Saturday, February 14, 2009
Freddy Raphael y por qué darles a las mujeres algo inteligente qué decir
Hace unos días Freddy Raphael vino a platicarnos de su trabajo. Nos dijo, así como de pasada, que al escribir guiones cinematográficos, era muy importante tratar de escribir buenos papeles para las mujeres, porque muy pocas veces tienen oportunidad. Y que aunque las mujeres no sean las que hagan las películas, definitivamente tienen el poder de influenciar a quienes sí las hacen, así que hay que mantenerlas contentas. Este comentario me vino como un shock porque nunca había pensado en ello: ¡es verdad! ¿qué personajes femeninas memorables hay en el cine? Juana de Arco, ajá, ¿quién más? No se me ocurría ninguna. Todas mis películas favoritas giran en torno a un hombre como personaje principal y todos mis directores favoritos son hombres. En las películas de Kubrick, por ejemplo, que me gustan mucho, las mujeres están destinadas a ser deslumbrantemente bellas y desnudas (fucked, en última instancia.) De hecho la única película dirigida por una mujer, que yo recuerde haber visto (aunque quizá hayan sido más), ha sido Perfume de violetas. Con una narrativa decididamente feminista, altamente deprimente y sin dejar de ser un tanto melodramática, esta película me impactó muchísimo. Me sentí muy identificada, no por haber pasado las experiencias de esta chica, sino por ser mujer y haber crecido en México, rodeada de una cultura que hace esa historia no sólo posible, sino probable. Pero volvemos de nuez al género de las mujeres sufridoras. ¿Ese es el único papel de interés que puede tener una mujer en la ficción? ¿Mártires, santas, madres, locas y putas? Si es así, no es de sorprender que todos nuestros héroes sean hombres. Sus historias al menos no son tan predecibles.
Thursday, January 29, 2009
Este blog se reserva el derecho a ponerse personal.
Aterricé en Glasgow hace exactamente 20 días. Siento que todavía no se termina mi ida a México, ese hiato. (Me gusta tanto la palabra "hiato". Mírenla, qué bonita:
hiato.
(Del lat. hiātus).
1. m. Encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas.
2. m. Solución de continuidad, interrupción o separación espacial o temporal.
3. m. Anat. Hendidura, fisura.
4. m. Métr. Disolución de una sinalefa, por licencia poética, para alargar un verso.
5. m. p. us. Abertura, grieta.
)
Escribo aquí porque ya quiero ponerme a escribir. Basta de dramas personales, de moverme más de lo que mi cerebro puede asimilar, de cruzar océanos dejando una estela personal de aproximadamente 6 toneladas de dióxido de carbono en el ozono, justo donde le duele más a la tierra, los polos se derriten vertiginosamente, las aguas suben tragándose a los pueblos, desapareciendo países enteros. (Pensé en calcular la cantidad exacta de carbono que he dejado en el ozono en mi vida, con mis viajecitos de niña chiflada. Estoy acostumbrada a volar. Lo hago desde meses de nacida. Mi destino siempre ha sido estarme cayendo constantemente entre dos mundos. Calcular el daño que he hecho y publicar la cifra aquí. Pero los números, esos qué significan. ¿Seis toneladas de carbono? Ni siquiera me los puedo imaginar. ¿Cuánto es una tonelada? Un hipopótamo pesa una tonelada. Un automóvil pesa una tonelada. Mil kilos de frijoles pesan una tonelada. Seis hipopótamos. La última vez que vi un hipopótamo fue en el parque La Pastora, he de haber tenido como 10 años. Lo más que puedo cargar en mi espalda es mi propio peso, 63 kilos más o menos. Dejé mil Jénnifers colgadas en el aire. ¿Qué significa eso? ¿Y mi culpa católica? ¿Esa a dónde me lleva? ¿Qué me hace hacer? Sólo persignarme y hundirme la culpa en el hígado, que ni siquiera me puedo confesar. Sí lo he pensado, buscar una iglesia católica y pedirle al padre que me confiese. Padre, confieso haber dejado seis toneladas de carbono en la atmósfera tan sólo en esta navidad. ¿Qué me dirá a eso? Hija, eso no es pecado. Dame algo de adulterio, de codicia, de mentiras, de jurar el nombre de Dios en vano, dímelo todo, ¿algún secreto inconfesable por ahí?, ¿cuántas veces en tu vida te has masturbado, por ejemplo? Padre, esos pecados qué importan, no matan a nadie. ¿Tienes deseos de matar a alguien, hija?)
hiato.
