Friday, February 19, 2010

OMISIÓN

dos cabezas de cabra
desbocadas, filatelias y huesos tubulares, eyeballs
sobre hielo, y nos vamos
por grado de clase social:
mentira
                      semi-mentira
                                                        pecar a voces
te quiero
como la madre quiere al pródigo
smug and knowing
que volverías
                                                        y otra cosa:

esa tarde lamimos las flores
las botellas flotando en el agua
los hongos que plantan esporas
en los pechos de los insectos
y ni una vez nos detuvimos
a decir: esto somos

Sonará muy pendejo, pero yo no sabía

que tomar café era gran parte de lo que me daba insomnio y en consecuencia pasé como año y medio sin dormir. Lo que es aún más pendejo es que nunca se me ocurrió, en esas madrugadas de estruendosos parpadeos a la Bob Esponja (a causa de los pupilentes resecos), que la alternativa a perderse en la cajita sagrada de los recuerdos (tonterías del orden de los pétalos secos, los ticketes del teatro experimental y las palabras recortadas de mi último poema dadaísta) era ponerme a inventar otros mundos lingüísticos, afectivos y metafísicos. Creo que mi imaginación simplemente se queda corta. Además de eso, este blog se ve muy noventero, y eso que fue creado en el 2004. Ese fue el año en que cuidaba mi peinado (¿será que España es demasiado chic?), usaba chaquetas compradas en Zara rebajas y salía a correr todos los días tan pronto saliera el sol. Tal disciplina no me valió para mucho. Siempre me lo he preguntado:

si madrugara,
¿Dios me ayudaría?
¿sería una mejor persona
si fuera al gimnasio
me untara aceite en las piernas
y aprendiera, por ejemplo,
las reglas del ajedrez?