Si le van a dar una licencia, que también empiecen a poner multas por no respetar la velocidad mínima.
-Pero no hay velocidad mínima.
-Esa es una ley que van a tener que implementar ahora que Jane anda suelta en la calle con una tonelada de acero.

En realidad tengo que confesarlo: nunca pasé mi examen de manejo. Seduje (¡digo!) soborné al oficial de tránsito. Con dinero. Pesos. Un billete de doscientos, de hecho. Con Sor Juana en la portada. No fue mi intención darle dinero, pero es que si hacía el examen iba a llegar tarde al trabajo.

En la escuela en Alrewas me apodaban Slowcoach. Mi favorito de los Mr. Men (y ni empiezo con política de género aquí) era Mr. Slow (quien, dicho sea de paso, fue despedido de las siguientes ocupaciones: mesero, noticiero, corredor de maratones, vendedor de enciclopedias, empacador de pescados, criador de perros, fotógrafo, fumigador y operador telefónico de customer service, todo por andar y hablar
t  a  n     l    e      n      t     o
. Hasta que encontró el empleo perfecto: conductor de una aplanadora de pavimentado, y fue feliz para siempre.) En el Colegio Norteamericano, intenté que me pusieran el apodo de Caracol, pero no pegó porque creyeron que me estaba refiriendo al famoso verso del canto popular «sopa de caracol» y yo ni de chiste podía bailar eso.

Yendo (lento, más lento, más) aún más atrás en mi memoria. Cuando Jaime me conoció, escribió las siguientes palabras en su diario, resumiendo así mi total existencia:

«Camina demasiado lento.»

Yo lo tomé, por supuesto, como un reto, y desde entonces he estado practicando para ser la que camine demasiado rápido. Tal vez por eso me vine a Escocia en donde uno no puede caminar lento porque si lo hace se le congelan las piernas. Aquí, hasta ir a la tienda de la esquina es como huir.

¡Oh, cuántas veces me he rebelado contra mi fatal destino de la lentitud!
Si tan sólo hubiera hecho caso del consejo de la señora en la plaza, quién sabe, tal vez ya habría llegado desde hace mucho al lugar en donde quiero estar, que ni yo sé dónde sea eso, pero eso no es lo importante, no, eso es lo que menos importa.

Sunday, February 15, 2009

Coreografías sugerentes y la objetivización de... bla bla bla.

No sé por qué este domingo por la mañana me dio por ponerme a ver danzas coreografiadas en musicales de los 50s. Encontré dos que me parecen fenomenales. Es el tipo de cosas que me imagino que vería si estuviera en un trip de ácido. El primero incluye una danza de plátanos gigantes (empieza en 3:43 y mi parte favorita es donde el círculo se cierra y se abre como un animal marino) y el segundo hombres fisiculturistas presumiendo las piernas (un tanto ñangas para el gusto de nuestros tiempos?); me encanta donde parece que les va a dar en el trasero con las raquetas.

Ah, y en cuanto a las personajes geniales en el cine. Amelie: esa es una película que cada vez que veo me gusta menos. Ain't there anyone here for love? Parece que el amor es la actividad primaria de nuestras heroínas, y eso es algo muy deprimente. Y sigue siendo el caso (muy alarmante en tanto que nunca había siquiera pasado por la cabeza) que hay muy pocas mujeres cineastas. ¿Me estaré equivocando? Ojalá que sí.



