me parece excesivamente primigenia y un tanto miope. Pero debo admitir que su explicación de algunas cosas me parece bastante plausible. Una de estas cosas es la depresión como enfermedad.
Aunque yo reconocí en mí misma muchos síntomas de la depresión explicados en libros de psicología de sanbornos, nunca se me diagnosticó formalmente, por lo que probablemente nunca fue/es nada grave. No se sintió así, claro está. El insomnio persistente, el cansancio crónico, la falta de alegría/tristeza, la manía de embrollarse en relaciones amorosas dudosas tratando de rellenar el vació existencial, sentirse muy bien y luego de golpe muy mal, comerse tres kilos de chocolate en dos semanas... todas esas eran cosas que podían soportarse hasta cierto punto. Pero viéndolo en retrospectiva, lo peor, para mí, fue la incapacidad de concentrarse, porque esto equivale a la incapacidad de leer.
Por aproximadamente tres años no pude leer. Leía, sí, muy lentamente y con errores, lo que me encargaban en la escuela, o alguna que otra novela -si es que era de lenguaje sencillo y acciones entretenidas- que aludiera a mi estado de ánimo, pero no podía LEER. Quiero decir: leer, comprender, despertar el razonamiento crítico, reflexionar, compadecerse, enfurecerse, tener en suma, una catarsis con cada renglón. Y es una gran lástima no haber podido leer cuando me sentía tan mal. ¡Cuánto bien me hubiera hecho! ¡Cuántos males hubiera podido desechar de mi cuerpo! Dicen que un libro es la mejor compañía, y creo que tienen razón. Ésto lo sabía ya pero estuve todo ese tiempo sin comprenderlo. Ahora que he retomado la lectura me siento infinitamente feliz. Siento, sobre todo, que he superado una mala racha. No sé si fue el trabajo de traductora, desempeñado ininterrupidamente por un año, el que me restauró mis habilidades de lectura a pesar de la depresión, o si puedo leer porque ya no estoy deprimida. Pero nada de eso importa. Sólo le agradezco a la Gran Literatura Universal por concedernos tanta riqueza. Qué divertidas, ingeniosas aventuras en Manuscrito encontrado en Zaragoza de Potocki, o en novelas de ciberpunk como Vurt o Manual ilustrado para señoritas, qué brutal y deliciosa pornografía en Las once mil vergas de Appollinaire. Qué inspiradora 'literatura fantástica razonada', a pesar del estilo soso, en La invención de Morel de Bioy Casares. Qué conmadre descubrir que autores mexicanos con mucho renombre en realidad no sirven; están inundados de chafez literaria que por mucho alarde que hagan de ser "literatura basura" tienen un'altro chafez que evidentemente no es intencional. Qué delicia de retorcimiento del lenguaje en Pierre or the ambiguities de Herman Melville. Quiero leer todos los libros del mundo, hasta curarme para siempre, hasta librarme de todo mal. I just hope I don't lose it on the way.
**Aprovecho este breve informe para pedirles muy amablemente a quienes he prestado mis libros (YOU KNOW WHO YOU ARE) que me los devuelvan cuanto antes, pueden enviarlos por paquetería poniendo "cobrar al destinatario" o algo así, hay pedacitos de mí repartidos en todos ellos. Podría volver a comprarlos, pero ese no es el punto: lo importante, en un libro ya leído, son los subrayados. Todo el mundo lo sabe.
Recordar: paquetería, yo lo pago.
Ramón Treviño 1908 ote.
Colonia Terminal
64580 Monterrey, N.L.
México
oye me suena interesante eso de novelas ciberpunk no se que es eso.
ReplyDeletemmm me suena como las peliculas japonesas como Ichi the killer o la de Pinocchio quiensabeque, creo que tambien las catalogan como ciberpunks. estan chidas.
tú tienes una camisa mía. póntela todos los días hasta que nos topemos, y así me la das. o pásasela a daniela cuando la veas.
ReplyDeletete falto escribir sobre el escribir! está bien leer, pero se complemente con escribir.
ReplyDeletesaludossss
las rolas no las he escuchado bienporque se bajaron mal, luego las vuelvo a bajar. pero la primera me recordó muchomucho a blonderedhead! muy bien.
y los libros que tenía yo, se los di a raquel, no tengo otros!
-jaime.