Caminando por aquí voy reconociendo los nombres de mis personajes. Lauder, Fanny, Sandy, Morten, Angus... Incluso Jennifer. Hay tantas Jennifers que me dan ganas de vomitar. todos estos nombres existen y son comunes, los veo en letreros, los oigo mencionar. Los reconozco, y pienso: yo no los inventé, fue Glasgow quien me inventó a mí inventando estos personajes. El más ridículo fue el que encontré hoy: Munir. Piche Munir, así nomás, en el camino a mi casa en la cima de la colina. M U N I R, las letras claramente inscritas en una placa atornillada a una casa, sin ninguna otra explicación. Me dieron ganas de timbrar, y vomitarle a quien abriera -sin ninguna cortesía ante su estado de confusión- estos extractos de mis diario de 1999:
"Un día me desperté con la seguridad de que habías regresado a tu pequeña casa. Te supe sentado en tu sillón de terciopelo verde, fumando despacio, en la oscuridad. De un brinco me levanté y corrí por días y días a buscarte.
Llegué arrastrándome a donde ya no vives, y me senté en tu antiguo trono. Tu sillón de terciopelo verde aún estaba tibio de tí, y el humo de tu cigarro todavía no terminaba de disolverse en el aire. La noche cayó encima de mí como cien dragones hartos de dormir.
Te estoy tejiendo una cobija con plumas de pájaros, sentada en la repisa de la ventana de la casa vieja, de muchos pisos, sótanos y áticos, en la cima de la colina. La tejo aquí para que sea una manta que tenga todo lo de un ave excepto el ave.
Es para que sueñes, Munir."
No comments:
Post a Comment
Yes! Please let me know your thoughts!