Saturday, January 29, 2005

Love Fundamentalists.

Hubo un momento, no alcanzo bien a imaginar cuándo, en que alguien le metió la palabra "amor" a la fórmula "matrimonio". Ya no lo habrían de decidir (supuestamente) los padres, ni los apellidos, ni el tamaño de la dote... no, nada de eso: el matrimonio ahora sería parte de la vocación de la pareja, de los jóvenes que acababan de encontrar el uno en el otro, a su media naranja, a la persona con la cual compartir el resto de sus vidas. Cuán extraño le habría parecido la idea a la gente que hacía las cosas como antes, cuando el matrimonio era un simple y sencillo contrato de negocios.

Pero luego, ocurrió algo que nos complicaría a todos las cosas aún más. Alguien le sacó la palabra "matrimonio" a la fórmula "amor". Así es, una vez inventado el concepto de amor-media-naranja, el amor se convirtió en una fórmula, llena de clichés, lugares comunes y molestas tarjetas del día de san valentín. Y ahora el amor ya no estaría atado (según esto) a las estúpidas convenciones sociales y a la burocracia del gobierno... no, nada de eso: ahora el amor trascendería todas esas inútiles hipocresías. Claro, eso explicaría a todas las parejas felizmente unidas en una relación mutuamente favorable que vemos todos los días por ahí...

Me parece muy extraño que tan poquita gente aparte de mí tenga problemas con todo esto. Creo que el amor es una cuestión cultural. Creo que la gente tiende a tomar como un valor absoluto e incuestionable algo que es un mero concepto volátil producto del delirio colectivo del particular momento sociohistórico en que vivimos.

Creer en el amor es como creer en dios. El libro sagrado del amor actual son las películas románticas. Y los seguidores de de esa religión le dedican dican su vida entera, y hasta hacen guerra santa contra los incrédulos como yo.

Thursday, January 27, 2005

Cuarentena Intelectual.

No estaría mal hacer el siguiente experimiento: privarme de todo estímulo exterior, internet, gente, tiendas, libros, todo aquello que pueda influenciar la manera en que pienso, para ver si hay una Jane a priori, para ver si no soy realmente nada más que la suma de mis recuerdos, libros favoritos, discos, películas, amigos, sitios preferidos de internet y mis programas favoritos de televisión. Creo que nos sorprenderíamos de ver cuán poco hay de nosotros abajo de toda esa mierda.

Por lo pronto procuro alejarme de mis principales influencias, a ver si consigo vislumbrar aunque sea un cachito de esa Jane, y lo que esa Jane quiere.

Odio citar a A. Gala, pero tiene tantísima razón:

"Jamás os anuléis por responder a la esperanza ajena, porque os traicionaréis y traicionaréis, en el fondo, a quien espera lo mejor de vosotros."