Un día me levanté y decidí cortarme la mano. Lo había visto todo muy claro y siempre que hago eso no titubeo ni un segundo. The ultimate work of art, o algo así, aunque creo que pensé que me volvían a crecer, como el pelo. Empecé por el dedo anular izquierdo. Corté justo debajo del nudillo. Flexionaba el dedo para hacer el lugar del corte más visibe. No era tan diferente de cortar un pollo. La sangre no saltaba. El cuchillo era el serrated bread knife que tengo, no tenía tanto filo, pero tampoco hacía falta. Luego el dedo medio. Luego el dedo chiquito. Me quedó parte del hueso sin carne. Me dejé el pulgar y también el índice, para guardar parte de la funcionalidad de la mano, especialmente cuando me di cuenta de que no me volvían a salir. Una benda tal vez para disfrazar? Cuánto se tardaría en cicatrizar? Entrevista con mi padre: ¿y ahora cómo vas a trabajar, cómo vas a escribir? Casi siempre escribo en la libreta, o puedo usar voice recognition software. Se me ocurre que si aprendo a tocar el piano, seré mucho mejor. Con los pies, puedo diseñar unos pedales....
Todos los días los nudillos restantes me han sacado de quicio. Mis manos huesudas.
Mientras tanto me dedico a servir café en una cafetería de varios pisos. Tengo que aprender a organizarme bien y recordar las cosas, llevar las cosas en orden para no dar tantas vueltas.




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