Me gusta el cine francés porque (además de que el francés suena a poesía sin importar si están diciendo cosas bellas o leyendo un manual operativo de un electrodoméstico) tiene un respeto por el silencio que me perturba. Una de las películas que más me ha marcado en mi vida es la de Dans ma peau. Específicamente la escena *spoiler ahead* donde está en una cena de trabajo y ella, después de clavarse mucho en la manera en que la gente corta la carne en sus platos, no puede contenerse más y alquila una habitación para estar con ella misma. Corta pedazos de su piel, chupa su propia sangre como si besara a un amante, y se ama infinitamente mientras guarda las reliquias de su cuerpo en su billetera. La escena es gore y erótica al mismo tiempo, pero eso no es lo perturbador. Lo perturbador es que la mujer está sola y hace todo en secreto. Incluso inventa historias locas para que su amante piense que lo de las cicatrices fue un accidente.*
Nunca toco la tierra con mis pies. Mis pies tocan calcetines y zapatos, metáfora de mi piel. Mis calcetines tocan zapatos, que tocan los pedales del coche. Los pedales del coche accionan cosas en el motor que desconozco. El coche es metáfora de la rueda, metáfora del caballo, metáfora de mis piernas. Las llantas del coche tocan asfalto, metáfora de la tierra. Yo nunca toco.
A veces siento que soy enteramente capaz de perder los estribos a la manera de la mujer de Dans ma peau. El viernes en la noche, por ejemplo, caminé descalza en la lluvia por todo Zuazua desde Cinco de mayo hasta Madero. Es incontable la cantidad de estímulos inesperados que recibí recorriendo las sucias calles del centro. Mies pies, que casi nunca tocan, estaban extasiados, y no importaba pisar piedritas y vidrios rotos, atravesar alcantilados desbordándose, temer que, en la oscuridad, una rata se acercara y me mordiera el dedo gordo.
Me proclamo parte de esa generación que es adicta a sentir.
otro de los 7 remedios escogidos de las gotitas naturistas: miedo a perder el control por completo.
ReplyDeleteeso parece como si te hubieran concedido siete deseos.
ReplyDeletede hecho 7 son poquitos.
ReplyDeletepero abrí el frasquito y no salió ningún génio.
esa foto duele
ReplyDeletey yo que soy masoquista
ReplyDeleteAy, quiero sentir: ¿Quieres ser la fetichista de mis pies?
ReplyDeleteBesos,
Óudi-Ló.
PD: yo voté por ruidos en el techo!
imbecil
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