Tuesday, April 17, 2007

El pozo de Murakami

El cuerpo humano es una cosa aparatosa e impráctica que requiere demasiado mantenimiento. No pocas veces me he lamentado por ser un cuerpo humano y tener necesidades estúpidades como comer, amar y defecar. No sólo eso, sino que si somos sedentarios (y la mayoría lo somos hoy en día, aunque sea un poco) hay que mantener en un estado mínimamente higiénico nuestro entorno de vivienda, lo que implica barrer, trapear, lavar baños, platos, sacar manchas. Convivir con trapos y productos químicos especializados. Qué fastidio. Quién quiere perder el tiempo en esas tonterías cuando podríamos estar desconectados, flotando en la dimensión no material del mundo, teniendo ideas sublimes y creando belleza abstracta en nuestras mentes poderosas.

Pero cuando ando un poco sensata (y lamento decir que esto no ocurre tan a menudo como quisiera) veo claro que los quehaceres materiales, aparentemente tan desdeñables, existen precisamente para anclarnos a la tierra. Para impedir que atravecemos la estratósfera y nos perdamos en el espacio exterior con nuestros pensamientos bellos y sublimes. No podemos cuestionarnos sobre la existencia continuamente; de vez en cuando hay que bajar a comer.

En el mar de las ideas, nuestro anzuelo flota sin rumbo. Hay que ponerle una pieza de plomo para mantener recto el hilo. Nuestra brújula es el peso de los días.

Me costó trabajo entender por qué Tooru Okada ponía tanta atención a los quehaceres domésticos. En Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, lo vemos pasar mucho tiempo lavando trastos, yendo a la lavandería, haciendo de comer. En las primeras páginas, Kumiko, su esposa le pregunta si está bien. «Siempre hago la limpieza cuando estoy alterado», nos confiesa. Cuando esto no le fue suficiente, tuvo que bajar a un pozo. Buscar lo sublime desde lo más bajo.

Y no se refiere a la bajeza del mundo, a la vida disoluta (como diría mi madre) y al pecado (como diría su confesor). Esta es la interpretación de muchos escritores contemporáneos, y me parece que pierden un poco de vista algo escencial, aunque no sabría definirlo con exactitud. Pero sí sé que lo que Murakami persigue simplemente se refiere a lo bajo, es decir, lo que está más cerca de la tierra en el sentido más literal que hay.

Los japoneses son buenos oikomancistas.





(nota: post escrito a altas horas de la madrugada. no nos hacemos responsables por sus inexactitudes)

Wednesday, April 11, 2007

Tacones vs feminismo, parte III

¿Por qué no hay tantas mujeres que viajan solas? En un viaje por tierras inhóspitas y de tercer mundo, las mujeres corremos el mismo peligro que los hombres de ser asaltadas, golpeadas, atropelladas por camiones despiadados que van en sentido contrario, toparnos con lunáticos, caer por precipicios, rompernos huesos, enfermarnos del estómago en lugares alejados de servicios médicos decentes, y muchos otros infortunios que pueden ocurrirle a cualquier viajero. La única diferencia que se me ocurre es el peligro de la violación. Probablemente sea eso lo que nos mantiene encerradas en casa después del anochecer, nos hace vestirnos zarrapastrosas para no llamar la atención de los pervertidos, y nos hace que queramos viajar acompañadas.

Seguro ya inventaron productos semejantes al cinturón de castidad que se usaba en la época de la inquisición. Tal vez con uno de esos una mujer podría viajar sola por el mundo, entaconada o no, en minifalda o no, sin sentirse tan vulnerable. Pero esto parece demasiado insano.

La otra opción sería tratar de no valorar tanto la propia integridad como lo haría una mujer mexicanacatólicadeclasemedia, de manera que una violación no fuera considerada algo peor que un golpe o herida en cualquier otra parte del cuerpo. Pero esto parece tan difícil como despedirse de la propia identidad. Una onda demasiado zen para una persona promedio como yo.

Ni siquiera estoy segura de qué tan común sean las violaciones en diferentes partes del mundo, tal vez no hay un porcentaje de incidencias tan grave como para que tengamos miedo, tal vez es sólo es un mal abstracto que nuestras madres nos han hecho temer para que nos portemos bien, como el chamuco o el coco. La negación es una buena solución para casi todo. Lo que no exista en la mente no existe en la realidad. Claro.

El mundo es simplemente injusto, no?

De lo que no se puede hablar, hay que callar,

dijo Wittgenstein, pero este charco oscuro que va creciendo entre las dos paredes me parece cada día más absurdo.

Thursday, April 05, 2007

Cómo cala el sol en la sierra

Ando en la sierra Tarahumara, no esperen posts nuevos antes del martes.

(Lo sabio es no aprender, decíamos, caminando por las calles desiertas, que de ciertas no tenían nada.)
(Me duele ese brazo al que yo me asía cuando me sentía un poco extenuada, un poco acompañada, un poco.)
(Me molesta este silencio donde debería haber ruido; este ruido donde debería haber silencio.)

Monday, April 02, 2007

Hoy me dieron ganas de cambiar mi template de Blogger.

Hasta ahora me había gustado mucho mi template pasado de moda y nada personalizado. Me gustaba no mover un dedo por hacer los textos más llamativos. I will not write for the non-readers, decía yo. Para qué quiero complacer lectores que necesitan un banner expresivo, esquinas redondeadas, colores agradables, fotos interesantes, listas, viñetas, encabezados impactantes y palabras clave para poder leer un texto. Si hubiera podido, hubiera publicado mi blog en Porrúa.

Pero bueno. Supongo que tampoco hay que aferrarse a ideales inservibles. ¿Quién se apunta para diseñar mi imagen? OO