Thursday, December 30, 2004

Tan cerca.

Pasas más de una semana cavilando y un día entero de angustia antigua trantando de decidir, y cuando al fin lo haces, obtienes un: "El Señor Dulcineo ya ha registrado su salida el día de hoy, no puedo confirmarle si volverá." Es como el día ese de los zapatos verdes. Supongo que la historia no tendría sentido si se hubiera dado el encuentro.

"Me he levantado de pronto, con la seguridad de que estabas en tu antigua casa. Pero al llegar sólo encontré el sillón verde de terciopelo todavía tibio de tí, y el humo de tu cigarro, que aún no terminaba de disiparse. La noche cayó encima de mí como cien dragones hartos de dormir." (1998)


Pero me queda el consuelo de los idiotas, el último: nos encontraremos en otra vida.

[Y también el otro consuelo de los idiotas/poetas: escribirlo como si se hubiesen cumplido todas mis incumplibles fantasías.]

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