(Del lat. hiātus).
1. m. Encuentro de dos vocales que se pronuncian en sílabas distintas.
2. m. Solución de continuidad, interrupción o separación espacial o temporal.
3. m. Anat. Hendidura, fisura.
4. m. Métr. Disolución de una sinalefa, por licencia poética, para alargar un verso.
5. m. p. us. Abertura, grieta.
)
Escribo aquí porque ya quiero ponerme a escribir. Basta de dramas personales, de moverme más de lo que mi cerebro puede asimilar, de cruzar océanos dejando una estela personal de aproximadamente 6 toneladas de dióxido de carbono en el ozono, justo donde le duele más a la tierra, los polos se derriten vertiginosamente, las aguas suben tragándose a los pueblos, desapareciendo países enteros. (Pensé en calcular la cantidad exacta de carbono que he dejado en el ozono en mi vida, con mis viajecitos de niña chiflada. Estoy acostumbrada a volar. Lo hago desde meses de nacida. Mi destino siempre ha sido estarme cayendo constantemente entre dos mundos. Calcular el daño que he hecho y publicar la cifra aquí. Pero los números, esos qué significan. ¿Seis toneladas de carbono? Ni siquiera me los puedo imaginar. ¿Cuánto es una tonelada? Un hipopótamo pesa una tonelada. Un automóvil pesa una tonelada. Mil kilos de frijoles pesan una tonelada. Seis hipopótamos. La última vez que vi un hipopótamo fue en el parque La Pastora, he de haber tenido como 10 años. Lo más que puedo cargar en mi espalda es mi propio peso, 63 kilos más o menos. Dejé mil Jénnifers colgadas en el aire. ¿Qué significa eso? ¿Y mi culpa católica? ¿Esa a dónde me lleva? ¿Qué me hace hacer? Sólo persignarme y hundirme la culpa en el hígado, que ni siquiera me puedo confesar. Sí lo he pensado, buscar una iglesia católica y pedirle al padre que me confiese. Padre, confieso haber dejado seis toneladas de carbono en la atmósfera tan sólo en esta navidad. ¿Qué me dirá a eso? Hija, eso no es pecado. Dame algo de adulterio, de codicia, de mentiras, de jurar el nombre de Dios en vano, dímelo todo, ¿algún secreto inconfesable por ahí?, ¿cuántas veces en tu vida te has masturbado, por ejemplo? Padre, esos pecados qué importan, no matan a nadie. ¿Tienes deseos de matar a alguien, hija?)
Sunday, January 25, 2009
Esto mismo les pasa a ustedes o es sólo a mí?
Es domingo a mediodía y no había checado mail desde el viernes en la tarde. Entre cosas del trabajo, la escuela y comunicaciones personales de GRAN IMPORTANCIA, tengo en mi inbox 37 correos nuevos que requieren de mi atención completa, después de haber eliminado los que no sirven, y sin contar los que ya abrí pero no he tenido chance de contestar, y sin contar los que ya abrí hace mucho y que no he tenido el espacio mental y la claridad para dedicar horas en elaborar mi cuidadosa respuesta epistolar, y sin contar tampoco facebook, donde no me he metido bien como desde navidad porque me da miedo la avalancha... no sé ni cómo empezar a abordar mi vida cibernética. a veces me dan ganas de cancelar todas mis cuentas y, ya saben, ese sueño hippy de irme a una isla y dedicarme a escribir. Escribir de verdad.
