Estoy obsesionada con su fotolog.
Es cierto.
Me interesa qué tanto ha engordado y por qué. Me interesa imaginar por qué no se siente sexy. Me interesa saber por qué sus autorretratos son tan parecidos a los ojos de un cordero a punto de ser degollado. Un secreto tan bien guardado como la raya de sus pantimedias.
Me gusta ver sus manos, tan parecidas a unos pequeños pájaros de agua, posando sobre un pétalo, fingiendo que están a punto de irse.
Pero sobre todo me interesa por qué la archirrival de Lucía la Maga no se siente amada.
(Es fácil deducir, suponiendo ciertos parecidos entre ella y yo, que sólo quiere que alguien venga y la cubra de besos, y le diga que es una princesa, que está bien buena, y que la quiere sólo para él.)
(Cuyo lógico corolario sería que tiene un novio poco expresivo precisamente para poder seguir alimentando este sentimiento de desamparo.)
(Que le da viveza a sus párpados y color a los quiebres de su cabello largo.)
Y entonces, antes de cerrar la ventana, me repito a mí misma que estoy mejor así.
aaaaaaaahhhh
ReplyDeletemalditos los novios que no son expresivos!