Wednesday, March 28, 2007

Monterrey, tú y yo siempre fuimos el uno del otro

Ahora que todos los días son una despedida, Monterrey me parece menos áspera. Me gusta andar en bici por el centro, de noche, metiendo los pies en charcos sucios, para entaconarme al día siguiente e ir un desayuno ejecutivo en un palacio en la punta más alta de la loma. Me gusta andar el coche de 9 a 10 de la noche, escuchando la hora íntima de Agustín Lara en el AW. O a cualquier hora, comiéndome un cuernito y escuchando una cumbia que habla sobre quitarle la virgnindad a una chica. Me da nostalgia de antemano mi colonia que huele a galletas, el sol que todavía no llega, la central de autobuses que sabe a monedas, los cotorros de las seis de la tarde, las capas y capas de montañas mojadas que siempre me quedó pendiente trepar, los agostos de tormenta, las palmeras en la avenida Madero, los concupiscentes OPEN de los que escribió Boigen. Quiero cubrir mi cuerpo del polvo de Colón como de una ceniza sagrada. No dejan de impresionarme los contrastes, las contradicciones, los estúpidos localismos, y me siento afortunada de conocer muchos puntos de vista distintos.

Distintos
Siempre me divierte estar con un grupo de personas de un mismo gremio. Me acuerdo, por ejemplo, de cuando Charli y yo fuimos con Mario Chapa a un puestito cerca del puente del papa, donde un compa suyo tenía un negocio de arreglar aparatos eléctricos. Los dos eran expertos en teclados y sintetizadores viejos. Hablaban de modelos, de precios, de gente famosa que usó tal teclado, de métodos para arreglarlos, de dónde conseguir piezas que ya no se fabrican, de revistas descontinuadas donde se publicaron reseñas. Se apasionaban mucho. Charli y yo no podíamos agregar nada de valor a la conversación, pues evidentemente no éramos tan versados en teclados viejos. Pero igual los escuchamos divertidos, aprendiendo. Creo que me gusta tener ese papel en las conversaciones, sea con expertos en música, literatura, artistas visuales, futbol, chismes familiares; con indigenistas, veganistas, idealistas; con expertos en el reino de lo doméstico, en las noticias y la televisión; con conocedores del cine, jugadores de juegos, románticos empedernidos; o con quien sea. Sí, me diluyo y no soy experta en nada, mi pasión no da para tanto. Pero mi objetino nunca ha sido aportar algo interesante, sino recibir vampirescamente lo que se dice, y en especial, lo que no se dice.

No se dice
Sometimes I can almost touch the secrets welling up between me and everybody else.

Sunday, March 25, 2007

Sometimes you can still catch me dancing in it

Ayer pasé por el parque que me crió.
Pasé mi infancia/adolescencia sentada en esas bancas, de manita sudada siempre con un chico diferente. (Recuerdo la sensación de ya haber tenido muchos amantes antes de haber tenido uno solo.)
Creo que ese parque me formó con un montón de nociones inadecuadas sobre el amor y el romanticismo.
Ojalá me hubiera criado un bosque, un río, o una montaña.

Friday, March 23, 2007

Tacones vs feminismo, parte II

Gracias por dar su opinión. Son muy interesantes sus puntos de vista.

Quisiera aclarar que no estoy en contra de las mujeres que en lo particular usan tacones. Yo también los uso de vez en cuando, y puedo decir que hasta me gusta. Pero también me interesa analizarlo como fenómeno cultural.

En realidad, sus respuestas más que aclararme las cosas me han enredado más, lo cual siempre está chido. Porque lo que para mí en principio era un planteamiento muy simple resulta de pronto abismal por todas las cosas con las que se relaciona, y todas las cosas que implica.


