que voy postergando, como el mould que va creciendo detrás del armario, o el cochambre bajo el refri? No es que se me hayan acabado las palabras, es que mis problemas han dejado de importarme, y mis problemas eran, creo, el tema principal de este blog: la incomprensión adolescente, la lucha contra el mundo, los papeles de género que nos tocó vivir, el vértigo de estar para siempre cayéndome entre dos sillas.
De momento me importan mucho más otros problemas ante los cuales me siento completamente incapaz de hablar. La violencia de clases, la política del desperdicio, las industrias malignas, el pinche primer mundo y los fresas maricas que lo habitan, los horrores de la historia, latinoamérica y su daga en el corazón. Me gustaría ser más inteligente, decir por ejemplo: esto está mal, aquello debería cambiar, protesto. Que un gran diluvio universal se lleve nuestra pusilinamidad generalizada.
Thom estaba leyendo un libro llamado "Learned Optimism" en donde venía un test para saber qué tan optimista eres. A mí me salió que soy "marvellously optimistic" y "won't be needing to read the rest of the book."
Debo acordarme de eso la próxima vez que camine por el centro de Glasgow de noche en fin de semana, atestiguando tanta asquerosa decadencia y estrés. Se supone que uno sale de noche para relajarse y pasarla bien, en cambio, aquí les gusta estresarse y ponerse violentos: mujeres en ropa diminuta cayéndose de sus tacones, fish and chips embarrados en el suelo porque a alguien ya no se le antojó y como si no costaran como 60 pesos la ración, chicos agarrándose a chingazos endemoniados, yo sin un pound en la bolsa y pensando: de dónde sacan tanto dinero para ponerse así? Si cada cerveza cuesta 70 pesos... Es esto lo que sostiene la industria? La economía de la ciudad? No sé ni qué decir al respecto, ni siquiera puedo comenzar a explicármeloa mí misma.
Música. Es demasiado caro ir a tocadas. Y se me vuelve cada vez más aparente el significado del pop rock: son niños blancos que tienen dinero para vestirse bien y comprar equipo, pagar sus private lessons, pagar sus estudios de ensayo y grabación. Y son buenos, su técnica es impecable, y los instrumentos que utilizan son novedosos, ya no se quedan sólo en la guitarra eléctrica, cellos, violines, acordeones, ukuleles son básicos. Y sus opiniones políticas le tiran al liberalismo de derecha, que cada quién se rasque con sus propias uñas, de preferencia con ropa limpia y sentados en sus sillas de Ikea por favor. Y a lo ligeramente distinto hay que tenerle miedo, porque no se puede saber de un vistazo si alguien es normal o un completo psicótico. Y aparte de esos niños blancos no se me ocurre gente en el mundo con la que me sienta menos identificada, excepto quizá los CEO de empresas altamente contaminantes. Quizá sea injusta, o exagere demasiado, pero así me siento. Por eso no me he movido tanto con la música.
Ya viene el otoño, las hojas empiezan a amarillear, el viento se pone más helado, hay una sensación de consuelo en las estaciones: se sabe que el tiempo nunca deja de pasar, y con él todos los males del mundo. Y ya me voy equipando para invernar: mi hermana y yo nos compramos una batería. Alguna cosa buena ha de salir.
corporaciones malignas, contaminación y fin del mundo todo para que los chicos del primer mundo puedan seguirse divirtiendo. y luego uno termina siendo un vendedor y recuerda 20 years of schooling and they put you in the day shift! Parece que la muerte es The Ultimate Trip, el colocon final. En verdad crees que alguien pueda hacer algo para cambiar todo lo que pasa? o que solo es para tener una conciencia tranquila? yo, la neta, quiero ver el fin del mundo, espero que los mayas esten en lo correcto y en unos cuantos años mi sueño se cumplira.
ReplyDeletebueno creo que solo queria decir, "hey como estas?¨