Era mi época dadaísta: tomaba un puñado de palabras recortadas y las extendía sobre una superficie oscura, y las miraba largo rato encontrando hiladas de palabras que me decían lo que yo no me atrevía a
decirme a mí misma. Era un poco como leer la suerte, sólo que sin magia. Sólo pura y simple honestidad conmigo misma. A veces hacía poemas también, pero no me gustaba que al volverlos a leer, días después, cuando los significados se multiplicaban.
Mi gato una vez encontró la caja y la tiró, hizo un desmadre. Me enojé, pero al mismo tiempo me encontraba tan deprimida que no hice nada. No recogí los papelitos ni la caja, y así se quedaron varias semanas, las palabras dispersándose por mi casa con los ires y venires de mi gato y yo.
A veces me pone un poco triste esto de vivir sola. Mi gato murió hace unos días, atropellado. Ya no tengo a quién regañar o por quién preocuparme o que simplemente esté allá dormido u olfateando no sé qué.
Pero lo que me pone más triste es encontrarme un papelito con una palabra en los lugares y momentos más insospechados.
Una tarjeta de presentación de quien fue mi mejor amigo hace muchos años, con un papelito que decía permanecer.
Al lado del cartón de leche, un papelito que decía receptáculo.
Adentro de mi bota: oriundo.
Bajo el lavabo: ajada.
Junto a la maceta: reseco.
En el cajón de la ropa interior: zozobra.
En el detergente: desaforada.
Donde van los tenedores: manos.
En el librero, al sacar las obras completas de Kafka: renuente.
Adentro de la guitarra: novicio.
En la charola del dvd player: enrevesado.
Bajo el cojín: titubeamos.
Tras el sillón: flagrante.
Junto al colchón: desbarata.
Al levantar el auricular: división.
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(*Nota al lector: siéntase en libertad de dar ejemplos similares en los comentarios de este post. Dejar incompleto este texto no es en absoluto una muestra de mi pereza creativa, sino una muestra de que este blog es, como todos los lugares civilizados hoy en día, una democracia.)
En poco tiempo: café
ReplyDeleteAlgún día: abrazo
junto a la computadora: novela
ReplyDeleteen el reproductor: música
en la ventana: sol
Qué grave es esto: me pongo en tus zapatos y sé que no tengo que hacerlo. Hace unos días murió tu gato; en mi situación actual, parto eso en dos: mis gatos (que siguen jodiendo, para mi buena fortuna) y una muerte, que me pesa lo mismo que a ti la de tu gato. Y también estaba a una distancia importante de mí.
ReplyDeleteDecía un tipo al que respeto enormemente que el dolor de la ausencia y la memoria se debe a las relaciones entre los objetos y las personas: todo puede hacerme recordar.
Qué grave es cuando el mundo se parece tanto y no lo planea.
hola corazón
ReplyDeleteen la cajita de los barbitúricos: solía
ReplyDeleteen la de los antidepresivos: recaída
en la almohada: ahogado
en la cama: frío
en el refrigerador: cerveza
en mi frente, al verme en el espejo: imbécil
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Not a good day to read this, J... Hoy, antes de la una de la mañana hubiera puesto palabras bien distintas: amor, siempre, canción... ese tipo de cosas.
Un abrazo.