Aquí van algunas notas, que no conclusiones todavía:
  • Primero que nada, me gustaría aclarar que en esta discusión cuando digo "tacones" me estoy refiriendo a toda una categoría de cosas que, como Violet y Elisa señalaron, engloba el maquillaje, la depilación, la moda, la cirugía plástica, los pelos planchados, las tangas, y muchas otras cosas, donde la mujer siente la presión de embellecerse o ajustarse a la tradición en lugar de inventar sus propias maneras de ser sexy.
  • Creo que en este siglo las mujeres nos enfrentamos cada vez con mayores expectativas. Es decir, ahora tenemos que enfrentarnos al cliché de la mujer todopoderosa, que puede hacer todo lo que hace el hombre, y lo puede hacer en tacones; así de chingona es. Una mujer de éxito sabe vestirse con estilo, es dueña de su fertilidad y tiene hijos sólo después de los 35, se sigue viendo como una modelo de revista después de los 50, y a la vez es una chingona en el ámbito profesional. Una mujer de éxito puede malabarear con todas las viscisitudes de ser mujer, y lo puede hacer usando tacones. Soy un poco escéptica ante esta imagen de la "super mujer"; me parece más bien un esperpento, inyectado de botox y falsos ideales. Anel se burla de esto, por eso me cae bien.
  • A mí sí me suena bien 70s el feminismo, pero para nada creo que haya sido una lucha que ya se ganó. Más bien siento que se ha tergiversado su sentido original. Ahora podemos votar, podemos usar anticonceptivos, y se hacen leyes para que no nos peguen nuestros maridos, pero el childcare sigue descansando prioritariamente sobre nosotras de manera individual. Creo que mientras esto siga siendo así, las cosas nunca van a estar bien para nosotras. Por otro lado, no me gusta mucho la elección de palabras. Para mí no debería haber feminismo en contraposición a machismo, sino humanismo en contraposición a imbecilidad. Me gustaría vivir en una época en que en verdad el feminismo sea una cosa del pasado.
  • Por otro lado, está el concepto de "lo femenino", que evidentemente es una cuestión cultural, forjada por las tradiciones. A mí sí me interesa cuestionar qué es exactamente "lo femenino" y por qué es así.
  • El martes me puse falda y tacones para ir a una junta, y estuve analizando cómo me sentía conmigo misma, cómo me proyectaba hacia los demás, y cuál era la reacción de los demás hacia mí. Para empezar, el guardia de la entrada del edificio donde trabajo me barrió con la mirada de pies a cabeza en repetidas ocasiones. Él normalmente sólo me saluda amablemente y ya. Creo que esto me hizo sentir sexy, pero a la vez me incomodó, pues sentí que se sintió atraído más bien a una imagen que no tiene que ver conmigo, con la que no me identifico mucho, que es la del estereotipo de la mujer "femenina". Caminar haciendo ruido me hizo sentir que mis pasos eran más seguros, sin embargo, no me apeteció salir a caminar en la hora de la comida. No podía sentarme de manera cómoda. Tuve que irme en coche, en vez de trasladarme en bici o a pie.
  • Y Juan, no entendí muy bien eso de la palanca, creo que nunca he tenido sexo con tacones puestos. Suena interesante, deberías explicarlo mejor (y no, eso no una propuesta indecorosa).
  • Iván me dijo algo muy interesante hace rato, y es que hay algo increíblemente sexy en saberse ajustar a la tradición. Nunca lo había visto así.
  • Para mí la onda de los kinks está muy ligado a una cuestión de roles: yo juego a ser la enfermera, tú el enfermo; yo juego a ser la maestra, tú el alumno; yo juego a ser la puta, tú el cabrón. Jugar esos roles en la cama es interesante. Y luego invertirlos también es padre. Como cuando intercambias ropa con tu amante, si eres heterosexual. Pero, ¿por qué será así? ¿Por qué no podemos inventar nuestros propios kinks?
  • Luego está la cuestión del trasvestismo. Un trasvesti, transexual o transgénero que no se ponga tacones es casi inconcebible. ¿Qué nos dice esto acerca del ser humano?
  • Juan dijo algo que no había considerado: que los hombres también se ponen zapatos incómodos para responder a una expectativa, como en el caso de las botas vaqueras. Creo que esto es precisamente lo que hace que el feminismo sea una discusión incompleta. Hablamos mucho de las expectativas de las mujeres, pero no de las expectativas de los hombres. Mientras que de una mujer se espera que sea bella, case, tenga hijos, se dedique a criarlos y sea sumisa, de un hombre se espera que adquiera la capacidad económica para mantener un hogar, y esto último por lo general no se considera algo tan malo como lo primero. ¿Por qué demonios no?
  • Óscar David se burló de ambos papeles tradicionales al vestirse de novia y ponerse botas vaqueras en el evento de la Primavera de los Poetas. Eso fue una declaración que movió tapetes. Aparte se veía muy bien ;)
  • Zadkiel, Sux, Jaime, Gloria, el Tino y Gaby Cantú aseguran que los zapatos no tienen por qué reflejar tus posturas políticas. Yo por el contrario creo que si una persona es abanderada del feminismo, o sea que si es feminista hardcore, el que use tacones es una contradicción. Similar a un vegano que se pusiera zapatos de piel.
  • Me encanta lo que dice Elisa Lemus, que teniendo los talones en el piso es menos fácil perder la razón. En verdad, de todas las cosas irracionales que hace la humanidad, los tacones tienen que estar dentro del top 10, o de perdido del top 20, ¿no creen?

Otras cosas que considerar en esta discusión:
  • Hasta el momento nadie ha hablado de la inmovilización. Estoy pensando, por ejemplo, en las mujeres en China, que solían vendarse los pies para poderse poner zapatos cada vez más chicos, hasta que no podían ni caminar. Estas mujeres eran casi unas muñecas, servían sólo para verse bien y para estar sentaditas. Esto estaba también asociado a la idea de la riqueza; sólo las mujeres de la éltite podían darse un lujo semejante. ¿No hay una herencia de esto en los tacones de hoy en día?
  • Tampoco nadie ha mencionado las cirugías que sirven para poder usar tacones: se acortan los dedos de los pies y se inyecta colágeno en las plantas. ¿Es mi imaginación o esto es totalmente enfermizo?
  • ¿Qué piensan de las barbies, cuyos pies ya vienen en puntillas? ¿Esto no nos daba una lección a temprana edad de lo que teníamos que llegar a ser cuando fuéramos grandes? ¿Recuerdan cuando, de niñas, se ponían los tacones de su mamá? No sé, estas cosas no dejan de molestarme.
  • Los tacones sí son muy útiles para una cosa: para bailar tango. Bailar tango en zapatos de piso es como intentar jugar futbol en tacones. Lo cual es curioso porque el tango en sus inicios se bailaba sólo entre hombres.

Tuesday, March 20, 2007

La nieve

Ojalá tengan chance de escuchar una maquetita malgrabada de La nieve, una rola que será parte de Oikomancia, demo que espero poder terminar antes de julio.

Sigan opinando sobre los tacones, el tema me interesa mucho.

Monday, March 19, 2007

¿Tacones vs feminismo?

Durante casi la totalidad de mi existencia, he tomado como una verdad autoevidente y universalmente conocida que los tacones y el feminismo no combinan. No sé por qué me parecen una contradicción las mujeres que dicen palabras como cosificación y luego se andan balanceando por ahí en sus fálicos mini-zancos, que no sólo las inmovilizan (impiden caminar grandes distancias) sino que además sirven para que las piernas se vean más largas, los traseros más lindos, y las caderas más serpenteantes. ¿Qué piensan ustedes?