Saturday, February 14, 2009

Freddy Raphael y por qué darles a las mujeres algo inteligente qué decir

Hace unos días Freddy Raphael vino a platicarnos de su trabajo. Nos dijo, así como de pasada, que al escribir guiones cinematográficos, era muy importante tratar de escribir buenos papeles para las mujeres, porque muy pocas veces tienen oportunidad. Y que aunque las mujeres no sean las que hagan las películas, definitivamente tienen el poder de influenciar a quienes sí las hacen, así que hay que mantenerlas contentas. Este comentario me vino como un shock porque nunca había pensado en ello: ¡es verdad! ¿qué personajes femeninas memorables hay en el cine? Juana de Arco, ajá, ¿quién más? No se me ocurría ninguna. Todas mis películas favoritas giran en torno a un hombre como personaje principal y todos mis directores favoritos son hombres. En las películas de Kubrick, por ejemplo, que me gustan mucho, las mujeres están destinadas a ser deslumbrantemente bellas y desnudas (fucked, en última instancia.) De hecho la única película dirigida por una mujer, que yo recuerde haber visto (aunque quizá hayan sido más), ha sido Perfume de violetas. Con una narrativa decididamente feminista, altamente deprimente y sin dejar de ser un tanto melodramática, esta película me impactó muchísimo. Me sentí muy identificada, no por haber pasado las experiencias de esta chica, sino por ser mujer y haber crecido en México, rodeada de una cultura que hace esa historia no sólo posible, sino probable. Pero volvemos de nuez al género de las mujeres sufridoras. ¿Ese es el único papel de interés que puede tener una mujer en la ficción? ¿Mártires, santas, madres, locas y putas? Si es así, no es de sorprender que todos nuestros héroes sean hombres. Sus historias al menos no son tan predecibles.

Thursday, January 29, 2009

Este blog se reserva el derecho a ponerse personal.

Aterricé en Glasgow hace exactamente 20 días. Siento que todavía no se termina mi ida a México, ese hiato. (Me gusta tanto la palabra "hiato". Mírenla, qué bonita:


hiato.

(Del lat. hiātus).

1. m. Encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas.

2. m. Solución de continuidad, interrupción o separación espacial o temporal.

3. m. Anat. Hendidura, fisura.

4. m. Métr. Disolución de una sinalefa, por licencia poética, para alargar un verso.

5. m. p. us. Abertura, grieta.



)



Escribo aquí porque ya quiero ponerme a escribir. Basta de dramas personales, de moverme más de lo que mi cerebro puede asimilar, de cruzar océanos dejando una estela personal de aproximadamente 6 toneladas de dióxido de carbono en el ozono, justo donde le duele más a la tierra, los polos se derriten vertiginosamente, las aguas suben tragándose a los pueblos, desapareciendo países enteros. (Pensé en calcular la cantidad exacta de carbono que he dejado en el ozono en mi vida, con mis viajecitos de niña chiflada. Estoy acostumbrada a volar. Lo hago desde meses de nacida. Mi destino siempre ha sido estarme cayendo constantemente entre dos mundos. Calcular el daño que he hecho y publicar la cifra aquí. Pero los números, esos qué significan. ¿Seis toneladas de carbono? Ni siquiera me los puedo imaginar. ¿Cuánto es una tonelada? Un hipopótamo pesa una tonelada. Un automóvil pesa una tonelada. Mil kilos de frijoles pesan una tonelada. Seis hipopótamos. La última vez que vi un hipopótamo fue en el parque La Pastora, he de haber tenido como 10 años. Lo más que puedo cargar en mi espalda es mi propio peso, 63 kilos más o menos. Dejé mil Jénnifers colgadas en el aire. ¿Qué significa eso? ¿Y mi culpa católica? ¿Esa a dónde me lleva? ¿Qué me hace hacer? Sólo persignarme y hundirme la culpa en el hígado, que ni siquiera me puedo confesar. Sí lo he pensado, buscar una iglesia católica y pedirle al padre que me confiese. Padre, confieso haber dejado seis toneladas de carbono en la atmósfera tan sólo en esta navidad. ¿Qué me dirá a eso? Hija, eso no es pecado. Dame algo de adulterio, de codicia, de mentiras, de jurar el nombre de Dios en vano, dímelo todo, ¿algún secreto inconfesable por ahí?, ¿cuántas veces en tu vida te has masturbado, por ejemplo? Padre, esos pecados qué importan, no matan a nadie. ¿Tienes deseos de matar a alguien, hija?)