Linda y sultana la ladera empedrada /
Sólo hace falta esto para ver todo desde arriba
Dice Iván que para él fue una cosa de búsqueda de autenticidad. Yo no estoy segura, sólo sé que me encanta andar trepada en las montañas, y siempre se me ha hecho una gran lástima vivir rodeada de ellas y pasármela todo el tiempo aquí abajo. No hablo de escalar de manera profesional, sólo de trepar como los niños cuando gatean. Agarrar la piedra con las manos, rasparme los brazos con las ramas, pisar la tierra con mis botas feas. Tomar consciencia de cada cosa milimétrica que ocurre en mí se vuelve una cosa muy psicotrópica. Después de subir, siento que comí hongos alucinógenos: ver plantas me causa un placer cuasi-enamoradizo, el paisaje se deforma, y siento que voy haciendo todas las conexiones neuronales que nunca hice en mi infancia por ser completamente anti-deportes.El caso es que el sábado pasado trepamos el pico antena del Cerro de la Silla. La foto muestra cómo se ven las cosas desde el pico antena. Lo más impresionante fue el cambio de perspectiva. Si estás parado donde se tomó la foto y aguzas la vista hacia tu izquierda, alcanzas a ver hasta la presa de la boca. A tu derecha puedes ver todo el valle y hacer recuento: esto es esto, eso es aquello, eso otro nunca lo había visto, ¿qué será ese terreno tan verde? Si yo hubiera seguido hacia adelante, hubiera podido llegar al pico norte (a 1820 m de altura), pero eso me hubiera tomado varias horas más. No sé si algún día lo haga.
La mayoría de la gente no lo sabe, pero hay una vereda muy civilizada para llegar a la antena. Recorres caminando de entre 4000 y 5000 metros y sólo hay que trepar un poco, pegado a una malla, cuando llegas a la cima (porque la antena esa ocupa todo el espacio). El trayecto nos tomó como tres horas y media de subida y una y media de bajada. Llevamos mucha agua, naranjas y sándwiches. No sabría explicar exactamente cómo se llega al punto de partida. Hay que ir por Pablo Livas y los landmarks son un KFC y un cine; de ahí preguntas a los vecinos. Muchísima gente sube hasta el teleférico (como a mitad de camino), donde hay una meseta y una señora que vende chicharrones con salsa. Fue un buen día, aunque acabé con las rodillas adoloridas, y he estado llegando tarde al trabajo.
Tal vez ya te haya dicho Neto... De todos modos,
ReplyDeletePasaste la primera etapa en Caza de Letras =)
¡Mucho, mi Juana G!
Cómo? Hay un KFC y una señora que vende chicharrones en la cima del Cerro de la Silla? Ay, la globalización!! No sé si vaya a haber periodo romántico, estoy pensando que Monty necesita aprender a conocer y respetar su subjetividad, osea hacer conciente su inconciente: todo lo que no se dice.
ReplyDeleteaaaah ese cerro de la silla es genial
ReplyDeletecomo duele las rodillas de bajada, ayuda mucho la gravedad casi vas deslizandote, claro en una de esas puede que te des contra las piedras si no controlas ese deslizamiento.
esta bien chido el valle que se ve detras de la antena de lo que antes era teleregio.
cuando era puberto subia mucho ese cerro, tengo como 4 años que no lo subo.
hey yo subi ese cerro con mi abuelito cuando era niño! fue una joda jajajaja
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