Cuando hombres casados me incomodan, me quejo de que el karma no me ha hecho justicia, o me lamento por el pasado. También cuando tengo pseudo inquietudes pseudo filosóficas.
Sí, las calles de monterrey me duelen como agujas calientes, como maniquís rotos, como pezones deshechos a mordidas. Los fantasmas de antaño siguen viviendo en los objetos que me rodean, el tiempo nunca alcanza para nada, y mi cubículo huele a cubículo. Pero también hay buenos motivos para vivir, creo que eso importa más que todo lo demás.
Vinieron a amenazar con el acabose de las posibilidades de renovarse, para que las viejas cosas no provoquen la reminiscencia de los viejos sentimientos atorados por ahí entre la desesperación y el asco. Aunque algunos más reflexivos dijeron que las posibilidades nunca se acaban, sino la paciencia.
ReplyDeletePff, quién sabe...
el pasado es una perra, que si te pones a pensar en todas las cosas que hiciste te puedes hundir bien cabron. pinches viejas versiones de lo que eres ahorita te persiguen como fantasmas acusandote de ser un fraude. y el karma siempre te termina chingando.
ReplyDelete