Estoy cansada, no puedo verte y no entiendo
cómo puedes parecer a cada rato que terminas
para de pronto abrirte a otra plaza insospechada
a otra catedral. Me sacas de quicio.
No me entra tu belleza, no me empapo de tu sol.
Sol albino, sol huidizo
enmascarado, escolástico
engañol de siglos, pisaflejante,
pedestal siniestro, taladro hundido.
Éntrame por los techos de lupa
egárzame del riel de las cortinas.
En la febril danza de las horas
persigo tu marca circular
una gota en cada cuarto de la casa
una gota en cada cuarto de la hora.
En círculos me froto las piernas y los brazos
en un intento por echar a andar la sangre.
Me tomo un té de gengibre con chile y whisky y sal
y miro otra vez aquél móvil que compré cuando iba a dejarte:
Todavía tiene le suena diario una alarma a las 8 de la mañana, que dice: "al parque, a estar bien." Le puse el mismo timbre que sonaba cuando me llamaba Andrés, para engañarme a mí misma desde el sueño con un poquito de emoción: ¡me quiere! Si ese era el único impulso que podría sacarme de la cama, que así fuera. Y me ponía los tenis, que no las zapatillas. Los tenis: un teni y otro teni, y unos chorts y una camiseta, que no el chandal. La camiseta y los chorts. Y me iba a correr al parque para de perdido producir algunas cuantas endorfinas naturales antes de las sobredosis de café, colacao y nutella imitación, y no entendía cómo el verano quemó toda la yerba, ¿cómo pueden vivir así? Granizado de limón, horchata, un pincho de tortilla, bajar a tomar algo y reírse de los chistes malos de los cuatro abuelos o la tele. Y entonces trataba de tranquilizarme a mí misma: es como Zacatecas, mira las calles, esto es hermoso. Y volvía a Zacatecas y no lo hallaba y volvía a Monterrey y ahí menos, y entonces sólo me quedaba decir espérate aquí no cambies que algún día volveré. Pero volver a dónde, A DÓNDE, ¡carajo! Si yo nunca he estado en ninguna parte.
"La crisis de cuarto de vida" me explicó Kirsty "es cuando le echas la culpa a la desfavorable localización geográfica. Piensas que esa es la razón de que tu vida no tenga sentido, y si tan sólo pudieras largarte a otro lugar, ¡a donde sea! todo se arreglaría. Y claro que así nunca se arregla. De hecho las cosas empeoran, porque tienes tu misma vida pero con menos dinero y menos amigos. Y entonces regresas derrotado a casa de tus padres, te tragas el orgullo, tomas un empleo de oficina, y haces lo mismo que el resto del mundo: tomar una pareja y hacer tu propio idilio. Ya con todas las decepciones que has sufrido eres mucho menos exigente así que cualquier persona que no hiera el ojo y sea más o menos apasible bastará y podrán durar juntos muchos años. Y así le sigues hasta que llegas a los cincuenta y te da menopausia o te compras un convertible rojo, y todo empieza otra vez."
"Chale" le contesté, con mi acento glasgüense. "Creo que llevo toda la vida ¡toda! haciendo precisamente eso. Creo que mis padres nunca superaron su crisis de cuarto de vida. Tuve mi primer 'echarle la culpa a la localización geográfica y huir de donde estés con la esperanza de encontrar algo mejor' a los 13 meses de edad; mi primer 'regresar derrotado a casa de tus padres' a los 4 años; y mi primer empleo de oficina (hecho verídico) a los 14. Nunca me he permitido pertenecer. Creo que no sabría cómo funcionar si no fuera extranjera."
"Es muy simple" me contesta. "Tállate los ojos y mira bien dónde estás. Camina descalza, vale madre que haga frío."
"Eso ya está muy zen, ¿no?"
"Eres la única persona que conozco que utiliza la palabra "zen" como insulto."
"No es insulto es sólo... sólo... sólo que no es para mí."
Qué lindura. Siempre he pensado que moverse de espacio geográfico no necesariamente cambia tu vida.
ReplyDeleteSobre todo si quien lo hace, lo hace porque "huye" de alguna mierda
ReplyDeletegracias, mujer.
ReplyDeletewow! me identifiqué en más de un párrafo... también quise moverme de espacio geográfico para huir, pero no me atreví, me dio miedo lo demás...
ReplyDelete"el movimiento no cambia tu forma de ser"
ReplyDeletesaúl hernández, el de caifanes
here...there...not quite...se te quedó algo de judía errante...ah! esa ciudad del monte
ReplyDeleteNo concuerdo que el movimiento no cambia tu forma de ser al menos que lo veas de una manera plenamente física.
ReplyDeleteUn hombre sabio una vez me dijo que hay 3 cosas que cambian tu vida:
El aprender otro idioma.
El conocer a alguien que no es de tu mismo país.
El ir a otro país que no es el tuyo.
En mi propia experiencia el haberme mudado de un país a otro si fué algo que me abrió los ojos... Me permitió ver cosas que la gente usualmente no veía (metafóricamente hablando).