Sunday, December 07, 2008
Me acuerdo de México y su deéfe
y de su luz idílica, con sus arboledas y sus bellas artes, su metro y su chapultepec sus tortas suizas y su xochimilco, sus quesadillas de flor y la casa de Icaza, llena de elepés que compró a cinco pesos en el tianguis más arrabalero del cual por supuesto ya olvidé el nombre, y que el chico fresa que me sacó en un date en su coche fresa me dijo que cómo pude ir ahí, que era el peor lugar, que me debería de andar con más cuidado, mientras seleccionaba otra canción en su ipod, nunca escuchando una canción completa porque no es necesario, y controlar la palanca de cambios y el volante y el ipod y la conversación con una agilidad que me dejaba estupefacta, hasta que tuve que pedirle que me dejara bajar aquí, donde sea, pero ya, y aparecí en una avenida no sé dónde, y caminé un par de horas en busca de alguna parada de metro, o de perdido de una nieve o un elote, pero al no encontrarlos me metí a un sanborns y pedí un chocolate caliente y me lo trajeron tibio, y al día siguiente era una mañana relavada y nos atoramos por tlalpan en un tráfico repleto de vochotaxis, tratando de encontrar el periférico, y en la noche nos idiotizamos en el alicia y de regreso a nuestro hotel tuvimos que dar muchas vueltas porque reforma estaba tomado por amlo, y en coyoacán comimos chococrispis hasta que nos dolió la panza, y elisa lemus me prepara un litro de té de manzanilla para llevar en el camión, explicando que a clementina se le echó a perder el plan de atrapar al novio para siempre, y la mamá del primo de Carlos nos explica que nunca prenden el clima ni usan cobijas, y me dio una pastilla para los gases, que seguro en un viaje tan largo tendría la panza hecha un desastre, y nos recuerda que cerremos el portón eléctrico cuando salgamos en la mañana porque sí es la roma pero better safe than sorry. Y claro que debe ser una visión demasiado romantificada, puros viajes de tres, cuatro días que me dejan la impresión de que el deéfe ha de ser la mejor ciudad donde se puede vivir, qué parís ni qué new york ni qué ocho cuartos. Por otro lado cuando pienso en los problemas, pienso en Monterrey, al que conozco mejor, pienso monterrey y pienso polvo, montañas sí pero que nunca hay tiempo de trepar, conductores de camión que se clavan la feria, puente del papa con chatarra china a cambio de nostalgia, pienso mamá, camioneta, banamex, galerías, eich-i-bí constitución, mitras norte, mi gato atropellado, mecánicos grasientos, enormes almacenes de llantas, fundidora, basílica, gimnasio, la risca, trasvestis en la noche, dolor de ovario, gobierno. Pienso en mi casa con el balcón apestando a perros, los tubos salidos, los mosquitos en el refri, mis libros. Pienso en los treviño y sus ortodoncistas, la facultad de medicina, los herbolarios de magia negra, los vagabundos durmiendo en cartones afuera del seven, las naranjas podridas por juan méndez en la noche y mi vida que se iba pareciendo cada vez más a una parodia de Sex and the City. Recuerdo, como para convencerme a mí misma de que no quiero vovler, que el único lugar donde podía tomarse un café decente era el starbucks, que había que andar en coche a todos lados, que yo iba a los quinceaños en el Vat Kru, que me iba en bici al trabajo contra mareas de mentadas de madre de los traileros, que me sentía muy sola. Pienso Monterrey y pienso carne asada, villancico, taco contra cruda, pizza del iguanas, museo del títere. Y cómo volver sin sentirme atropellada, cómo volver a aprender a cruzar la calle sin esos botoncitos para semáforo de peatones, cómo volver a no darle limosna al que pide en el semáforo, o decirle al que te lava el parabrisas que ahorita no que no tengo nada de feria, y escuchar pacientemente mientras tu mamá te cuenta el último episodio de la muchacha, o leer que algún antropólogo gringo ha certificado que los pandilleros de sierra ventana en el fondo son buenos. Qué fácil es quererte, así de lejitos, cuando por fin me han ofrecido un trabajo de verdad y yo me he dado el lujo de decir que no, porque aquí mi cumbre borrascosa se está estupendamente sin enterarme de que afuera hay un mundo, y claro que esto ya lo he dicho muchas veces y ya perdiendo el chiste, pero no te voy a salvar, México, eso ni capulina lo puede.
Thursday, November 27, 2008
La historia de la chatarra toxicriminasty
Ésta dice muy elocuentemente algo que no puedo terminar de articular cuando me dice mi mamá que ya me pasé de bayza, que me compre unos zapatos nuevos. Siempre me sorprende toparme a gente que todavía piensa como la generación de mis papás: tíralo y cómprate uno nuevo, al cabo están bien baratos, sin parar a pensar por un minuto en el verdadero, incalculable coste.. Pero bueno, también creo en la capacidad del universo para resolverse a sí mismo.. De alguna manera la crisis financiera quizá ayude un poco: si hay menos dinero hay menos consumismo hay menos producción hay menos contaminación. Me emociona mucho, de hecho, todo este asunto de la crisis financiera porque si las cosas se ponen tan mal como en 1939, tendremos que recuperar el sentido común de nuestros abuelos. Preveo un éxodo de las ciudades a las zonas rurales, porque las ciudades ya no nos están dando ese progreso que nos tenían prometido. Vámonos todos, a sembrar nuestros propios vegetales y producir nuestros propios utensilios.
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