Thursday, December 30, 2004
Digo, para qué me hago pendeja sola.
Las cosas me pasan como me pasan porque hay una JANE en el FUTURO, IMAGINANDO su vida del pasado (que es mi presente aquí ahora 29 de diciembre 04 a las 19.09 horas en monterrey nuevo león méxico) y todas estas historias son capricho de ELLA, todo sucede como a ella le hubiera gustado que sucediesen. Por eso me pasan puras cosas bien NEW SENTENCE. Porque JANE HACE que me pasen.
Ahora la cuestión es: ¿por qué jane quiere que jane tenga una vida tan mierdosa? ¿por qué la obliga a trabajar tanto y a divertirse tan poquito y de maneras tan retorcidas? ¿por qué no la deja vivir de vaga y tirando hueva, tal y como su Dulcineo lo hace?
Ahora la cuestión es: ¿por qué jane quiere que jane tenga una vida tan mierdosa? ¿por qué la obliga a trabajar tanto y a divertirse tan poquito y de maneras tan retorcidas? ¿por qué no la deja vivir de vaga y tirando hueva, tal y como su Dulcineo lo hace?
Tan cerca.
Pasas más de una semana cavilando y un día entero de angustia antigua trantando de decidir, y cuando al fin lo haces, obtienes un: "El Señor Dulcineo ya ha registrado su salida el día de hoy, no puedo confirmarle si volverá." Es como el día ese de los zapatos verdes. Supongo que la historia no tendría sentido si se hubiera dado el encuentro.
"Me he levantado de pronto, con la seguridad de que estabas en tu antigua casa. Pero al llegar sólo encontré el sillón verde de terciopelo todavía tibio de tí, y el humo de tu cigarro, que aún no terminaba de disiparse. La noche cayó encima de mí como cien dragones hartos de dormir." (1998)
Pero me queda el consuelo de los idiotas, el último: nos encontraremos en otra vida.
[Y también el otro consuelo de los idiotas/poetas: escribirlo como si se hubiesen cumplido todas mis incumplibles fantasías.]
"Me he levantado de pronto, con la seguridad de que estabas en tu antigua casa. Pero al llegar sólo encontré el sillón verde de terciopelo todavía tibio de tí, y el humo de tu cigarro, que aún no terminaba de disiparse. La noche cayó encima de mí como cien dragones hartos de dormir." (1998)
Pero me queda el consuelo de los idiotas, el último: nos encontraremos en otra vida.
[Y también el otro consuelo de los idiotas/poetas: escribirlo como si se hubiesen cumplido todas mis incumplibles fantasías.]
Wednesday, December 29, 2004
Saturday, December 25, 2004
Tú me dices que me quieres y yo no te creo nada.
Cómo se puede creer lo que otra persona te dice? Es como el problema de los estados mentales de los demás, no hay manera de saber que existan y que por ende son humanos, no robots. No hay más que dar saltos de fe. Pero parece estúpido hacer eso por alguien que no sea uno mismo.
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