Saturday, March 10, 2007

Si hubiera que ser honesta,

pero verdaderamente honesta, tendría que decir que, al principio, el hecho de no tener nada más que una cubeta llena de escombros y un zapato verde me asustaba mucho. Hoy es un consuelo, dulce memoria que le da sentido a casi todo.
Y sin embargo, no puedo negar que en numerosas ocasiones he querido llamarte por teléfono: cómo estás, qué tal la familia, el trabajo, ¿no quieres hacerme el amor? anda, una vez y ya, una no es ninguna, la puntita nomás, verás que te va a gustar. O amarrar listones en tus ladrillos y formar una red celeste, incrustada de cerezas, para atraparte cuando salieras de casa por la mañana, cargando tu maletín y tu café.
Pero es triste cómo me engaño a mí misma.
Ojalá me perdones algún día.

3 comments:

  1. si

    recuerdo ese zapato

    ReplyDelete
  2. Yo no.

    Yo no recuerdo ningún zapato.

    Pero me apunto.


    Yo siempre estaré dispuesto para ti.


    Te quiero,

    Òudi.

    y tu dices cuando nos vemos

    ReplyDelete
  3. waw...esa sí que es una bella disculpa...oajla te perdone, saludos!

    ReplyDelete

Yes! Please let me know your thoughts!